Juventud, Cultura y Revolución en Cuba

Los enemigos de la Revolución cubana nos critican todo, absolutamente todo, menos nuestra televisión. ¿Será que les estamos haciendo un favor?
Los enemigos de la Revolución cubana nos critican todo, absolutamente todo, menos nuestra televisión. ¿Será que les estamos haciendo un favor?

Por: Osmany Sánchez

Durante el V Pleno del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) se hizo un llamado a los jóvenes a la defensa cultural de la Revolución. No estoy al tanto del resto de los temas tratados en el cónclave pero no dudo que ese fuera uno de los asuntos principales.

Se repite todos los días la importancia que tienen los jóvenes para el futuro de la Revolución y del interés que tienen en estos los adversarios del gobierno cubano pero a veces me parece que las estrategias para preparar a las nuevas generaciones no son las más acertadas.

Los miembros del Pleno de la UJC hablaron del peligro que representa la “avalancha mediática y seudocultural” producida fuera del país y que le llega a la población por la televisión, por los bancos de películas o por las memorias flash, pero a mí sinceramente me preocupan más las cosas que se hacen o se dejan de dentro de Cuba.

He escuchado la frase: “los malos que hacen cosas buenas” para referirse a los productos realizados en los Estados Unidos. Yo diría mejor “los malos que hacen las cosas bien”. ¿Quién no se ha conmovido con las experiencias de un soldado norteamericano en Irak, Somalia o cualquier lugar del mundo? ¿Quién que vio la película Unthinkable no quedó con dudas sobre la necesidad de aplicar métodos de tortura en algunos casos? ¿Cuántas personas no quedarán con la duda del papel de la Unión Soviética en la Gran Guerra Patria después de ver una película “americana” sobre esa epopeya?

En los Estados Unidos no existe el Ministerio de Cultura. Desde hace mucho tiempo es la CIA la que se ocupa de esos temas. No estoy proponiendo que en Cuba sea la Seguridad del Estado la que dirija la cultura pero sí que tengamos en cuenta la importancia de los medios audiovisuales en la formación de valores para nuestros jóvenes.

¿En cuántas novelas, aventuras o películas cubanas se ve la bandera nacional o se canta el himno?, ¿Cuántas veces se dice “este es el sistema más justo”, “lo más importante es nuestra soberanía” o se defiende explícitamente nuestro sistema político? No se trata de decirlo como una lección o un “teque” como en el reciente Tras la Huella sobre el tema de los Guardabosques. Hay que ser creativos para llevar el mensaje.

Hace apenas unas semanas se vivió en toda Cuba una verdadera fiebre de béisbol con los Play Off. Piensen a ver cuántos peloteros (atletas y directivos) cantaban el himno nacional a medida que la cámara pasaba por los bancos. En eso los “malos” no se equivocan.

Los más jóvenes no tienen referente en la televisión o el cine cubano de cómo deben actuar o cuál debe ser su guía. Nunca se habla de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) o de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Las únicas veces que se habla de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR) es cuando en uno de los policíacos cubanos el Jefe del Sector va a preguntarle al presidente del CDR sobre la vida de alguien del barrio. Es decir que para los jóvenes su papel es “echar pa´lante a los vecinos”.

Nos queda clara la importancia del papel del Partido Comunista de Cuba (PCC) dentro de nuestra sociedad sin embargo el tratamiento que se le da en los medios es desfavorable. Si tomamos el caso de los policíacos cubanos que mencionaba anteriormente, nos encontramos que en todos hay jefes (directores, almaceneros, administradores, gerentes, etc) corruptos. Viven en tremendas casas, tienen varios carros, en fin que salta a la vista que viven por encima de sus posibilidades. Al final del capítulo la justicia los alcanza pero jamás sale a la luz algún análisis en sus núcleos del PCC.

Existe la poco probable posibilidad de que ninguno de ellos sea militante del PCC pero de todas formas se pierde una excelente oportunidad de mostrar cómo debe funcionar un núcleo del PCC y su intransigencia con los militantes corruptos.

Qué hacemos conque los spot televisivos que promuevan la educación formal y las buenas conductas si luego la mayoría de los protagonistas de los programas juveniles se comportan de manera diferente. En estos programas los más populares son los chabacanos, los presumidos, mientras que los jóvenes más educados, los “buenos muchachos” son presentados como “medios bobos”.

Cuando hablo de esto algunos me dicen que la televisión debe mostrar la realidad para que sea creíble. Yo sinceramente discrepo con eso, lo considero un facilismo. La realidad la vivimos todos los días cuando vamos a la escuela o al trabajo, cuando nos sentamos frente a la televisión entonces buscamos otra cosa. No podemos olvidar que la esencia de nuestra televisión no es comercial sino educativa.

Creo que hay una intención en promover los programas juveniles pero a mi juicio lo que está fallando es que no son realizados por jóvenes. Por mucho que se esfuerce y por mucho talento que tenga, un director que sea un “temba” no obtendrá el mismo resultado que si el guión lo hace un joven. Pero estos no lo podrán hacer sino les dan más espacios.

No los quiero cansar con muchos más ejemplos. Dejo en manos de ustedes el análisis de lo que estamos haciendo para que de verdad este sea un pueblo culto y revolucionario. Termino con algo relacionado a la educación que es el medio donde estoy. En la novela cubana que se pasa actualmente por la televisión se presenta por primera vez (al menos según recuerdo) a una joven profesora universitaria, recién graduada, pero la joven es, como diría mi abuela, “más sata que las gallinas” además de otros atributos negativos.

Los enemigos de la Revolución cubana nos critican todo, absolutamente todo, menos nuestra televisión. ¿Será que les estamos haciendo un favor?

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