Dictaduras en América Latina

Por: Harold Cárdenas Lema

“La operación Cóndor invadiendo mi nido,
perdono pero nunca olvido…”
Calle 13  (Latinoamérica)

Quizás mi primer recuerdo de las dictaduras latinoamericanas vino a través del cine, recuerdo cuando era aún muy niño y vi De amor y de Sombras. A través de la película (mucho después me enteré de la novela y leí a Isabel Allende) se me mostraba una realidad a la cual era absolutamente ajeno. Desde la Cuba del siglo XXI es muy difícil imaginar los horrores del Chile de Pinochet o del “Proceso” en Argentina. Históricamente, las dictaduras se han aplicado en diversas regiones del mundo con el pretexto de rescatar a las naciones de “ideologías peligrosas”. Y tienen razón, cada vez que las oligarquías han visto peligrar sus privilegios han apelado al Ejército y la vía armada como una mágica solución. A la derecha poco le importan la democracia, la igualdad o la fraternidad, si su poder político y económico se ve afectado, apelan inmediatamente a la Ley Marcial o el Estado de Emergencia en sus respectivos países.

Una vez que las garantías de los ciudadanos son abolidas, podemos esperar las consabidas violaciones a los derechos humanos y la represión para silenciar a todo el que se oponga. Es en este contexto que nos acercamos al caso latinoamericano. Durante mucho tiempo el gran pretexto de los dictadores del área fue la amenaza del comunismo, pero luego de la caída de la URSS esto ha variado, los últimos modelos dictatoriales se caracterizan por una crítica a los movimientos populares y de izquierda, el “enemigo” ha cambiado.

En Cuba el problema es otro, llevamos ya tantos años en Revolución que las personas no recuerdan lo que era vivir bajo el régimen de Batista o Machado. Cada vez es más recurrente un discurso mediante el cual se añoran los años 50, en el que se muestran los índices de desarrollo arquitectónico o científico de antaño, ignorando los bajísimos índices de desarrollo humano de la época. Como si el desarrollo y la tecnología fueran más importantes que las propias personas.

Y nosotros contribuimos a este edulcoramiento del período dictatorial, la cultura cubana que se muestra al turismo es la del carro norteamericano de más de cinco décadas, la mulata, el ron y el tabaco… como si medio siglo de Revolución no existieran. De esa forma contribuimos a dignificar los años de los asesinatos y las violaciones reiteradas a los derechos elementales.

En Cuba tuvimos nuestros propios “desparecidos”, la lucha contra la dictadura en las ciudades fue encarnizada y miles fueron las víctimas, muchos de ellos jóvenes. Pero ¿qué justifica el asesinato y la violencia? ¿Cuál es el pensamiento de las oligarquías que apoyan estos hechos hoy en día? Creo que Rubén Blades simplificó bastante este análisis cuando nos explica que la razón de ser de los desaparecidos en latinoamérica es: “Porque no todos somos iguales…”

Parece ser que Orwell tenía razón, hay unos más iguales que otros, pero no en el sentido crítico del Socialismo que algunos pretender emplear, sino en el sentido realista que la historia nos brinda, los poderosos son más iguales que nosotros, que el resto, y harán todo lo posible porque siga siendo así. Hoy en día mi continente es el centro de la lucha por construir un mundo mejor, podemos esperar más intentos dictatoriales en nuestros países, por suerte y como dice Calle 13, estos pueblos no se ahogan con marullo… “y si se derrumban, yo los reconstruyo”

 

 

 

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