Con un partido me basta

Una vez que pasan las elecciones la política sigue su curso y el pueblo sigue engañado
Una vez que pasan las elecciones la política sigue su curso y el pueblo sigue engañado

Por: Osmany Sánchez

Durante semanas han estado llegando noticias sobre las campañas electorales que se desarrollan en diferentes latitudes. En tiempo de elecciones me convenzo aún más de que multipartidismo no es sinónimo de democracia. Aunque muchos se empeñen en querer demostrarlo y otros con las mentes nubladas se las crean.

En las elecciones del mundo “democrático” no gana el candidato que mejor programa electoral presente, el resultado de las elecciones no depende de él sino de su equipo de campaña que es quien organiza el show. Para más información ver por ejemplo las películas: Frost/Nixon o The Ides Of March. A los debates electorales los candidatos van con sus respuestas preparadas y entonces todo depende de la imagen (el candidato pone el rostro, la imagen la diseña su equipo de campaña). Cuentan que el sudor fue el que provocó la derrota de  Richard  Nixon en su debate con Jhon F. Kennedy durante la campaña electoral.

Me dicen que la existencia del multipartidismo, que muchas veces se reduce a dos en la práctica, permite que el partido que está en la oposición  fiscalice el trabajo del partido que está en el poder y que eso impide casos de corrupción y garantiza una buena gestión del gobierno. Eso suena muy lindo pero en la práctica la vida demuestra que el partido que está en la oposición se dedica a torpedear todas las iniciativas del otro para crear malestar en la población y garantizar el retorno a través del voto de castigo.

El pueblo mientras tanto, manipulado por los politiqueros y por la prensa que está en manos de los grandes grupos de poder, aplica el voto de castigo y cambia a un partido por otro. Esto no es democracia sino estar a merced de los demagogos, si tienen dudas vean el caso de España y comparen las críticas que le hacía el Partido Popular al Partido Socialista Obrero Español, lean sus promesas electorales y vean lo que están haciendo una vez que gracias al voto de castigo retornaron al poder.

No critico a los países que tengan más de un partido, es su elección y la de sus ciudadanos pero lo que sí no dudo ni por un momento es la necesidad de tener en Cuba un solo partido. Si mañana el Partido Comunista de Cuba se divide en dos facciones y las dos mantienen su apego a la soberanía nacional y su posición de principios hacia los intentos de injerencia de los Estados Unidos y sus secuaces europeos, igual nos acusarían de falta de democracia. Por otro lado la aparición de un partido integrado por los llamados “disidentes” sería una extensión del Departamento de Estado con sus millones destinados a confundir a los votantes.

La existencia de  un solo partido es lo único que nos ha permitido sobrevivir a más de cincuenta años de agresiones de todo tipo. No me cabe la menor duda del papel del Partido Comunista de Cuba como guía de la sociedad en la construcción del Socialismo cada día más justo y equitativo al que aspiramos, pero la propia existencia de un solo partido indica que debe ser inclusivo con todos y cada unos de los cubanos.

Los militantes del Partido no son cubanos de sangre azul, no son elegidos. Son personas del pueblo que por sus méritos integran esa organización de vanguardia donde la inmensa mayoría de sus miembros son personas sacrificadas, que viven dentro del pueblo y comparten con él. Dejo aquí un margen para los simuladores y los oportunistas que aún existen dentro de sus filas.

Si dudas de lo que digo haz un ejercicio sencillo. Piensa en las personas que más admiras en tu cuadra, o tu centro de trabajo y estoy seguro que la mayoría de ellas son militantes del Partido Comunista de Cuba.

¿Cómo hacer entonces para que militantes y no militantes se sientan identificados y representados por el Partido?

Recuerdo que en una ocasión estuve en una reunión de un Comité de Base a la que tuve que asistir para la selección de un nuevo Secretario General y que ya era la segunda vez que se reunían porque nadie quería asumir la dirección (de esto hablaremos en otro momento). En medio de la reunión un militante me dice que por qué no hacer una votación secreta y el que saliera tenía que asumir el cargo. Le dije que no, que eso “conmigo no va” que esa no era forma de elegir a un secretario general.

Un amigo que estaba también visitando la reunión y con varios años de experiencia dentro de la dirección de la Uniónde Jóvenes Comunistas me dijo que “Por qué no, vamos a hacerlo así”. Se realizó la votación y al que sacó más votos mi amigo le entregó todos los papeles donde se realizó la votación y le dijo “mira, aquí está  la prueba de que tus compañeros te eligieron a ti por tus condiciones, tú asumes ahora la responsabilidad de no defraudarlos a ellos como ellos asumen el compromiso de no fallarte a ti

Cuando salimos del aula me pasó el brazo por encima y me dijo que hacerlo de esa forma se creaba un compromiso y una confianza entre las dos partes que hacía mucho más fácil el trabajo. El tiempo y el funcionamiento del Comité de Base le dieron la razón.

Creo que a nivel nacional se necesita algo así. Me gustaría que se pudiera votar por ejemplo por el primer secretario del Partido o por el presidente de gobierno a cualquier nivel. El partido presenta los candidatos  y el pueblo en pleno a partir de los méritos de los mismos decidiría a quién elegir. Eso crearía, como en el caso que les contaba antes, un lazo y un compromiso entre las dos partes. Yo me siento comprometido porque voté por ti y tú te sentirías comprometido porque sabes que respondes a una mayoría que te dio su voto.

Aquí algunos me criticarán porque digo que “El partido presenta los candidatos…”. Basta con recordar que una persona tan inepta como Geoge W Bush fue durante 8 años presidente de la mayor potencia mundial, En las “democracias” los candidatos no son seleccionados por sus condiciones sino por su incondicionalidad al establishment. Los mismos que forman parte de esa macabra maquinaria son los que nos quieren dar lecciones de democracia.

No se trata de jugar a la democracia. No se trata de importar modelos sino de crear y perfeccionar nuestro propio modelo que como tantas otras cosas, lo hacemos en unas condiciones sui géneris. Debemos pensar en lo que necesitamos, en lo que pide nuestro pueblo. A los adversarios, bueno a esos mejor no hacerles caso pues como dice la canción: “de todas formas van a hablar

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