Informar no es contrarrevolucionario

Fernando Ravsberg durante un encuentro con miembros de La Joven Cuba

ENTREVISTA A FERNANDO RAVSBERG (*)

Por Joseba Macías (**)

Dos décadas trabajando como periodista extranjero en Cuba dan para mucho. El uruguayo Fernando Ravsberg (1957), actual corresponsal de la BBC en la Isla, trata de acercar al resto del mundo la verdadera realidad de la Revolución en estos tiempos de cambios y transformaciones.

Admirado por unos, rechazado por otros, sus crónicas desde la cotidianidad caribeña no dejan indiferente a nadie. Con él estuvimos una larga tarde-noche de tertulia y café en su casa de La Habana charlando en torno a cuestiones tan diversas como el periodismo en Cuba, la situación económica o el futuro político inmediato de la Revolución. Ravsberg habla claro y directo: “Aquí hay una burocracia corrupta a la que no le interesa el socialismo”.

– Llevas veinte años en Cuba, Fernando, en tareas de periodista. Creo que tu primer trabajo fue con la radiotelevisión sueca Sí, así es. Me enviaron porque entonces en todo el mundo se consideraba que la caída de Fidel Castro era inminente. Además, las expectativas de los medios de comunicación occidentales eran que ese cambio de gobierno iba a ser, sin duda, violento.

Yo había vivido el final de Pinochet en Chile, había estado en Perú en los años de Sendero Luminoso, había trabajado en Centroamérica… Tenía una cierta experiencia y por eso me propusieron venir a la Isla. En cuanto llegué, pude ver enseguida que lo que aquí ocurría no tenía nada que ver con la visión que nosotros teníamos en Europa.

Recuerdo bien una conversación que tuve con mi jefe en la que él me hablaba de la toma de las embajadas en La Habana. “Es verdad” –le dije–, “dentro de la embajada de España hay ahora mismo veinte personas en señal de protesta… Y a 50 metros está pasando el Carnaval en el que están participando como unos 300.000 cubanos bailando y tomando cerveza. ¿Cuál es la verdadera Cuba?” Yo, realmente, no veía síntomas de nada de lo que imaginábamos fuera. Entonces intentamos explicar qué es lo que estaba pasando realmente. Yo le decía a mi jefe que no conocíamos nada de este país, ni siquiera cuál es su religión. “Cómo que no” –me dijo–“son católicos”. “No” –le contesté–, “no son católicos”. “¿Vas a decirme entonces que son ateos?” “No, tampoco” –le contesté–“son macumberos. Todos son macumberos”.

Así, el primer reportaje que hicimos se tituló precisamente “Los dioses de Cuba” y hablamos de la santería en un momento en el que la cuestión era absolutamente tabú. Recuerdo que un funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores me amenazó con expulsarme si yo mostraba la imagen de un chivo degollado en un sacrificio.

Ten en cuenta que en aquellos días la santería era vista como una cosa vergonzosa… Ahí empezamos a tratar de dar una visión distinta de Cuba. Era aquel tiempo en el que corríamos de un lado para otro a la “caza y captura” de “alzamientos populares”, tanques en las calles, golpes de estado y todo eso.

Así, cuando llegábamos a barrios habaneros como El Cotorro, porque nos habían dicho que se había alzado completamente, te encontrabas con gente comiendo un helado por la calle o haciendo cola para comprar en algún mercado…

Nos costó mucho, la verdad, ir a contramarcha pero, a la larga, esa actitud te da credibilidad, que es a lo que, al fin y al cabo, todo periodista debe aspirar. Esa ha sido nuestra política informativa.

Recuerdo que unos años atrás, por ejemplo, hice un reportaje sobre la oposición interna que me costó prácticamente que me acusaran en muchos sitios de “castrista”. Unos años después, Wikileaks reveló que el embajador norteamericano en La Habana recomendaba leer ese artículo para entender cuál es la verdadera realidad de esa oposición. Al final, las aguas se van acomodando y si dices la verdad o tratas de acercarte lo más posible a ella, las cosas toman su cauce.

Esa era la idea pero realmente fueron años muy duros, incluso a nivel personal. En aquellos tiempos –años 90, Pe río do Especial– nadie escapaba a esas complicaciones. Pero bueno, aquí estamos”.

Nos gustaría conocer tu opinión respecto al periodismo que se hace en Cuba. ¿Se informa bien en la Revolución?– Yo creo que los cubanos se informan mal. Creo que los medios de comunicación cubanos informan mal. Eso tiene que ver especialmente con todo un sistema establecido en torno a los medios. En primer lugar, hay una sola línea editorial. Y en segundo lugar, quienes dirigen esa línea editorial están bastante lejos de los medios. Se sale siempre tarde y mal. Me acuerdo que hace ya un tiempo escribí una nota titulada “Los que mandan y los que saben”.

En los medios hay un amplio colectivo de profesionales que tienen una enorme capacidad. Pero ellos no deciden. Eso no pasa únicamente en los espacios periodísticos: en el Ministerio de Relaciones Exteriores, por ejemplo, tienen gente muy capaz, con un verdadero conocimiento de lo que es el trabajo en y con la prensa, pero tampoco deciden.

Así pues, el tema viene determinado por los que deciden: un grupo de personas muy reducido, que son fundamentalmente políticos, y que forman parte de lo que aquí en Cuba se denomina el Departamento Ideológico (antes conocido como el Departamento de Orientación Revolucionaria –DOR) y que son quienes marcan la línea general de información.

En los años 90 tuve la oportunidad de asistir a una reunión en un medio de prensa, a la que no había sido invitado. Era el tiempo de los asaltos a las embajadas.

Allí estaba uno de los jefes del DOR y un periodista le preguntó en un momento determinado: “¿Cómo es posible que nosotros, los periodistas que estamos con la Revolución, no informemos nada de lo que está sucediendo en las Embajadas y Radio Martí, mientras tanto, sea la fuente de in formación de la población cubana de la Isla? Deberíamos ser nosotros” –decía el periodista–.

La respuesta del alto funcionario del DOR fue la siguiente: “Para un revolucionario no hay más verdad que la del Partido y la del Gobierno. Y mientras el Partido y el Gobierno no se expresen, esa verdad no existe”. Evidentemente eso no puede funcionar bien. Cuando te riges por esos criterios, con una línea editorial única, cuando los que deciden qué publicar están situados a kilómetros de la redacción, con un aparato totalmente burocratizado para la toma de decisiones… Fíjate ahora lo ocurrido con la muerte de Wilmar Villar en Santiago de Cuba.

La noticia salió tres o cuatro días después… Y no se puede alegar que el hecho les pilló de sorpresa porque lo de este preso se veía venir… Otro ejemplo: el juicio y la absolución de Luis Posada Carriles en Texas. Tarda ron cuatro días en responder a ese hecho… Esa es la cuestión: hay un sistema organizado de tal manera que no permite que funcione. Esto está haciendo aguas por todas partes.

Que tú tengas 33 muertos de hambre y frío en un Hospital Psiquiátrico y ningún medio de prensa cubano envíe a un periodista para investigar el hecho, es todo un síntoma.1 No me refiero a hablar a favor o en contra. Simplemente a investigar qué fue lo que pasó.

¿Y las nuevas generaciones de profesionales? ¿Los jóvenes periodistas también están sujetos a este particular “control mediático”? Yo he hablado mucho con jóvenes periodistas a lo largo de estos años. Me han invitado en diversas ocasiones pero siempre en un particular “clima de clandestinidad”. Tuve una conferencia en la Facultad de La Habana, dentro de las aulas, que después me enteré que era “clandestina”. Y tuve otra, a la que me invitaron, en la Universidad de Villa Clara. Negaron todos los locales y cuando me llamaron por teléfono para comentármelo, les propuse llevar el debate al Parque de la ciudad, sentándonos todos en el suelo. A las pocas horas ya había aparecido un local…

El problema es que existe un temor en la gente a eso que podíamos llamar “pasarse al otro lado”. O bien que les consideren que se han pasado “al otro lado”. No podemos olvidar que aquí hay un grupo muy importan te de personas con mucho que agradecer.

