No confundo: denuncio y combato.

Esta es mi visión sobre la transparencia como antídoto ante el fraude.

Por: Jorge Morales

(Respuesta al artículo La confusión puede ser tan mala como el fraude)

Fraude: Acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se comete.

Corrupción: En términos generales, la corrupción política es el mal uso público (gubernamental) del poder para conseguir una ventaja ilegítima, generalmente secreta y privada. El término opuesto a corrupción política es transparencia.

En este artículo simplemente trato temas y  conceptos, con  mi opinión y mis vivencias. Para combatir el fraude se debe ganar en transparencia en la gestión, en  exigir menos méritos que tengan que ver con la militancia y elevar más los rendimientos. La principal batalla que libra nuestro pueblo y de la que depende el Socialismo, es la económica, entonces allí en ese terreno se probará nuestro comprometimiento con esta causa tan justa que es la Revolución (con sus defectos y virtudes).

Nuestra lucha contra los yanquis ha sido siempre de león para mono y el mono con las manos amarradas, de ahí hemos asumido el sentido de secretismo que en distintas esferas es tan necesario y nos hace mucho bien, pero en otras muchísimo daño. Quiero para mi Cuba bella y soberana, un país donde la transparencia en su gestión ciudadana (gestión de todas las empresas estatales y sus servicios) sea una regla y no una voluntad de los ciudadanos.

El amigo Jesús González me sugiere que se ganó la batalla contra el fraude en las universidades, pero me parece un poco lejos de la realidad lo que menciona. Aclaro que este no es un mal de todos los universitarios, o universidades o aulas, (imposible generalizar con un pequeño tamaño de muestra) pero le digo que este fenómeno no se ha perdido de las aulas. Es más, se cultiva desde bien temprana edad, porque mantenemos un sentido de emulacionismo (emulaciones por doquier), y ya en la enseñanza primaria y secundaria nos encontramos cultivadores del mismo.

Mira, tengo amigos que se quedaron de profesores en las universidades, y hasta hace poco se les analizaba cuando tenían malos resultados sus estudiantes, sin mirar que los profesores no eran el problema sino que partía del poco esfuerzo que realizan algunos en adquirir conocimientos.

Menciona usted la política de cuadros, esto para mí es un elefante azul, porque todo el mundo habla pero nadie sabe a ciencia cierta qué es, ni quién define un cuadro o no. Para mí el liderazgo va innato, no se incuba.

Ahora, sobre qué es ser socialista de verdad… ¿esto lo define alguien o se lo apuntan en algún lado y se le entrega algún tipo de chapilla? Por experiencia se prejuzga a muchos por solo ser militantes (yo no lo soy), de hecho, en planillas de contratación de trabajo se pide semejantes datos como si fuera una condición casi indispensable. Creo que por suerte ya se está eliminando la condición de ser militante para dirigir, sino que las aptitudes se demuestren a través del conocimiento y comprometimiento con este país, y no papeles y consignas o carnés que se enmascaran dadas las circunstancias. ¿Acaso los dirigentes que han sido sancionados públicamente por corrupción no eran del Partido?

Para mi es fraudulenta una actividad política que no corresponda con la base y solo responda a las “instrucciones de arriba”. Esto ha ocurrido, el tener un discurso político que en parte está ajeno a las preocupaciones más importantes de la vida cotidiana, fue una de las causas de la caída de la URSS y sería imperdonable ignorar o pretender que el fenómeno no existe.

Por otra parte, no quisiera llenar otra plantilla de trabajo donde me pregunten mi militancia, esto no debe corresponderle al compañero de Recursos Humanos sino que debe ser labor del secretario de la organización política del lugar, o de los militantes, tendemos a mezclar funciones estatales y administrativas como también ocurrió en la URSS.

Por suerte he conocido militantes de la izquierda latinoamericana y europea, muchos me han impresionado por la cantidad y calidad de argumentos que tienen para apoyar la Revolución Cubana, y los análisis que hacen de su entorno. Hablan sobre los problemas mundiales y en ningún momento son repetitivos, no tienen un discurso recibido en una escuela o un folleto que se leyeron y aprendieron de memoria, simplemente se preparan con la conciencia de que para un mundo mejor hay que luchar día a día, que en base a mantenerse informados pueden luchar o cambiar  este mundo tan desigual en que vivimos.

A mi compañera de trabajo, le he insistido en la poca preparación que tiene, le hablo sobre política internacional, ciencia, técnica y sobre lo que pasa en Cuba. Lo más interesante es que no soy ni militante de la UJC ni del PCC, solamente me preocupo por mi realidad y trato de intervenir en ella. De los militantes que conozco (mi pequeño entorno), me preocupa que pocos ven en la necesidad de informarse y la diversidad de criterios y pensamiento, una fortaleza para mantener esta patria soberana. A veces parece que la militancia se hace “profesional” y se convierte en una receta de cómo debe ser un militante, cómo se debe vestir o hablar, y estos esquemas son peligrosos, mil gracias a Abel Prieto cuando demostró que se podía ser ministro y tener el pelo largo a la vez.

No creo abordar el tema del fraude con superficialidad, y solo le hago un guiño al debate, que es un  principio de ser de la blogosfera actual, no pretendí ser concluyente en nada, acaso promuevo el debate emitiendo solo conclusiones o información en un solo sentido. No creo ser tan superficial y lo demuestran los comentarios después del artículo, todo fenómeno tiene miles de aristas según el lente con que se mire, soy un Ing. y esta es mi visión, la suya no la considero muy alejada, pero con sus matices.

Para muchas empresas y directores del país, el bloqueo se convirtió en una justificación. Se ha demostrado cuánto daño nos hace en miles de millones de dólares, pero no se debe tapar con esto la ineficiencia, corrupción y el fraude. Olvidamos por momentos que lo “estatal” continua siendo público y de todos, ¿qué objetivo tiene que una empresa sin relaciones comerciales ni datos sensibles para nuestra defensa, esconda dónde se invierte y cómo?

El sector público (estatal) se debe abrir (informar) a todos, porque en esencia es de todos, no veo la necesidad de mantener un secretismo excesivo. Si con los medios actuales se puede informar a toda la sociedad qué está pasando en todas los sectores, ¿por qué no hacerlo? ¿Acaso no es mejor informar cada vez que podamos a nuestra población y hacemos así que esta se sienta más partícipe en la construcción del Socialismo?

Estimado amigo Jesús, me encanta confiar en las personas, tengo fe ciega en el mejoramiento humano, en la grandeza y belleza del ser humano, pero desgraciadamente la confianza no es medible y sí los bienes (de esto Cuba está bien escasa), por lo que apuesto para la mejora de nuestro entorno mediante el control, con el auxilio de la moral y la ética.

Apostamos hace algún tiempo solo a la moral y la ética y no nos fue bien en temas económicos, por lo que antepongo el control y mantengo los otros principios como veladores de nuestro entramado social. Veo en un futuro a toda la sociedad cubana participar en una mayor cantidad de decisiones que se toman y no solo como meros espectadores.

Adoptaremos un modelo de transparencia donde desterremos el secretismo, donde todo  aquel que pueda y quiera hacerlo, chequee y controle los bienes públicos. Y donde pertenezcan los que realmente son. Esta es mi visión sobre la transparencia para una lucha contra el fraude.

Anuncios