La carta perfecta

Escribe lo que sabes que quieren leer y obtendrás increíbles resultados.
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Por: Osmany Sánchez

La carta perfecta

Por: Osmany Sánchez

El pasado 13 de junio de 2012, La Joven Cuba publicó un artículo (Carta a un joven que se va) de Rafael Hernández, director de la revista Temas. Unos días después se publicó la respuesta de Diosnara Ortega González, una socióloga cubana que escribió una Carta de una joven que no se va.

Desde hace unos días está circulando por la red, con un llamativo nivel de promoción, la carta que escribe desde Bulgaria un joven que se ha ido. La misiva la firma Iván López Monreal quien se identifica como un joven de 28 años que emigró de la isla en el  2010.

Quiero centrarme en los argumentos que se exponen en la carta y no en la autenticidad del supuesto autor, aunque algunas cosas me llaman la atención. El autor dice ser un joven que escribe sus experiencias desde un país ex comunista, habla de la educación, el bajo salario de los médicos, la extinta prohibición a entrar en los hoteles, la situación de los internacionalistas de Angola…a esto se le debe sumar algunas “imprecisiones” en las cosas que escribe.

Aclaro que todos esos tópicos son ciertos lo que pasa es que al verlos reunidos todos en un mismo texto es como si alguien se empeñara en hacer la “Carta perfecta”. No soy yo el único que tiene sus dudas, el periodista Tracey Eaton dice en su blog:

I searched the Internet for a Cuban named Ivan López Monreal and found only references to the letter. I couldn’t find any other traces of an Ivan López Monreal, no photos, no blogs, no essays, no Facebook page, no proof of life.


It is remarkable that someone who was a ghost on the Internet up until a few weeks ago suddenly knocks it out of the park with his first piece.


El autor de la carta dice que la razón por la que escribe es para intentar explicar su postura como joven emigrado. Los motivos que me mueven a mí a escribir esta respuesta son las razones que tengo para no emigrar.

Nos dice Iván que su motivación para emigrar no fue algo repentino sino que fue progresivo, según él todo empezó por ese recurso “tan cubano” que es la queja. No dudo que eso haya sucedido, conozco casos así y han terminado emigrando. También los conozco que durante toda su vida aspiraron al sueño capitalista y un simple viaje al extranjero los transformó. Mi vecina Bertha es un ejemplo de lo que digo.

Es cierto Iván la decisión de abandonar o permanecer en tu país es una decisión personal que nunca debe juzgarse en términos morales. Reconoces que elegiste el camino de la emigración porque “quería un futuro diferente al que veía en Cuba”. Eso es lo que hacen miles de jóvenes del tercer mundo todos los días, para nada es un fenómeno exclusivo de Cuba. Tengo muchos amigos que decidieron vivir en otro país y con ellos tengo excelentes relaciones.

Si bien es cierto que hace algunos años se juzgaba en “términos morales” a los que iban a otro país, en la actualidad no es así. A pesar de eso muchos utilizan el comodín de autodenominarse “exiliados” aunque reconozcan que sus motivaciones para emigrar fueron puramente económicas.

Narras muy bien los últimos 22 años de nuestra historia. Es cierto que hay una pérdida de valores en la sociedad (fenómeno que no es exclusivo de Cuba), la crisis económica ha golpeado sectores tan sensibles como la educación y sufrimos hasta hace unos años la prohibición para los cubanos de hospedarse en hoteles lo que provocó escenas tan tristes como esa que describes con tu padre.

Todo eso es cierto Iván pero si miras a tu alrededor verás que aunque geográficamente somos una isla, nuestros problemas no son tan exclusivos ni tan achacables al socialismo como pretendes hacer creer. Si los jóvenes del resto del mundo tuvieran la ventaja de contar con la Ley de Ajuste Cubano (Pies secos y Pies mojados) que les permitiera emigrar a los Estados Unidos, recibir inmediatamente permiso de trabajo, la residencia al año y un día, además de una ayuda económica, no dudes que regiones enteras se quedarían desiertas.

Describes como una muestra del fracaso del sistema la escena de un perro comiéndose a otro en la esquina habanera de 27 y F. Imagino tu cara al leer la noticia de un hombre comiéndole la cara a otro bajo un puente en Miami. Por cierto si estás traumatizado por las protestas que viste en el Malecón cubano hace casi veinte años, entonces te sugiero por tu bien que no enciendas el televisor o salgas a la calle pues escenas peores se ven en la “democrática” Europa todos los días.

Como bien describe Tracey Eaton en su artículo, cuando uno compara tu edad con lo que describes sobre tus experiencias con los “maestros emergentes”, como decimos en buen cubano “no juega la lista con billete” pero bueno eso no le resta razón a lo que dices. Muchas son las cosas que se deben hacer para rescatar ese sector. No es solo el salario, hace poco entrevistaban a unas maestras en la televisión y decían que lo que las llevó a dejar las aulas no era el salario sino “el papeleo” que piden y que resta mucho tiempo a la preparación.

No podía faltar en una “Carta perfecta” una alusión a la edad de los dirigentes en Cuba y a la falta de protagonismo de los jóvenes dentro de la sociedad. Si miras la edad de los primeros secretarios del Partido en las provincias o a nivel de municipios, verás que sus edades son precisamente esas que mencionas en tu carta (40,50 ó 60 años). Me dirás que ellos no deciden…bueno cuando viajas por Cuba y ves los cambios entre una provincia y otra en cuanto a limpieza de las calles o la cantidad de ofertas gastronómicas, eso no se debe a decisiones del Buró Político o del Consejo de Estado sino a la gestión de los dirigentes de esos lugares.