La gente más joven tiene a su mamá que le dice: “No te olvides de dónde yo vengo” o a la abuelita que le dice: “No sabes lo que esto era antes”… Los muchachos por su parte piensan: “Mira, qué gano yo escribiendo una noticia si luego el director no me la va a publicar”. Porque, ¿quiénes son los directores? Los que mandan, pero no saben nada de periodismo.

Y abundan los casos. Casi siempre, cuando vas a un medio, es el segundo en el organigrama es el que verdadera mente sabe. El primero es la persona “de confianza”. Todo eso hace que todavía sea más inoperante el proceso. Entonces, es natural que un joven se pregunte: “¿Qué gano yo con escribir o elaborar notas que después no se publican o no salen al aire?”

Mi consejo personal es que aprovechen los medios digitales. Prácticamente todos los periodistas cubanos tienen la posibilidad de tener un blog. Por eso podríamos decir que hoy en día lo mejor que se está escribiendo en el periodismo cubano está en los blogs. Es una tendencia mundial y, en mi opinión, aquí y ahora es el medio más adecuado.

Algo parecido está ocurriendo también en los últimos años en el mundo cinematográfico y audiovisual. Ahí está, por ejemplo, la labor que vienen desarrollando los jóvenes realizadores…– Sí, es cierto, pero ese fenómeno no es nuevo. El cine en Cuba siempre ha venido a cubrir el papel que la prensa no ha podido desarrollar. Yo me acuerdo que cuando llegué hice un trabajo sobre la censura y entrevisté al gran documentalista Santiago Álvarez, que vino a decirme que tanto en el capitalismo como en el socialismo el oficio de periodismo no es tarea fácil. No sé las razones últimas por las que el cine ha tenido más espacios de libertad. Fíjate que el ICAIC nunca cayó en manos del Departamento Ideológico.

Fue lo único que se les escapó. Quizá porque Fidel lo protegió… Cada vez que el Departamento Ideológico intentó hacerse con el control, el propio Fidel lo paró.
Yo creo que el gran drama de este país es el Departamento Ideológico. Si yo fuera el jefe de la CIA trataría de que se mantuviera como fuera. Es, sin duda, el mayor éxito de Estados Unidos en lo relativo a la in formación.

Son torpes, lentos, ineficientes, están siempre a la defensiva… Lees por ejemplo el editorial del Granma aparecido el 23 de ene ro en el que se trata de “responder” a las acusaciones vertidas contra Cuba en torno a la muerte del preso Wilmar Villar en la cárcel de Santiago y te das cuenta de lo que estamos hablando2. Lo que se dice ahí es algo así como “tú que hablas, si tú también violas los derechos humanos”, es decir, se trata prácticamente de un reconocimiento pero además con malos argumentos, mal elaborado. Es cierto que todos los me dios en el mundo tienen un control. No nos vamos a “pinchar la manguera entre bomberos”. Pero esto es lo que te digo: aquí es muy estricto, un solo control y lejos, además, de la realidad de la Cuba de hoy.

¿Y quién está detrás en este momento del Departamento Ideológico? ¿Fidel, Raúl? No, no, el Partido. Ellos funcionan como un grupo aparte.
Mira, te voy a contar una anécdota: yo tuve una reunión con Fidel a la que asistí junto a otros catorce periodistas. Fue una cena en la que íbamos a hablar de problemas del trabajo, etc.

En medio de la conversación, él dijo: “¿Pero ustedes por qué no tienen una Asociación de Periodistas?” “Porque no nos dejan” respondimos. “Pero deberían” –prosiguió–. “No se preocupe, Comandante, que eso se arregla rápido”, dijimos. Al día siguiente fuimos convocados al Ministerio de Relaciones Exteriores. Allí nos hablaron clarito: “Cuidado con lo que van a hacer”. “Pero si el Comandante ayer nos animó a poner en marcha una asociación”, señalamos. “El que lo haga” –terminaron–“que se atenga a las consecuencias, haya dicho lo que haya dicho el Comandante…” Nosotros nos quedamos así, pensando en que las palabras de Fidel habían sido claras al respecto. Y nuestros medios nos dijeron que ni un ápice de movimiento.

En aquellos momentos todo el mundo especulaba con la muerte de Fidel y nadie quería perder la plaza… Lo que tequie ro decir es que se trata realmente de un ente aparte, que funciona con muchos intereses y mucho apoyo dentro del poder porque, en definitiva, ese es el ente que protege a los poderosos. Y, sobre todo, el que protege a los poderosos corruptos. Ten en cuenta que una prensa activa más que un peligro de política opositora se convierte en un peligro de transparencia.

Tú puedes generar un caos como el que se vivió en la Unión Soviética en los primeros momentos del derrumbe. O, por el contrario, puedes favorecer una apertura ordenada, civilizada, inteligente… Yo creo que hay gente preparada, gente muy capaz… El mismo Raúl Castro ha animado continuamente a los periodistas a realizar esa labor, pero la máquina del poder es la que es. Ese es el gran tema. Y no sólo en el ámbito de la prensa.

Aquí hay una burocracia corrupta a la que no le interesa el socialismo de Raúl. Sí cualquier sistema que les permita tener ganancias.

¿Quieres decir que vivían mejor en el “socialismo de Fidel”?
– Claro, ellos con Fidel vivían muy bien porque él era siempre muy suave en las respuestas, muy cuidadoso… Y eso ha cambiado ahora. Primero, se está intentado construir una economía más eficiente. Cuando tú haces una economía más eficiente es difícil robar. Si tú tienes dos tasas de cambio, dos monedas, dos contabilidades… Ahí lo que puedes es robar a dos manos. Ahora, tú has una sola moneda o encamínate hacia ella y se acabó el robo. Por ejemplo, en el gobierno anterior (el cubano se enoja mucho cuando hablo del “gobierno anterior”) la persecución era contra el tipo que vendía el helado en la calle. Ahora no. Hace poco le cayeron encima a un amigo mío que vende helados y le dijeron: “Tú vendes bocadillos de helado”. “No, yo no…”. “Sí mira, esos que tienes ahí. Pero no te preocupes, que tú no nos interesas. Nos interesa el que te trae el helado”. “Pero no, porque son amigos míos”. “Tú tranquilo, tampoco nos interesan ellos, no les va a pasar nada.

Queremos al jefe de la heladería que lo saca”. ¿Qué pasa? Cuando tú metes preso al jefe de la heladería, paralizaste la red. Y además, ocupas una sola celda. De la otra manera ocupas cien celdas y encima las llenas de infelices porque ellos realmente se buscan la vida mientras los grandes se te escapan y montan una nueva red. Eso es lo que se está rompiendo ahora. Cuando Raúl Castro dijo: “ningún cubano está por encima de la ley” y a los pocos días caen presos el hijo de fulanito y el hijo de menganito… La cadena es larga y dicen ahora, jocosamente, que están abriendo una escuela en el campo para todos estos “hijos de”… De todas formas, aquí hay una cosa buena a pesar de todo el nepotismo que se dice afuera y todo eso. Salvo Fidel y Raúl que han sobrevivido biológicamente mientras buena parte de su generación va desapareciendo (con una historia parecida: un compromiso histórico, etc.) la mayor parte de la nueva dirigencia joven del país no son hijos de ningún cargo político (con una excepción: Rodrigo Malmierca, actual ministro de Comercio Exterior e hijo de un canciller). Tampoco lo eran, por cierto, Robaina, Lage o Pérez Roque… Los “hijos de papá” se volcaron hacia las empresas extranjeras cuando se dio la apertura.

