El fraude: ese mal nuestro

Los corruptos del mañana pueden formarse en las aulas hoy ¿cómo cambiar esto?

Por: Jorge Morales

Ya en ese lejano año 2000, el Ministro de Educación Superior en ese entonces luchaba a brazo partido contra el fraude. Recuerdo que los directivos juveniles de la universidad en ese entonces eran los que recibían al ministro y arengaban más acerca del mal, me dolió ser testigo de dos de ellos cometiendo fraudes en su grupo, desde entonces me preocupó esa fachada que proyectaban y aún siento malestar al verlos.

En distintos momentos se ha empleado y se confía en algunos personajillos “probados políticamente” por encima de los técnicamente capacitados, aun cuando muchos de los “probados” solo se han puesto la máscara que han necesitado para seguir escalando y en el momento oportuno, cometer fraudes que van desde el tráfico de influencias hasta delitos económicos. Recientemente Raúl mencionó que para dirigir no se debía pertenecer al Partido sino tener capacidad, ojalá, para eliminar a muchos que fraudulentamente se visten de socialistas y son más capitalistas en actitud que George Soros.

Tengo una compañera que es dirigente política en mi trabajo, es impresionante la habilidad que tiene para no informarse; ni noticiero, ni prensa, ni mesa redonda, ni nada… ella no sabe de nada ni le interesa. Sale en horario laboral  con el mayor orgullo del mundo a las reuniones (esto se hace con el daño en salario a la empresa) y no sabe nada de política, pero aun así ocupa un cargo de dirección en algo tan importante como el Partido, espero que la actualización y el cambio de mentalidad transformen esto, de lo contrario estaríamos hipotecando nuestro futuro.

El fraude no es un mal cubano solamente, es un mal mundial, donde hay organismos que luchan a brazo partido para la eliminación del mismo. Para combatir el fraude se debe lograr transparencia en la gestión, con los medios informáticos actuales se puede lograr que sean de conocimiento público los elementos de administración de la empresas estatales, la información estatal debe ser pública siempre que esto no contribuya a facilitar el bloqueo al país, y exceptuando el MININT y las FAR.

La información estatal nos pertenece a todos los ciudadanos cubanos, debemos tener la capacidad de medir la calidad de la gestión, detectar desvíos, conocer planes futuros etc., lo mismo en un ministerio que en una empresa o gobernación municipal. Que no solamente tenga la capacidad de auditar la Contralora de la República sino todos en el país y que no solo unos pocos conozcan los proyectos futuros.

Me veo en un futuro (espero que cercano) navegando en la red municipal y chequeando si en la otorgación de terrenos en mi ciudad, los mejores se le dieron a los directivos  de la provincia, y denunciando los hechos, porque esta transparencia informativa nos garantizará fortalecer el consenso nacional. Hay que eliminar una casta de burócratas que a medida que pasa el tiempo se hace más poderosa y se enquista en nuestra sociedad, ha ocurrido en otros modelos y amenaza con suceder en el nuestro, ya estamos avisados.

 No perdamos la oportunidad que tenemos de hacer pública la información estatal, que se nos sumen todos los cubanos a auditar la gestión de nuestros representantes, porque no con largas condenas carcelarias se elimina el fraude, esto se logra participando todos en eliminarlo.

De esta forma perdería sentido el disfraz de los “probados”, porque su comportamiento sería público, se nos presentarían las personas como son y no por las máscaras que siguen proyectando para lograr mayores prebendas en el futuro, acabemos con el fraude en su sentido más amplio, el Socialismo y la sociedad cubana dependen de ello.