¿Desde cuándo se está cayendo La Habana? II

Por: Javier Gómez Sánchez

En enero de 1959 triunfa la Revolución y poco a poco, debido a la inestabilidad política y económica de los meses posteriores, son paralizadas casi todas las obras constructivas. La Habana dejó de ser el destino turístico norteamericano por excelencia. Las nacionalizaciones de de propiedades norteamericanas provoca la suspensión de las ventas de petróleo a Cuba, lo que produce el acercamiento a la Unión Soviética, los hechos se suceden vertiginosamente. Las compañías ESSO, SHELL y TEXACO, se niegan a refinar o manejar petróleo soviético, el nuevo gobierno nacionaliza las petroleras, Estado Unidos declara un embargo total a Cuba, lo que implica la muerte de las tiendas habaneras. Las vidrieras de Galiano, San Rafael y Neptuno, se van vaciando y a falta de otra cosa se llenan de propaganda revolucionaria. Muchas cierran para no abrir nunca más.

Durante las décadas posteriores , los proyectos de residenciales playeros del Este de la ciudad se sustituyen por edificios populares, dando lugar a nuevos barrios como Habana del Este, Alamar, Micro X, otro tanto ocurre en Nuevo Vedado , La Lisa y San Agustín.

Durante finales de los 90 y toda la década del 2000 se ha recuperado la Habana Vieja casi en su totalidad. El antiguo espacio moderno de El Vedado de los 50 ha sido sustituido por el perímetro desde Monte Barreto , colindante con Buena Vista, la intercepción de las calles 3ra y 70 hasta la rotonda de 5ta Avenida donde junto a la mole gigantesca de la Embajada Rusa y los edificio gemelos Tritón y Neptuno, construidos en los 80, la no menos gigante mole de la Iglesia de Jesús de Miramar, la más grande de Cuba, se levantan también el anfiteatro del Acuario, los modernos hoteles Panorama, Meliá Habana, Occidental Miramar, Quinta Avenida, el aparto-hotel Monte Habana, el Centro Comercial Comodoro, los 8 edificios que conforman el Centro de Negocios de Miramar, toda una zona de expansión de la ciudad, tan moderna como lo fue aquella de El Vedado de hace 60 años y que raras veces es mostrada cuando se habla de La Habana.

Actualmente en Internet se encuentran con facilidad fotografías y videos nostálgicos de los 50, que muestran una Habana esplendida y moderna. Entre las imágenes tanto en blanco y negro como a color de la Avenida 23 y otros espacios, es difícil encontrar algo que muestre otra realidad en La Habana pre revolucionaria. Pero si existen.

En 1933 el fotógrafo norteamericano Walker Evans visita La Habana, las fotos de Evans habían alcanzado notoriedad en la prensa norteamericana al mostrar las penurias de la Gran Depresión, por lo que era considerado un fotógrafo de temática social. Walker Evans se adentra con su cámara en la zona más antigua de La Habana.

Sus fotos nos muestran una ciudad bastante alejada de las postales de la época, con edificios que para entonces tenían casi 100 años, con sus fachadas despintadas y carcomidas. Una panorámica abarca la Plaza del Vapor, en los balcones de los edificios, las sabanas colgadas nos hacen pensar que se trata de una foto tomada por un turista actual desde la terraza de un hotel habanero.

Otras imágenes son encontradas al azar, dispersas a veces entre otras que solo muestran el esplendor. En una dedicada a los carnavales habaneros de 1950, una carroza pasa por delante de un edificio apuntalado con vigas de madera.

Otra muestra un viejo edificio tapiado, su destino sería la demolición para dar lugar al Gran Templo Masónico en las calles Belascoain y Carlos III, por su arquitectura se puede decir que ya tenía al menos 70 años, frente a otro mejor conservado, que daría lugar a la moderna tienda Yumuri, la foto, muy rara, ilustra el estado en que se encontraban muchos edificios de esa zona.

Otra imagen, probablemente de la Calzada de Monte también deja ver edificios apuntalados.

Otra más que parece de una intercepción cercana al Mercado de Cuatro Caminos, también parece de la actualidad si se quitaran los anuncios de Coca Cola y Ron Pinilla.

En otra foto, tomada en los alrededores del Estadio del Cerro, en 1954, aparece un increíble cinturón de miseria a pocos metros del emblemático terreno.

Finalmente una inocente fotografía tomada en el Paseo del Prado, nos muestra un juego de pelota que sirve de divertimento a un grupo de niños mientras unos adultos miran sonrientes, detrás, la hilera de automóviles estacionados no deja ver la acera. Seguramente a quien la subió el juego le pareció una imagen idílica, pero una mirada aguda descubre algo mas, al fondo, en un espacio vacío, una columna incompleta delata la existencia de un edificio, tal vez de los originales del Prado de la mitad del siglo XIX, que colapsó en un derrumbe.

Así poco a poco, imágenes que saltan aquí y allá, dispersas, nos revelan una lógica cuya negación y ocultamiento ha dado lugar a uno de los mitos arquitectónicos y urbanísticos más grandes de la historia: el deterioro de la Ciudad de la Habana, un proceso de nacimiento y muerte que no ha dejado de ocurrir durante casi cinco siglos.

La respuesta correcta a la pregunta: ¿Desde cuándo se está cayendo La Habana?

Desde hace 493 años.

 

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