¿Qué pasa? Lo que ya “papá” no les podía dar, se lo facilitaba la empresa extranjera. Pero a costa de “robar a dos manos”.
– Por ejemplo, el hijo de Almeida, Juan, al que yo entrevisté aquí. Él me dijo: “Si quieres yo te hago la entrevista pero vamos a hablar claro”. Y él me contó que traficaba con obras de arte, con tabacos, que sacó gen te del país pero no les cobraba nada… Claro, cobres o no cobres, el tráfico ilegal de personas está prohibido en Cuba, en México o en Estados Unidos, que era el destino final. Esa es la “actividad” de estos muchachos, que muchos de ellos ahora están presos… En estas semanas se están pasando entre los militantes del Partido unos vídeos que reflejan todo esto. Sale un hombre diciendo: “A mí no me va a pasar nada porque yo soy socio de fulanito, hijo de…” Y ese “fulanito” y el “hijo de…” están actualmente presos. Las cosas han cambiado en ese aspecto. Y así están las cosas ahora. Cuando comenzamos a hablar de esto, del poder de la burocracia, algunos dirigentes cubanos se reían. “Tú estás loco” me decían, “nadie tiene fuerza aquí para enfrentarse a ese poder porque controla todo el aparato económico…

“Habían llegado incluso, escúchame bien, a crear empresas clandestinas de aviación y empresas clandestinas de níquel, que exportaban níquel por su cuenta. Llegaban barcos, los cargaban de níquel y se iban. Todo el abastecimiento de habanos del Caribe…

Imagínate el poder que tiene esa gente. Y el poder corruptor. Yo calculo que el tema de la aviación debe haberles reportado una cantidad cercana a los 100 millones de dólares. Y te aseguro que 100 millones en Cuba es mucho dinero. También te digo que hay mucha gente que no, que no hay dinero para comprarla, ni aquí ni en el mundo en general.

Y esa burocracia, la que está tratando de frenar el proceso de reformas, es a su vez la que por supuesto es tratando de frenar a la prensa.

Porque imagínate una prensa desenmascarando esto… Por ejemplo, el tema del cable telefónico que viene desde Venezuela…

De ese tema hablaste en una de tus crónicas hace ya unos meses señalando que el retraso no se debía a cuestiones técnicas sino a un caso de alta corrupción… ¿Y tú has visto que alguien haya desmentido esa información? Primero nadie me desmintió; segundo, nadie me citó en la cancillería para decirme que eso no era cierto. Y, tercero, que el cable no funciona muchos meses después. ¿Qué pasó?

¿Qué cosa ha sucedido? Imagínate tú una prensa cubana investigando qué pasó con el cable. El problema es que les hacen creer que investigar es “contrarrevolucionario”. Pero, si yo fuera revolucionario, pensaría que informar, investigar, contrastar, es lo más revolucionario que puedo hacer”.

En este último tiempo ha habido intentos por parte del Gobierno de buscar nuevos mecanismos de retroalimentación en el ámbito periodístico. Uno de ellos es, por ejemplo, la nueva edición amplia da del Granma de los viernes, desde marzo de 2008, dando un espacio directo para la crítica y los comentarios de los lectores…
– A mí me parece bien, claro, pero considero que es un proceso muy filtrado. Van soltando los comentarios y las opiniones en función de que ellos saben que el Gobierno va a mover ficha en un sentido o en otro. Si saben que el gobierno va a entregar las barberías empiezan con eso… Y créeme que la gente no es tonta, no es un proceso transparente. El intento más importante que ha habido en este sentido es el de “Acuse de recibo” en el diario Juventud Rebelde. Pero a su coordinador, José Alejandro, le cortaron las alas rapidito. Dedícate al tipo que denuncia los problemas con la basura, con el bache en la esquina… Y no profundices más. Mientras la estructura sea la misma y los que dirigen sean los mismos, no puede haber ningún tipo de cambio.


¿Y un programa como “Hablando claro” en Radio Rebelde?
Me parece muy formal. “Ahora vamos a hablar de un tema que es realmente fuerte. No importa porque la verdad hay que decirla. En la esquina de 23 y G hay un bache…” Es la forma, la escenificación vacía. No se tocan los problemas medulares. Estás viviendo un cambio de orientación económica gigantesco, donde estás pasando la mayoría de la mano de obra al sector no estatal, donde estás entregando la mayor par te de las tierras a pequeños campesinos…

Es prácticamente una revolución dentro de la Revolución. Y los medios de comunicación hablando del bache…

¿Y la revista Temas? Está muy bien pero es una cosa local, con escasa incidencia. Yo recuerdo que estuve en uno de los Últimos Jueves que organiza la revista una vez mensualmente con un debate público y abierto. Era una discusión en torno a cuestiones económicas y
estaba presente el último ministro de economía con Fidel que defendió honestamente su modelo. Lo machacaron. Publiqué eso e inmediatamente le llegó a Temas la prohibición de grabar o mencionar nada de lo que hubiera en esos espacios. Y yo saqué una nueva nota comentando la prohibición. En fin…

Hoy en día lo mejor que se está escribiendo en el periodismo cubano está en los blogs.
Además, es un espacio demasiado intelectual para el pueblo.

Te refieres a la creación de un “estado de opinión” entre las élites.– Exacto. Por ejemplo, mucho más cercana es la revista católica Espacio Laical. Es intelectual pero más cercana a la gente por lo que cuenta y cómo lo cuenta.

Es, además, más plural (aparecen firmas de intelectuales revolucionarios, etc.). Temas no se lee, tienes que sentarte a estudiarla… Sin olvidar que tiene una tirada muy limitada.

¿Y la televisión?– Todos los medios están controlados políticamente por el Partido. O por el DOR, para ser más exactos. Ahora, depende de quién y de dónde. Por ejemplo, hablemos de Lázaro Expósito, secretario del Partido en Santiago de Cuba. Todo un personaje y, además, sumamente eficiente.

Tanto es así que un grupo de jóvenes ha sacado una página en Facebook que se llama “Clonemos a Expósito” y tiene como 400 seguidores… Este hombre llama a la televisión local de Santiago a las 4 de la mañana para filmar un encuentro en la sede del Partido. Y le dice a la cámara: “Tú empieza a filmar y no cortes, veas lo que veas y digamos lo que digamos”. Así, llegan a una panadería y aquello es verdaderamente lamentable: las ratas caminando por todos los lados, las cucarachas, los kilos y kilos de masa llena de hongos, un panadero dormido descalzo encima de la mesa donde se amasa… Y las cámaras filmando.

Y Expósito: “Esto no son los hombres, aquí lo que falla el sistema…” La filmación apareció tal cual en la programación regular de la televisión de Santiago. En el resto de Cuba circuló clandestinamente, como si fuera un vídeo de Miami. Quiero decirte que hay un ambiente, hay espacios, que no se reflejan para nada. El Partido controla. El DOR, para ser más precisos. Si el DOR, como en el caso de Santiago, dice “arriba”, la televisión se abre. Si dice “no va”, la cosa no va. Y eso es lo que dijo el Partido (el DOR) en las otras trece provincias, por lo que mientras en Santiago se emitía por la televisión, en el resto del país funcionó clandestinamente.

Todo depende de eso. Es el caso del documental “Fuera de liga” que, prohibido en un primer momento, luego fue emitido (3)… La apertura en los medios de comunicación cubanos es muy lenta.. Y si Raúl Castro no cambia a las personas que dirigen la prensa desde el Partido… Es lo que me decía un viejo periodista: “A mí no me tienen que decir lo que tengo que escribir. Yo soy militante del Partido. Si yo no sé lo que tengo que escribir que me quiten el carnet”. El tema central es ese: en Estados Unidos tú no tienes que decirle a un periodista lo que tiene que escribir… Tiene que romperse ese sistema creado.