El propio Raúl ha reconocido que no se trabajó bien con la reserva y ahora estamos pagando las consecuencias pero son muchos los jóvenes que ocupan altos cargos en el país y que cuentan con reconocimiento dentro de la población. Te soy sincero no me preocupo tanto por los que sustituirán a los dirigentes históricos de la Revolución pues estos han servido de ejemplos para todos nosotros. Me preocupan más los que vengan después de los que ocupen los cargos actuales.

¿De qué sirve mi voto? ¿Qué puedo yo cambiar? Esas son dos preguntas que te haces al referirte al sistema electoral cubano. Tienes derecho a pensar así y te respeto ese derecho. Imagino que eso mismo estarán pensando los cientos de miles de personas que están protestando en las calles de todo el mundo protestando por los “ajustes” que les imponen los mismos por los que ellos votaron y que una vez más incumplieron sus promesas. Ejemplo: Partido Popular en España.

Pones de ejemplo a los Estados Unidos para demostrar lo bueno que es “votar en libertad”. Dices que allá en el norte los ciudadanos tienen una vez cada 4 años la posibilidad de cambiar a su presidente…¿Sabías que en el año 2000 Al Gore tuvo 600 000 votos más que George Bush y sin embargo perdió las elecciones? ¿Te parece justo tu tengas casi un millón de votos más que yo y sin embargo pierdas?

Sé que lo que cuentan son los votos electorales, pero de eso hablo, de lo antidemocrático del sistema.

En medio de una tremenda crisis económica, la actual campaña electoral costará más de mil millones de dólares en los Estados Unidos. Los candidatos cuentan con equipos de campaña que tienen en cuenta hasta el más mínimo detalle, desde cómo debe sonreír un candidato hasta su forma de mirar. ¿Quién financia las campañas? ¿A quiénes responden los políticos? Te sugiero que veas la película The Ides Of March ahí se describe muy bien el negocio de la “democracia” a la que te refieres.

Ya lo dije en otro post pero por si acaso no lo pudiste leer entonces te lo repito: Con un partido me basta

No sé si por desconocimiento o por mala fe pero cuando hablas de Eliécer Ávila y Ricardo Alarcón también cometes algunos “deslices”. No había una cámara de la BBC en la reunión, la grabación del encuentro fue colocada en la intraweb de la UCI. Alarcón dijo en ese encuentro: “Todo el mundo (refiriéndose a TODOS los habitantes del planeta) no puede viajar, si así fuera el cielo se llenaría de aviones y chocarían entre ellos”. Una persona medianamente inteligente entendería que Alarcón se refiere a que como demuestran las estadísticas,  la inmensa mayoría de los habitantes del planeta no pueden viajar. Claro, para el negocio anticubano, es más fácil interpretarlo como: “No se puede permitir que todos viajen porque sino los aviones chocarían en el cielo”.

Dices que Eliécer Ávila vive marginado por razones políticas por tener la “valentía” de preguntarle a Alarcón que porqué los cubanos no podían viajar. He estado en encuentros de estudiantes con dirigentes de este país y te puedo asegurar que preguntas como esas se hacen a menudo, incluso muchas más complejas. Recuerdo que una de las cosas que Eliécer pedía era que los ministros se pararan y dijeran públicamente las cosas que se necesitaban para resolver los problemas del pueblo… ¿te imaginas? Con el gobierno de los Estados Unidos cazando a las empresas que hacen negocios con Cuba y multando a los bancos, a quién se le ocurre que el gobierno diga públicamente las cosas que necesita.

Esa pregunta y otra más reciente donde Eliécer se cuestionaba que para qué el gobierno cubano destina tantos recursos al Ministerio del Interior, me hacen pensar que es una pena que no haya podido ir a la tumba del Ché en Bolivia, quizás por alguna de las paredes de la pequeña escuelita de La Higuera estén las premonitorias palabras del Ché: “Al imperialismo ni tantito así”.

Mucha suerte la tuya que en cuanto llegaste a Bulgaria encontraste trabajo y a los 4 meses ir de turismo a Turquía. Millones de personas en Europa están en una situación muy diferente a la tuya y eso no es nada, se pondrá peor pues todavía quedan muchos “ajustes” por hacer.

No sería una “Carta perfecta” si el autor no se  autodenominara de Revolucionario o en este caso de militante de la Izquierda. Si resumiéramos el mensaje del texto sería más o menos así: “Joven: yo era como tú, yo confiaba en el sistema pero me decepcioné, me arriesgué a viajar a otro país y ahora vivo bien y puedo hacer turismo. Tú también puedes, lo único que tienes que hacer es abandonar Cuba y regresar luego cuando esta sea libre. Los que la gobiernan no son de Izquierda, los verdaderos revolucionarios somos nosotros lo que pasa es que no nos dan espacio…”

Sinceramente Iván, creo que solo eres un Involucionario más.

Cuando hablas de los búlgaros dices: “Pero en este país no piensan en el pasado, piensan en el presente”, sin embargo tú haces todo lo contrario. En tu carta dedicas bastante tiempo a criticar a Cuba por las prohibiciones que ya no existen o por las protestas de hace veinte años.

Al igual que tú Iván, yo también quiero que se elimine de nuestro país la simulación, la doble moral y la corrupción. Respeto tu derecho a expresar tu opinión. La diferencia entre nosotros está en que para criticarlas y combatirlas yo me quedo aquí, mientras que tú lo haces desde un país que tienes esos mismos problemas y quizás muchos más.

Aunque reconozco nuestros problemas y la magnitud del reto que tenemos por delante para superarlos, coincido con lo que dijo Silvio Rodríguez en una ocasión: Tengo muchas razones para quedarme que para irme.

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