Una aproximación al tema de la oposición en Cuba

oposicion-cubaCon todos y para el bien de todos.

José Martí

Por: Roberto González Peralo

Nos encontramos en buen momento para crear condiciones políticas en Cuba con el objetivo de construir un país más plural. Está claro que hoy uno de los pocos argumentos que le queda a la contrarrevolución para desacreditar nuestro sistema político son las respuestas que a aplica el gobierno a las acciones de los llamados “opositores”.

Tratar de caracterizar a la “oposición” cubana de igual forma que a la del resto de los países, es cometer un error conceptual. La oposición en Cuba no está en contra del gobierno sino del sistema que rige nuestra sociedad. Todas sus acciones, van encaminado a un solo objetivo derrocar el sistema imperante.

A esto le agregamos los intentos del gobierno de los EE.UU por más de 100 años,  controlar los destinos de Cuba. ¿Cuál es el objetivo del bloqueo económico de los EE.UU? ¿Traer más democracia a Cuba? ¿Qué los cubanos alcancemos un mayor nivel de vida? Está claro que no. Los EE.UU se empeñan en seguir con tal política, además de destinar 120 millones de dólares para la subversión interna. Dinero que va a parar a manos de esta “oposición”.

Es aquí donde pierden toda legitimidad los llamados “opositores”. No solo porque reciben dinero de un gobierno extranjero sino que sus actividades opositoras son planificadas, orientadas y coordinadas desde los servicios especiales de potencia extranjera tanto de EE.UU como de Europa para esto existe una palabra muy bien definida en el diccionario y es mercenarios.

Si siguen adoptando esa forma de actuar, son más que legítimas las acciones que realiza el gobierno cubano para defenderse de tales provocaciones. Acciones, que está claro, constituyen un freno para el desarrollo socioeconómico del país.

Parto de la idea de que debiera de existir una oposición, no todo el mundo debe tener las mismas soluciones para los problemas que enfrentamos como nación, por lo que hay que crear espacios y vías legales para que ellos también participen y contribuyan a la construcción de nuestra sociedad.

Nicolas Maquiavelo decía “Nada contribuye más a la estabilidad y firmeza de una república como el organizarla de suerte que las opiniones que agitan los ánimos tengan vías legales de manifestación… porque si no existen estos recursos legítimos, se acude a las extralegales, los cuales ocasionan, sin duda, peores resultados que aquellos…”1

Para que una oposición sea legítima en Cuba primero debe de estar alejada de cualquier interés imperialista. El cubano no cree en ningún opositor que reciba dinero y orientaciones de una potencia extranjera.

Otro tema muy importante es que estas personas deben de estar integrada a nuestra sociedad. Hablo de que trabajen, ya sea con el estado o por cuenta propia, que contribuya al desarrollo de la sociedad. No es legítimo ni creíble que conviertan su militancia opositora en un modo de vida.

Raúl Castro hablaba de la necesidad de “acostumbrarnos a discrepar y discutir, discrepar incluso de lo que digan los jefes”…, pero aclaraba que debiera ser “en el lugar adecuado, en el momento oportuno y de forma correcta, o sea, en las reuniones”2. Los que no sean militantes del Partido o de la UJC, ni dirigentes administrativos, ni delegados a las Asambleas Municipales, ni diputados; ¿cuál es el espacio o reunión que cuentan para discrepar, debatir, dar su opinión a favor o en contra de una medida, Resolución o una posición que asuma el gobierno, así como plantear una solución concreta a un problema determinado?

En Cuba esto se vuelve muy complejo por la existencia de un solo Partido con una ideología muy bien definida. Renunciar a esta condición mientras exista imperialismo creo que sería un suicidio para la soberanía de Cuba. Por lo que el Partido Comunista de Cuba tiene un gran reto por delante y la solución está en el debate, en la confrontación de ideas, en el dialogo.

 Hay que crear los mecanismos legales para que una oposición legítima se pueda constituir en sociedad civil (ONG). Incluso cuando su organización alcance un número determinados de miembros puedan nominar Delegados y Diputados a las Asambleas igual que el resto de las organizaciones de masas en Cuba. Estoy conciente que si esta idea un día se aplica lo van aprovechar nuestros enemigos históricos para destruir nuestro sistema. Aquí es donde uno tiene que aprender de los autoproclamados jueces y verdugos de la democracia mundial. Estuve revisando algunas leyes de los EE.UU. y ellos tienen muy bien definido estos delitos, por ejemplo: En el Código Penal de los Estados Unidos en el párrafo 2385 establece 20 años de prisión para quien preconice el derrocamiento del gobierno de los EUA o del orden establecido. En el mismo código penal en el párrafo 854 establece 10 años de prisión para quien emitiera falsas declaraciones con el objetivo de atentar contra los intereses de los EUA en sus relaciones con otras naciones. Y en el Párrafo 953 establece 3 años de cárcel para quien mantenga relación con un gobierno extranjero con la intención de influir en su conducta respecto a un conflicto o una controversia con EUA.

Seguro que me van a decir que he descubierto el agua tibia pero la realidad es que en Cuba existen hoy muy pocos espacios para realizar un debate efectivo y plural. Los viernes en el periódico Granma se publican diferentes opiniones sobre algunos temas de la realidad cubana, pero estoy convencido de que no es suficiente. Existe la blogosfera y las redes sociales donde se leen cientos de opiniones y puntos de vista sobre la realidad cubana pero muy limitado su acceso para la mayoría de los cubanos. Conozco otros espacios en las universidades, también está el de la revista Temas pero su alcance es muy circunscrito a un sector específico de la sociedad.

Un ejemplo muy positivo el proceso de discusión de los Lineamientos de la Política Económica y Social. Pero han pasado más de dos años de aquel proceso. ¿Cuántas cosas no tendremos los cubanos que decir de su implementación, de sus aciertos y desaciertos? El mundo hoy es tan cambiante y tan dinámico que estoy seguro que algunos Lineamientos perdieron vigencia, es necesidad de incluir otro y modificar algunos. ¿qué espacio cuentan los cubanos para general el debate tan necesario?

Creo que la sociedad cubana debiera de tener más tolerancia a las opiniones diversas. Darle espacio en los medios de comunicación a opiniones divergentes. Crear una cultura del debate con condiciones más favorables en todos los escenarios, he conocido funcionarios que utilizan la humillación pública para agredir una opinión opuesta. En algunos casos han sido expulsados de sus centros de trabajo alegando que tienen ideas contrarrevolucionarias.

Hay que construir espacios efectivos para el debate, socializar las ideas resultado de lo que allí se discute. La curiosidad, el cuestionamiento, la polémica fecunda constituyen elementos imprescindibles para modelar el socialismo cubano, el cual tiene que ser sostenible, viable, rico en opciones y lejos de alienar al ser humano.

1-      Nicolas Maquiavelo: Discurso sobre la primera década de Tito Livio, editorial ciencias sociales, La habana 1973 pag. 74

2-  Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura de la Primera Conferencia Nacional del Partido, en el Palacio de Convenciones, el 29 de enero de 2012, “Año 54 de la Revolución”.

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