No se deciden, le tienen ganas, pero no se deciden, Raúl Castro no se decide. Yo creo que de-ben temer un movimiento pendular, un bandazo, pero la cuestión es que no les queda más remedio. Lo mismo ocurre con la corrupción. No la van a resolver ni con medidas legales, como empezaron, ni con el aparato del Partido. Deben integrar a la población (que les odia, por cierto, porque cuando un ciudadano roba una latica de pintura lo ponen como un zapato, le putean todo lo que pueden y después ellos
tienen cuentas en el extranjero) y, en el ámbito del que estamos hablando, deben integrar a los núcleos de periodistas. La libertad de prensa, para mí, tiene dos patas: una es que los periodistas puedan escribir libremente sobre todo lo que ocurre. Y al decir “libremente” me refiero a que mientras sea verdad, no haya cortapisas, (y eso no sólo ocurre aquí). Y la segunda pata, es que la gente pueda defenderse de lo que esos medios expresan.

¿Cómo consideras la labor de los corresponsales extranjeros en Cuba? Es una generalidad demasiado abierta. Aquí hay periodistas de medios tan diversos como la línea editorial que podía tener El País o la que tiene L´Unitá, el periódico comunista italiano.
No se puede hablar de un bloque. Ten en cuenta también que hay personas y personas, periodistas con más profesión que otros… Gente que accede incluso a que le cambien las notas que él escribió, a que le digan lo que hay que escribir desde la redacción central…Realmente aquí estamos para cosas distintas. En el caso nuestro, el de la BBC, te puedo decir que el hecho de ser un medio público nos permite tener una cierta libertad editorial que otros medios no tienen. Nuestra aportación no es sólo dar noticias, sino contextualizar y profundizar en los temas. Te pongo un ejemplo: semanas atrás estaba escribiendo una nota sobre Villas, el preso muerto en Santiago de Cuba. El Gobierno señala que es un preso común pero, a la vez, te dice que no hay presos políticos, con lo cual no hay otros espacios posibles para la diferenciación.

Mientras tanto, la disidencia te dice que se trata de un disidente de larga trayectoria pero todas las referencias en este sentido ubican su posible militancia a finales del año pasado. Y después tú dices: “Voy a hablar con la familia, con la madre…” pero alguien me señala: “No, no, con la madre no hables porque está ligada al Ministerio del Interior…” Es realmente muy complicado. Al final, tú te quedas sin saber quién te está mintiendo y quién te dice la verdad. Y no es la primera vez que me pasa… Recuerdo que en un Congreso que tuvo lugar en 2009 en Santander, España, yo pedí en voz alta que debíamos tener un sólo rasero cuando hablábamos de derechos humanos.

No puede ser que Cuba sea una “dictadura” y Arabia Saudí una “democracia monárquica”. Díganme ustedes, pregunté a los asistentes, cuándo se han producido las últimas condenas a muerte en Cuba. “En el 2003”, me dijeron muchos de los presentes “Perfecto, han pasado seis años. ¿Cuántos condenados a muerte ha habido en este período, o en el último año, en China, en Pakistán, en Arabia Saudí o en Estados Unidos? ¿No les parece curioso que se acuerden perfectamente de lo que pasó hace seis años en Cuba y no supieran lo que está pasando en el resto del mundo?

Ahí es cuando se puso en pie un periodista de El País, Miguel Ángel Bastenier, para decirme en voz alta: “A mí me importa más la vida de un cubano que la de cien negros”. Ahí se acabó el debate porque yo en términos racistas no entro. Pero es que, además de todo, si el negro fuera el presidente Obama diría otra cosa… El contexto, como te digo, es fundamental. Tú puedes decir: “Yo no estoy de acuerdo con que haya periodistas presos piensen lo que piensen y escriban lo que escriban”. Pero no puedes olvidar la contextualización de lo que está pasando en la Región. Yo no puedo ubicar a Cuba en medio de Europa o en Escandinavia. Cuan do la contextualizo, tengo 90 muertos en Colombia, colegas de profesión. Tengo de cenas de colegas muertos en México y en Honduras…

No puedes decir, en ningún caso, que la peor situación de la prensa se vive en Cuba, por favor. Es verdad que no es buena y que yo no estoy de acuerdo con muchas cosas, Pero en absoluto es la peor. Nosotros mismos, los periodistas extranjeros.

¿Qué es lo más que nos puede pasar? Que nos expulsen del país. Hace poco me llegaba un libro de una periodista española en el que contaba que cada vez que la llamaban al Centro de Prensa Internacional (CPI) ella iba llorando y que la noche anterior no podía dormir. Y la verdad, no sé por qué. A mí me han llamado un montón de veces, hemos discutido un montón de cosas pero jamás nadie me ha maltratado, nadie me ha alzado la voz… A Mauricio Vicent (el ex corresponsal de El País) se le facilitaron todas las cosas para que se fuera: las cuestiones legales, puede regresar cuando quiera, tiene su casa aquí, pudo vender sus autos… Para mí, realmente, es una plaza muy segura.

¿Para qué estamos aquí en definitiva? En mi caso, estoy tratando de informar y hablar de lo que es Cuba más allá de la noticia puntual. Esa es la idea. Junto a esa cuestión, no podemos olvidar que aquí hay toda una experiencia que no ha sido reflejada. Yo estoy corriendo detrás de alguno de esos hombres y mujeres que han estado desde mediados del siglo XX metidos en toda esta historia para que me den una entrevista a fondo. Aquí hay que hablar del PSP, el Partido Socialista Popular, que es la base de todo esto. Hay que hablar de las presiones soviéticas, de un montón de cosas de las que no se ha hablado y cuyos protagonistas se van muriendo sin que eso vaya a ninguna parte”.

Semanas atrás se celebraba la Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba. En la clausura Raúl Castro anunciaba que la Revolución continuará con un solo partido reclamando una sociedad más democrática y con una prensa profesionalmente más preparada…– Yo creo que no ha habido sorpresas y estamos también ante un proceso de adecuación a los nuevos tiempos. Se trata, en definitiva, de no cambiar las herramientas sino de mejorar su eficiencia y, en mi opinión, la reforma económica en su conjunto sale fortalecida al dificultar en el futuro la labor de los sectores” obstruccionistas”.

De todos modos no ha quedado claro cuál será la fórmula para avanzar en esa dirección: si el PCC establecerá nuevos mecanismos para relacionarse con la sociedad civil o si va a relajar el férreo control que ejerce sobre todos los medios de prensa nacionales, por ejemplo. Por otra parte, todo apunta a que se está potenciando el papel de los cuadros provinciales, personas de 50-60 años… Hay un tópico en torno al poder de los militares. Mucha gente dice que en el Buró la mayor parte de los integrantes proviene de las FAR.

Pero no es cierto. Hay una camada que está ahí porque son guerrilleros, quiero decir, guerrilleros del frente de Raúl. Son sus hombres de confianza desde que estaban en Sierra Maestra. Ahora bien, cuando tú vas a analizar el Comité Central y excluyes a esos hombres, ves que los militares no representan más del 14%. La mayor parte de los integrantes de ese Comité son gente de las provincias. Y la mayor parte de los que están ahí son personas no profesionales del Partido, ni de la política. Han puesto muchos cuadros técnicos ligados a la producción: ingenieros, arquitectos, agrónomos, etc.

-Pero son muchas las voces que señalan que el peso de los militares en el proceso actual es una evidencia. No, yo no lo creo. A corto plazo es verdad. Los cuadros vienen del Partido y de las Fuerzas Armadas. Tú no puedes tener unas fuerzas armadas que sean eficientes (y las cubanas en África demostraron que sí lo eran) siendo un ejército con jefes a los que se les dice siempre: “sí, señor”. Tienes que tener un ejército con iniciativa, con capacidad de discrepancia. De esas dos fuentes es de dónde saca Raúl sus cuadros…

Ahora bien, los que están en el Buró no son militares, son guerrilleros. Los que están en el Comité Central sí son militares. Así pues, lo importante en este caso no son los viejecitos que están garantizando la transición porque es un cargo para cuatro o cinco años, cuestión biológica. El tema no está ahí. El tema está en ese Comité Central constituido por personas de 50-60 años y que, además, van a dirigir el país en los próximas décadas.

