Democracia utópica

Para convertir los sueños en realidad

primero hay que transformar

la realidad en sueños.

Por: Roberto G. Peralo

Cuando en el artículo democracia a lo cubano escribí que soñaba con un sistema democrático donde todas las decisiones y acuerdos adoptados por los órganos de gobierno fueran a través del voto directo de todos los ciudadanos; se me tildó por un buen amigo de utópico y poco realista. Realmente no había meditado mucho sobre aquella idea disparatada. Surgió como una aspiración deseada y la escribí sin analizarla.

Pero dedicándole más tiempo a reflexionar sobre el tema, buscando en mi memoria experiencias vividas. Recuerdo cuando el Partido Comunista de Cuba (PCC) convocó a toda la sociedad cubana a debatir, proponer y someter a votación el proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido.

Para cumplir con la convocatoria se realizaron más de 163 mil asambleas, participando 8 millones 913 mil cubanos, donde se contabilizaron 3 millones de opiniones. El resultado de aquel ejercicio democrático: el 68 % de los lineamientos se modificaron y el 15% fueron nuevos lineamientos. Pero el resultado más importante fue cuando el pueblo se adueñó de cada uno de los lineamientos.

El esfuerzo y trabajo desplegado por los funcionarios del Partido para organizar cada una de las 163 mil asambleas y compilar, procesar e interpretar cada uno de los 3 millones de planteamientos fue inmenso. Se trabajó durante 5 meses las 24 horas del día los 7 días de la semana. Está claro que es imposible aplicar tal metodología por cada decisión que vaya a tomar el gobierno.

En mi experiencia como administrador del blog La Joven Cuba, pude experimentar como una idea que plasmaba en un artículo era apoyada o rechazada por ciento de personas que se encontraban en diferentes lugares del planeta en apenas unas horas. Muchos con sus opiniones enriquecían esa idea aportando nuevos argumentos y juntos íbamos construyendo una verdad colectiva.

Además contamos con varias herramientas de participación que nos retroalimentaban sobre los estados de opinión de los que acceden al blog. El artículo se podía evaluar en cinco categorías, desde muy malo hasta excelente. También marcar el artículo como que te gusta. Una vez pusimos una opción donde podías evaluar un comentario. También se incluyeron diferentes tipos de encuestas que nos brindaron información muy provechosa. Sin muchos recursos tecnológicos podíamos personalizar cada una de estas acciones.

Con un poco de voluntad política y recursos económicos cuánto no se pudiera ganar en implicación y participación ciudadana en el proceso de toma de decisiones. Hoy los pueblos la única herramienta que cuentan para manifestarse en contra de una ley es lanzarse a la calle en una batalla campal y muy violenta contra la policía.

Creo que cuando un gobierno, a cualquier nivel de dirección, esté obligado a tomar medidas que afecten a la población, (estoy pensando en los ajustes que están imponiendo en Europa) antes de construir un proyecto de ley, debe dar sus argumentos y someter el proyecto al debate público. Los ciudadanos tendrían poder de decisión en la modificación de ese proyecto de ley. Luego lo sometería a votación popular. Lo mismo que hizo el PCC en el proyecto de Lineamientos; pero con el uso de las tecnologías de la Web 2.0 pudiera lograrse una mayor inmediatez, eficiencia, transparencia y participación.

El ciudadano aunque se sienta afectado por la ley, logra comprender la necesidad de las medidas porque participó en su elaboración. Siente tranquilidad de que no se impusieron intereses hegemónicos de grupos de poder y se logra cumplir con los verdaderos principios democráticos.

Cuando veo las rendiciones de cuenta de los organismos y ministerios a los diputados en la Asamblea Nacional, pienso que se pudiera trasladar ese debate al resto de la sociedad, publicando ese informe en la página (web) oficial del gobierno y todo el ciudadano que desee dé su opinión en forma de comentario, creándose un foro debate donde el flujo de información debe de ser en ambos sentidos. Le incluiría además una opción para que el pueblo evalúe la gestión de ese ministerio otorgándole diferentes categorías.

¿Cuánta información útil no tendrán los ministerios para mejorar sus funciones? ¿Cuánto se ganará en sentido de pertenencia, tarea pendiente en la construcción del socialismo? ¿El obrero no se sentirá realmente dueño de los medios de producción? De esta forma el ejercicio de la rendición de cuenta tendría como oponente a toda la sociedad y no a una representación de ella.

No estoy hablando solo para el caso de Cuba que en materia de comunicación y desarrollo tecnológico nos queda mucho camino por recorrer, estoy consiente de esta limitación. Existen países donde hay un desarrollo tecnológico suficiente como para aplicar métodos de participación ciudadana, lo que no hay es la voluntad política. La Internet no puede ser un fin para los políticos sino una herramienta que en manos de los pueblos se podrá construir un mundo más justo y democrático.