Legítimos o No legítimos: ¿Esa es la cuestión?

Por: Osmany Sánchez

En este extraño mundo en que vivimos, los que contaminan son los que acusan a los demás de contaminar, los que asesinan son los que acusan a los demás de asesinos, los mayores violadores de los derechos humanos  son quienes juzgan a los demás en ese tema.

Son ellos quienes deciden lo que está bien y lo que está mal y como el que manda paga pues los que cobran se suman al coro. No importa que se haga desde fuera o desde dentro, el lenguaje no cambia, el guión es el mismo.

Los que apoyamos  la Revolución cubana somos denominados “oficialistas”. La explicación más generalizada es que lo hacemos utilizando la conexión de la que disponemos en nuestros centros de trabajo. Paradójicamente los que escriben desde embajadas se denominan “independientes”. Pudiera pensarse que este fenómeno es nuevo sin embargo no es así, la idea ha sido siempre categorizar a las personas en Legítimos o No Legítimos.

En los primeros años de la Revolución muchos cubanos fueron arrestados por actividades contrarrevolucionarias, varios de ellos vinculados al terrorismo. Algunos, que fueron condenados en ese entonces hasta a 30 años y cumplieron muchos de ellos antes de salir del país, forman parte ahora de ese mayoritario grupo de cubanos que promueve una relación normal entre la isla y su emigración. A pesar de haber luchado con las armas contra el gobierno, el hecho de promover ahora un acercamiento entre las dos orillas no los hace merecedores de ser Legítimos.

Es curioso que entre los Legítimos estén ex funcionarios del gobierno cubano, militares, miembros del Ministerio del Interior, artistas, en fin, personas que hasta hace pocos años o meses estaban en Cuba y apoyaban al gobierno y que ahora se rasgan las vestiduras pidiendo perdón en las calles y la televisión de Miami.

Pudiera pensarse que lo que te hace Legítimo entonces no es quién fuiste, sino, quién eres. Pero esa tesis no se sostiene si tenemos en cuenta de que a Fidel lo acusan lo mismo de promesas incumplidas en La Historia me absolverá que de alguna frase dicha hace más de cincuenta años sobre si era o no comunista.

Los artistas o los deportistas que permanecen en Cuba son serviles, no son libres y lo único que hacen es darle glorias a “la dictadura” o sea no son Legítimos, por eso se justifica incluso volar un avión en pleno vuelo con un grupo de ellos dentro. Si se van, si abandonan una delegación y hacen declaraciones “valientes” a la prensa de Miami entonces automáticamente se convierten en Legítimos.

Un alcohólico gritando en un parque habanero que tiene hambre  es un Legítimo y recibe horas y horas de cobertura mediática. Un profesor universitario que se infiltra en la temible CIA y desmantela los planes para agredir a su patria no lo es, al contrario recibe un sinnúmero de calificativos. Denigrantes todos.

Pero no siempre es tan simple. No siempre se trata de personas. La definición alcanza también a movimientos, a gobiernos: Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, etc son gobiernos populistas, no son Legítimos. A pesar de tener el apoyo de la inmensa mayoría de sus pueblos y de haber hecho, a pesar de la oposición de la derecha, más por ellos en pocos años que los gobiernos anteriores en décadas o siglos completos de mal gobierno.

En honor a la verdad la legitimidad de un movimiento o de un gobierno no la puede dar solo el apoyo popular con que cuenta. Cuando Fidel al frente de un grupo de valientes atacó el Cuartel Moncada, el resto de los santiagueros estaban bailando en los carnavales. El nazismo en Alemania  contó con el apoyo de la gran mayoría de los  alemanes para su formación y desarrollo.

Los que calificaron de locos a los asaltantes al Moncada sólo con el paso del tiempo y después de conocer su programa político e identificarse con ellos, se unieron a la lucha. Sólo después de concluir la guerra y salir a la luz los desmanes del nazismo los alemanes se dieron cuenta de lo que eran capaces los que dirigían ese gobierno.

Queda claro entonces que la variable más importante y por la que apuestan los que se arrogan el derecho de calificar a los demás es la información. La información es a mi juicio la variable económica más importante de este siglo y los que tienen los medios se encargan de ponerla en función de las clases dominantes, de hecho forman parte de ella.

Miles y miles de páginas se han escrito sobre los “descubrimientos” realizados en los archivos de los países del antiguo campo socialista. A los cubanos nos dicen que algún día conoceremos lo que de verdad sucedía en Cuba antes de que esta fuera “libre”. No pretendo desmentir lo que supuestamente se hacía en esos países pero estoy seguro de que algunas de ellas parecerán juegos de niños, comparados  con las cosas que deben estar guardadas en los archivos de la CIA, el Mossad o de cualquier otro gobierno Legítimo.

A pesar de los celulares, las cámaras fotográficas o de videos, y demás tecnología entregada a sus mercenarios dentro de Cuba, jamás se ha podido mostrar la imagen de un torturado o documentar algún desaparecido en esta extraña dictadura caribeña. Con esa verdad me quedo.

El que determinará si somos Legítimos o no, será nuestro pueblo. A ellos nos debemos y en ellos debemos pensar en cada paso que demos.