-Cambiando de tema, Fernando, hay un rumor muy extendido que sitúa cambios importantes en el ámbito migratorio en los próximos meses. Ellos tienen una verdadera obsesión por la unidad. Ten en cuenta que esa idea tiene sus razones históricas: siempre les quebraron por pelearse entre ellos. Fidel la tenía todavía más, pero Raúl mantiene esa misma actitud. La política es avanzar con todos, llevar a todo el mundo… De hecho lo que Raúl hizo fue incorporar al Gobierno a muchos de los cuadros opuestos en un primer momento a las reformas. Los que han sido capaces de llevar adelante esas tareas siguen en el Gobierno y los que no, han sido apartados. Y estamos hablando de cuadros de primer nivel.

El tema migratorio es un tema muy difícil que levanta muchas polémicas. No olvides que aquí hay organismos que viven de este tema y sacan sus recursos (no pequeños) de la cuestión de la migración… Hay visiones distintas. Una, por ejemplo, no propone nada para que todo siga como hasta ahora. Hay otra, en cambio, que dice: liberalicemos, que vamos a ganar más incluso económicamente mientras que políticamente dejamos de pelearnos con una migración a la cual no hay que enfrentarse.

Económicamente, al no pelearnos, vamos a ganar más porque no olvidemos que en este momento las remesas familiares en Cuba representan la tercera parte de lo que son en El Salvador cuando la población salvadoreña en Estados Unidos es la tercera parte de la de Cuba.

¿Por qué? Porque el cubano manda para ayudar a su mamá mientras que el salvadoreño manda para ayudar a su mamá, para construirse una casa y para montar un negocio con el cual pueda regresar a su país. De esta forma, el grueso del dinero del salvadoreño va para allá, mientras que el grueso del dinero del cubano se queda en Estados Unidos.

A lo mejor el gobierno de la Isla pierde cien millones de dólares en trámites migratorios. Pero si gana dos mil millones con las remesas familiares, ya me dirás dónde está la duda. Es cierto que el Gobierno cubano tiene que tener como prioridad la seguridad, un control de fronteras como el establecido por Estados Unidos desde el 11-S. Pero hay cuestiones como la “carta de invitación” que tú me explicarás para qué sirve. Para sacar dinero, claro. Pero ese dinero no cambia el país.

Es vital para el organismo que lo controla pero no para Cuba. Hay otro debate, otro problema fundamental: qué hacer con los profesionales. Hay voces que proponen que los médicos, sobre todo, trabajen diez años en el país y después, cuando lo decidan, puedan irse. Pero claro, un médico, una médica, bajo esa realidad, se podría ir así a los 35 años, el momento de madurez profesional y de mejor estado físico…

La idea más desarrollada actualmente es la siguiente: posibilitar que todos los cubanos tengan lo que llamarían un “pasaporte habilitado” (ya tienen incluso un programa informático para eso). Se trata de un tipo de pasaporte que, simplificando, te posibilita que tú vayas a un aeropuerto, te montes en un avión y te vayas sin que nadie te diga nada.

Hablamos de que este pasaporte podría ser extendido, más o menos, a un 80% de la población.

Después: médicos, militares, funcionarios del Ministerio de Interior, políticos, disidentes, etc. no tendrían acceso directo a un “pasaporte habilitado” y tendrían que hacer sus gestiones para la salida del país en las oficinas de Inmigración. Todo parece indicar que esa va a ser la propuesta final. Es cierto que no es una solución definitiva pero sí da salida, al menos, a un 80% de la población. No olvides que todas las propuestas de liberalización aplicadas hasta ahora, por el gobierno anterior, han sido para los cubanos de afuera. Yo creo que es una cuestión que, como Raúl Castro dijo, va a venir paso a paso. Es cierto, además, que han comenzado ya a repatriar gente pero, en realidad, lo llevan muy discretamente.

Hay voces también que hablan de que, paradójicamente, Cuba vive hoy una particular y progresiva superación de la crisis…

—Te puedo decir que desde que yo estoy en la Isla, esta es la primera vez que hay reserva de divisas. Hablamos de 5.500 millones de dólares. Ahí vamos al discurso. Antes, cuando el país ganaba 10 pesos todo eran expectativas, sueños, mensajes de optimismo en el futuro… Ahora, en cambio, no: tú tienes 5.500 millones de reserva y te dicen: “Cuidado, Hay que ahorrar, hay que trabajar racionalmente, no se puede gastar”…

Ese es el cambio esencial del discurso en mi opinión… Por ejemplo, ¿qué has oído tú al respecto de la plataforma petrolífera?

¿Sabías que los pozos del Golfo de México, situados en aguas territoriales cubanas, van a producir tres veces la cantidad de petróleo que Cuba necesita?

Sí, algo he leído. Y que la empresa española Repsol, incluso, ha hecho una enorme inversión en la zona.

—Es así. Repsol tiró sondas, penetró en la esponja… Ten en cuenta que ellos, cuando hacen una apuesta de este tipo, es porque saben que las cosas están claras. Y no olvides que están pagando 600.000 dólares diarios… Te digo más: las tuberías para la próxima plataforma que viene, que es la de perforación permanente, ya están en Cuba, ya las trajeron. A ese grado de seguridad llegan. Si el estudio geológico de Estados Unidos da resultados positivos haciendo público, claro, menos de lo que hay realmente, estamos a las puertas de una nueva realidad.

También te digo que esto no es nuevo: hay constancia de que existe petróleo en esa zona desde 2004. Lo que pasa es que no es lo mismo tener a Bush en el poder que tener a Obama, y menos en el tema del petróleo.

¿Estaríamos entonces ante un posible “antes” y un “después”?

—En América Latina, como dice Eduardo Galeano, la riqueza ha sido a veces nuestra mayor desgracia. Pero Cuba es un país con suerte, la verdad. Al principio de la Revolución, cuando lo aislaron, aparecieron los soviéticos; luego cayó la URSS y cuando el mundo conjeturaba con el fin de la historia, apareció Chávez. Y Chávez enferma de un tumor y encuentran petróleo. Hay un presidente cubano que dijo que esta Isla es como un corcho, que siempre flota. Yo creo que sí, que estamos ante un “antes” y un “después” siempre que lo utilicen bien. Y ahora pienso en lo mal utilizado que lo fue en Venezuela, por ejemplo, con la esencia de corrupción y dinero fácil que tiene esa realidad. De todos modos, es un síntoma en ese sentido el perfil bajo que le dan al petróleo en Cuba en este momento. Se calcula que van a tardar en sacarlo entre tres y cuatro años.

Cuando este hecho sea una realidad y se vea que se trata de petróleo bueno, que lo es, ahí Cuba empieza a comercializarlo. Además, no te olvides que tú vendes ahora lo que vas a suministrar mañana. Cuba tiene hoy una importante flota de autobuses chinos que se compraron a cambio de las minas de níquel del futuro… Yo creo que sí va a marcar otro tiempo.

Ahora, no olvidemos que hay también un peligro: que empiece la pachanga y recuerda que el cubano es “pachangoso”. Es una gente que sabe sacarle jugo a la vida. El peligro es ese, pero también hay un peligro en tener un Mercedes Benz y es que consume mucho… Pero tampoco se van a quejar por eso. Creo, además, que hay otro hecho importante: todo esto llega con Raúl Castro en el poder. Raúl, a diferencia de Fidel, es más pragmático a la hora de la solidaridad con el Tercer Mundo. Él ha potenciado una relación “sur-sur”, que es beneficiosa para ambas partes. Para Cuba también. Fidel funcionaba como potencia del Primer Mundo dando ayuda a países del Tercer Mundo. Eso se ha acabado. Y no solamente con Venezuela. Esa relación la tiene también con Angola, donde anualmente se pagan 150 millones de dólares a profesionales cubanos en salarios.

Y no olvides que a los angoleños les conviene realmente este intercambio, porque un profesional portugués les cuesta el doble… En ese sentido, claramente, han cambiado las relaciones de Cuba con el mundo. No sé si te acuerdas del debate de James Petras con Fidel Castro sobre este tema, debate en el que por cierto yo creo que Petras tenía razón.” Se trata de un intercambio “sur-sur” que beneficia a las dos partes. Y ya. De todos modos, creo que el petróleo no es lo importante. El verdadero tema es el gas. Y las reservas de gas en esa área son mucho mayores. Y Estados Unidos está muy interesado, porque Cuba es incapaz de consumir esa cantidad de gas. Los norteamericanos sí. Y podría abaratar el gasto de energía en los estados del sur en un 20%.

—Entonces ¿se acabaron los apagones?

—Sí, claro, los apagones se acabaron. Hay que ver qué se hace con eso. Pero creo que el primer problema que hay que resolver aquí es el del salario. Los salarios no alcanzan y de esa forma dejaron de ser el ingreso fundamental de la gente.

Tú buscas un trabajo y tú nunca preguntas cuánto te pagan. Tu pregunta es qué se puede resolver desde ahí. Yo creo que ese es el tema principal. Si hay petróleo, yo creo que sí van a poder afrontar ese problema. De forma progresiva, claro. Ellos van a buscar algo parecido a lo que se da entre los campesinos y los hoteles, un cambio que sería de  7 a 1 6.

 —Así pues, y terminamos si te parece, Venezuela y Hugo Chávez dejarían de jugar un papel de “vanguardia político-financiera”…

—En mi opinión Chávez en este momento ya no es tan importante. Además ten en cuenta a Brasil. Brasil se ha propuesto ser el socio comercial número uno de Cuba. El nuevo puerto del Mariel, por ejemplo. Ahí va a crearse una zona franca de alto nivel tecnológico (medicinas, software, etc.), van a construir un polo petroquímico para procesar el petróleo (que no lo van a vender crudo), el oleoducto que va de Matanzas a Cienfuegos… Ten en cuenta que este año pasado Cuba vendió por primera vez derivado de petróleo a España por 80 millones de dólares, a partir del polo petroquímico de Cienfuegos… Esa es la idea que el gobierno de Brasil tiene. Y esperemos que sea así.

 —Muchas gracias, Fernando, por todo este tiempo.

 —Gracias a vosotros.

Notas

1. El 15 de enero de 2010, el diario Granma informaba que 26 pacientes han fallecido en el Hospital Psiquiátrico de La Habana atribuyendo el hecho a las bajas temperaturas y a factores de riesgo intrínsecos a este tipo de enfermos. Doce meses después, en la edición del 31 de enero de 2011, se informa en el mismo diario sobre la sentencia judicial que establece entre cinco y quince años de privación de libertad para los principales responsables del centro clínico. El editorial, con carácter oficial como todos los publicados por la prensa cubana, señala las flagrantes condiciones en las que vivían los internos y los niveles de robo y corrupción extendidos en el Hospital. (http://www.granma.cubaweb.cu/2011/01/31/index.html

2. http://www.granma.cubaweb.cu/2012/01/23/ nacional/ artic08. html

3. El documental “Fuera de liga” (Ian Padrón, 2003) plantea un análisis pormenorizado del beisbol con entrevistas a jugadores cubanos y, por primera vez, también a los que salieron del país y juegan en las grandes ligas norteamericanas.

4. El Centro de Prensa Internacional (CPI) vinculado al Ministerio de Relaciones Exteriores, es la institución encargada de atender lo referente a la prensa extranjera acreditada de forma permanente en el país y la que visita en tránsito para realizar trabajos periodísticos.

5. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=55772

6. El cambio actual es de 24 pesos (moneda nacional) por 1 CUC (peso convertible

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Comments

  1. Informar si es contrarrevolucionario. Si el cubano conociera la verdad de todo punto por punto no habría revolución. Fidel siempre lo supo y coartó toda la información, aplastó todo vestigio de otro partido, para eso, disolvió el Directorio 13 de marzo para eso, para que sólo su palabra se escuchara y nadie saliera a rebatirla. Estudió exhaustivamente la causa de los fracasos de cualquier otro movimiento armado en el mundo. Por esa causa fusiló a miles, proscribió cualquier intento de explicación diferente de la suya. Aplastó a sus antiguos compañeros de lucha cuando la microfracción. Desintegró las asociaciones independientes y los sindicatos y los sometió al Partido Único. Nunca una palabra disidente a tenido la mas pequeña oportunidad en ningún medio. Los pocos diarios están bajo la censura del Partido. En juicios como el de Huber Matos estuvo presente dirigiendo al juez e interrumpiendo a los sumisos abogados cada vez que el decía una palabra apludían como en circo romano. Censuró decenas de miles de libros, música y poesías. Nunca el pueblo supo que él le pidió a Jrushov que tirara los cohetes nucleares aunque se acabara el mundo. Seguramente su refugio antiatómico ya estaba construido. Todo el problema de los juicios a los Laguardia y el Gral. Ochoa fueron de narcotráfico y diamantes el mundo lo sabe, pero el cubano no. Todo el inmenso gasto en recursos para interferir TV Martí fue por eso porque la información es el peor enemigo de un dictador mentiroso, sino ¿qué le preocuparía? hay que ser muy imbécil para no darse cuenta. El que anda derecho no se preocupa de las mentiras, las calla con pruebas.La historia no absolverá a Fidel, lo condenará sin dudas, porque informar si es contrarevolucionario, porque revolución es ocultar para gobernar sin estorbo.

  2. Sanson, por favor, ¿qué pasa? Según la noticia de tu link, Robert Pastor se ha limitado a afirmar que Allan Gross no sabía que los equipos que él llevaba a Cuba eran financiados por el gobierno de Estados Unidos. En ningún momento Robert Pastor ha dicho que cree en ello.

  3. WASHINGTON – The John F. Kennedy administration started the U.S. Agency for International Development with the goal of working with developing countries around the world to spread democracy.
    But fifty years later, USAID faces skepticism from other countries about its true purpose and warnings from critics who say it has strayed into the world of clandestine operations. The imprisonment in Cuba of USAID subcontractor Alan Gross, who secretly brought in communications equipment to the country, stands at the center of the controversy.
    Piece by piece, in backpacks and carry-on bags, Gross made sure laptops, smartphones, hard drives and networking equipment were secreted into Cuba. The most sensitive item, according to official trip reports, was the last one: a specialized mobile phone chip that experts say is often used by the Pentagon and the CIA to make satellite signals virtually impossible to track.
    The purpose, according to an Associated Press review of Gross’ reports, was to set up uncensored satellite Internet service for Cuba’s small Jewish community.
    Best Pix of the Week
    The operation was funded as democracy promotion for the U.S. Agency for International Development, established in 1961 to provide economic, development and humanitarian assistance around the world in support of U.S. foreign policy goals. Gross, however, identified himself as a member of a Jewish humanitarian group, not a representative of the U.S. government.
    Cuban President Raul Castro called him a spy, and Gross was sentenced last March to 15 years in prison for seeking to «undermine the integrity and independence» of Cuba. U.S. officials say he did nothing wrong and was just carrying out the normal mission of USAID.
    Gross said at his trial in Cuba that he was a «trusting fool» who was duped. But his trip reports indicate that he knew his activities were illegal in Cuba and that he worried about the danger, including possible expulsion.
    Cuba’s Embargo Turns 50
    One report says a community leader «made it abundantly clear that we are all ‘playing with fire.'»
    Another time Gross said: «This is very risky business in no uncertain terms.»
    And finally: «Detection of satellite signals will be catastrophic.»
    The case has heightened frictions in the decades-long political struggle between the United States and its communist neighbor to the south, and raises questions about how far democracy-building programs have gone — and whether cloak-and-dagger work is better left to intelligence operatives.
    Venezuela’s Primaries Mark the Beginning of a New Era
    Gross’ company, JBDC Inc., which specializes in setting up Internet access in remote locations like Iraq and Afghanistan, had been hired by Development Associates International Inc. of Bethesda, Maryland, which had a multimillion-dollar contract with USAID to break Cuba’s information blockade by «technological outreach through phone banks, satellite Internet and cell phones.»
    USAID officials reviewed Gross’ trip reports and received regular briefings on his progress, according to DAI spokesman Steven O’Connor. The reports were made available to the AP by a person familiar with the case who insisted on anonymity because of the documents’ sensitivity.
    The reports cover four visits over a five-month period in 2009. Another report, written by a representative of Gross’ company, covered his fifth and final trip, the one that ended with his arrest on Dec. 3, 2009.
    Together, the reports detail the lengths to which Gross went to escape Cuban authorities’ detection.
    To avoid airport scrutiny, Gross enlisted the help of other American Jews to bring in electronic equipment a piece at a time. He instructed his helpers to pack items, some of them banned in Cuba, in carry-on luggage, not checked bags.
    He once drove seven hours after clearing security and customs rather than risk airport searches.
    On his final trip, he brought in a «discreet» SIM card — or subscriber identity module card — intended to keep satellite phone transmissions from being pinpointed within 250 miles (400 kilometers), if they were detected at all.
    The type of SIM card used by Gross is not available on the open market and is distributed only to governments, according to an official at a satellite telephone company familiar with the technology and a former U.S. intelligence official who has used such a chip. The officials, who spoke on condition of anonymity because of the sensitivity of the technology, said the chips are provided most frequently to the Defense Department and the CIA, but also can be obtained by the State Department, which oversees USAID.
    Asked how Gross obtained the card, USAID spokesman Drew Bailey said only that the agency played no role in helping Gross acquire equipment. «We are a development agency, not an intelligence agency,» he said.
    Cuba’s communist government considers all USAID democracy promotion activities to be illegal and a national security threat. USAID denies that any of its work is covert.
    Gross’ American lawyer, Peter J. Kahn, declined comment but has said in the past that Gross’ actions were not aimed at subverting the Cuban government.
    Cuban authorities consider Internet access to be a matter of national security and block some sites that are critical of the government, as well as pages with content that they deem as counterrevolutionary. Most Cubans have access only to a severely restricted island-wide Intranet service.
    Proponents of providing Internet access say it can undermine authoritarian governments that control the flow of information to their people. Critics say the practice not only endangers contractors like Gross, but all American aid workers, even those not involved in secret activities.
    «All too often, the outside perception is that these USAID people are intelligence officers,» said Philip Giraldi, an ex-CIA officer. «That makes it bad for USAID, it makes it bad for the CIA and for any other intelligence agency who like to fly underneath the radar.»
    Even before he delivered the special SIM card, Gross noted in a trip report that use of Internet satellite phones would be «problematic if exposed.» He was aware that authorities were using sophisticated detection equipment and said he saw workers for the government-owned telecommunications service provider conduct a radio frequency «sniff» the day before he was to set up a community’s Wi-Fi operation.
    ___
    U.S. diplomats say they believe Gross was arrested to pressure the Obama administration to roll back its democracy-promotion programs. The Cuban government has alleged without citing any evidence that the programs, funded under a 1996 law calling for regime change in Cuba, are run by the CIA as part of an intelligence plan to topple the government in Havana.
    While the U.S. government broadly outlines the goals of its aid programs in publicly available documents, the work in Cuba could not exist without secrecy because it is illegal there. Citing security concerns, U.S. agencies have refused to provide operational details even to congressional committees overseeing the programs.
    «The reason there is less disclosure on these programs in totalitarian countries is because the people are already risking their lives to exercise their fundamental rights,» said Mauricio Claver-Carone, who runs the Washington-based Cuba Democracy Advocates.
    USAID rejected the notion that its contractors perform covert work.
    «Nothing about USAID’s Cuba programs is covert or classified in any way,» says Mark Lopes, a deputy assistant administrator. «We simply carry out activities in a discreet manner to ensure the greatest possible safety of all those involved.»
    The U.S. National Security Act defines «covert» as government activities aimed at influencing conditions abroad «where it is intended that the role of the United States Government will not be apparent or acknowledged publicly.»
    USAID’s democracy promotion work in Cuba was spurred by a large boost in funding under the Bush administration and a new focus on providing communications technology to Cubans. U.S. funding for Cuban aid multiplied from $3.5 million in 2000 to $45 million in 2008. It’s now $20 million.
    Gross was paid a half-million dollars as a USAID subcontractor, according to U.S. officials familiar with the contract. They spoke only on condition of anonymity because they are not authorized to discuss the case.
    USAID head Raj Shah said democracy promotion is «absolutely central» to his agency’s work. The Obama administration says its Cuba programs aim to help politically repressed citizens enjoy fundamental rights by providing humanitarian support, encouraging democratic development and aiding the free flow of information.
    U.S. officials say Gross’ work was not subversion because he was setting up connections for Cuba’s Jewish community, not for dissidents. Jewish leaders have said that they were unaware of Gross’ connections to the U.S. government and that they already were provided limited Internet access. USAID has not said why it thought the community needed such sensitive technology.
    Asked if such programs are meant to challenge existing leaders, Lopes said, «For USAID, our democracy programs in Cuba are not about changing a particular regime. That’s for the Cuban people to decide, and we believe they should be afforded that choice.»
    Others disagree.
    «Of course, this is covert work,» said Robert Pastor, President Jimmy Carter’s national security adviser for Latin America and now director of the Center for Democracy and Election Management at American University in Washington. «It’s about regime change.»
    ___
    Gross, of Potomac, Maryland, was a gregarious man, about 6 feet (1.8 meters) and 250 pounds (113 kilograms). He was hard to miss. He had bought a Rosetta Stone language course to improve his rudimentary Spanish and had scant knowledge of Cuba. But he knew technology. His company specialized in installing communications gear in remote parts of the world.
    Gross’ first trip for DAI, which ended in early April 2009, focused on getting equipment in and setting up the first of three facilities with Wi-Fi hotspots that would give unrestricted Internet access to hundreds of Cubans, especially the island’s small Jewish community of 1,500.
    To get the materials in, Gross relied on American Jewish humanitarian groups doing missions on the island. He traveled with the groups, relying on individuals to help bring in the equipment, according to the trip reports.
    Three people briefed on Gross’ work say he told contacts in Cuba he represented a Jewish organization, not the U.S. government. USAID says it now expects people carrying out its programs to disclose their U.S. government funding to the people they are helping — if asked.
    One of Gross’ reports suggests he represented himself as a member of one of the groups and that he traveled with them so he could intercede with Cuban authorities if questions arose.
    The helpers were supposed to pack single pieces of equipment in their carry-on luggage. That way, Gross wrote, any questions could best be handled during the X-ray process at security, rather than at a customs check. The material was delivered to Gross later at a Havana hotel, according to the trip reports.
    Gigantic Whale Shark Found in Arabian Sea
    USAID has long relied on visitors willing to carry in prohibited material, such as books and shortwave radios, U.S. officials briefed on the programs say. And USAID officials have acknowledged in congressional briefings that they have used contractors to bring in software to send encrypted messages over the Internet, according to participants in the briefings.
    An alarm sounded on one of Gross’ trips when one of his associates tried to leave the airport terminal; the courier had placed his cargo — a device that can extend the range of a wireless network — into his checked bag.
    Gross intervened, saying the device was for personal use and was not a computer hard drive or a radio.
    According to the trip reports, customs officials wanted to charge a 100 percent tax on the value of the item, but Gross bargained them down and was allowed to leave with it.
    «On that day, it was better to be lucky than smart,» Gross wrote.
    Much of the equipment Gross helped bring in is legal in Cuba, but the volume of the goods could have given Cuban authorities a good idea of what he was up to.
    «Total equipment» listed on his fourth trip included 12 iPods, 11 BlackBerry Curve smartphones, three MacBooks, six 500-gigabyte external drives, three Internet satellite phones known as BGANs, three routers, three controllers, 18 wireless access points, 13 memory sticks, three phones to make calls over the Internet, and networking switches. Some pieces, such as the networking and satellite equipment, are explicitly forbidden in Cuba.
    Gross wrote that he smuggled the BGANs in a backpack. He had hoped to fool authorities by taping over the identifying words on the equipment: «Hughes,» the manufacturer, and «Inmarsat,» the company providing the satellite Internet service.
    The BGANs were crucial because they provide not only satellite telephone capacity but an Internet signal that can establish a Wi-Fi hotspot for multiple users. The appeal of using satellite Internet connections is that data goes straight up, never passing through government-controlled servers.
    ___
    There was always the chance of being discovered.
    Last year, the Senate Foreign Relations Committee asked about clandestine methods used to hide the programs and reports that some of them had been penetrated.
    «Possible counterintelligence penetration is a known risk in Cuba,» the State Department said in a written response to AP. «Those who carry out our assistance are aware of such risks.»
    Gross’ first trip to Cuba ended in early April 2009 with establishment of a communications site in Havana.
    He went back later that month and stayed about 10 days while a site was set up in Santiago, Cuba’s second-largest city.
    On his third trip, for two weeks in June 2009, Gross traveled to a city in the middle of the island identified by a U.S. official as Camaguey. He rented a car in Havana and drove seven hours rather than risk another encounter with airport authorities.
    Gross wrote that BGANs should not be used outside Havana, where there were enough radio frequency devices to hide the emissions.
    The report for Gross’s fourth trip, which ended early that August, was marked final and summarized his successes: wireless networks established in three communities; about 325 users; «communications to and from the U.S. have improved and used on a regular basis.» He again concluded the operation was «very risky business.»
    ___
    Gross would have been fine if he had stopped there.
    In late November 2009, however, he went back to Cuba for a fifth time. This time he didn’t return. He was arrested 11 days later.
    An additional report was written afterward on the letterhead of Gross’ company. It was prepared with assistance from DAI to fulfill a contract requirement for a summary of his work, and so everyone could get paid, according to officials familiar with the document.
    The report said Gross had planned to improve security of the Havana site by installing an «alternative sim card» on the satellite equipment.
    The card would mask the signal of the BGAN as it transmitted to a satellite, making it difficult to track where the device was located.
    The document concluded that the site’s security had been increased.
    It is unclear how DAI confirmed Gross’ work for the report on the final trip, though a document, also on Gross’ company letterhead, states that a representative for Gross contacted the Jewish community in Cuba five times after his arrest.
    In a statement at his trial, Gross professed his innocence and apologized.
    «I have never, would never and will never purposefully or knowingly do anything personally or professionally to subvert a government,» he said. «I am deeply sorry for being a trusting fool. I was duped. I was used.»
    In an interview with AP, his wife, Judy, blamed DAI, the company that sent him to Cuba, for misleading him on the risks. DAI spokesman O’Connor said in a statement that Gross «designed, proposed, and implemented this work» for the company.
    Meanwhile, the 62-year-old Gross sits in a military prison hospital. His family says he has lost about 100 pounds (45 kilograms) and they express concern about his health. All the U.S. diplomatic attempts to win his freedom have come up empty and there is no sign that Cuba is prepared to act on appeals for a humanitarian release.
    Reported by Desmond Butler of the Associated Press.

  4. Para quien le interese. De nuevo la investigación de la AP sobre Gross:

    WASHINGTON – The John F. Kennedy administration started the U.S. Agency for International Development with the goal of working with developing countries around the world to spread democracy.
    But fifty years later, USAID faces skepticism from other countries about its true purpose and warnings from critics who say it has strayed into the world of clandestine operations. The imprisonment in Cuba of USAID subcontractor Alan Gross, who secretly brought in communications equipment to the country, stands at the center of the controversy.
    Piece by piece, in backpacks and carry-on bags, Gross made sure laptops, smartphones, hard drives and networking equipment were secreted into Cuba. The most sensitive item, according to official trip reports, was the last one: a specialized mobile phone chip that experts say is often used by the Pentagon and the CIA to make satellite signals virtually impossible to track.
    The purpose, according to an Associated Press review of Gross’ reports, was to set up uncensored satellite Internet service for Cuba’s small Jewish community.
    Best Pix of the Week
    The operation was funded as democracy promotion for the U.S. Agency for International Development, established in 1961 to provide economic, development and humanitarian assistance around the world in support of U.S. foreign policy goals. Gross, however, identified himself as a member of a Jewish humanitarian group, not a representative of the U.S. government.
    Cuban President Raul Castro called him a spy, and Gross was sentenced last March to 15 years in prison for seeking to “undermine the integrity and independence” of Cuba. U.S. officials say he did nothing wrong and was just carrying out the normal mission of USAID.
    Gross said at his trial in Cuba that he was a “trusting fool” who was duped. But his trip reports indicate that he knew his activities were illegal in Cuba and that he worried about the danger, including possible expulsion.
    Cuba’s Embargo Turns 50
    One report says a community leader “made it abundantly clear that we are all ‘playing with fire.’”
    Another time Gross said: “This is very risky business in no uncertain terms.”
    And finally: “Detection of satellite signals will be catastrophic.”
    The case has heightened frictions in the decades-long political struggle between the United States and its communist neighbor to the south, and raises questions about how far democracy-building programs have gone — and whether cloak-and-dagger work is better left to intelligence operatives.
    Venezuela’s Primaries Mark the Beginning of a New Era
    Gross’ company, JBDC Inc., which specializes in setting up Internet access in remote locations like Iraq and Afghanistan, had been hired by Development Associates International Inc. of Bethesda, Maryland, which had a multimillion-dollar contract with USAID to break Cuba’s information blockade by “technological outreach through phone banks, satellite Internet and cell phones.”
    USAID officials reviewed Gross’ trip reports and received regular briefings on his progress, according to DAI spokesman Steven O’Connor. The reports were made available to the AP by a person familiar with the case who insisted on anonymity because of the documents’ sensitivity.
    The reports cover four visits over a five-month period in 2009. Another report, written by a representative of Gross’ company, covered his fifth and final trip, the one that ended with his arrest on Dec. 3, 2009.
    Together, the reports detail the lengths to which Gross went to escape Cuban authorities’ detection.
    To avoid airport scrutiny, Gross enlisted the help of other American Jews to bring in electronic equipment a piece at a time. He instructed his helpers to pack items, some of them banned in Cuba, in carry-on luggage, not checked bags.
    He once drove seven hours after clearing security and customs rather than risk airport searches.
    On his final trip, he brought in a “discreet” SIM card — or subscriber identity module card — intended to keep satellite phone transmissions from being pinpointed within 250 miles (400 kilometers), if they were detected at all.
    The type of SIM card used by Gross is not available on the open market and is distributed only to governments, according to an official at a satellite telephone company familiar with the technology and a former U.S. intelligence official who has used such a chip. The officials, who spoke on condition of anonymity because of the sensitivity of the technology, said the chips are provided most frequently to the Defense Department and the CIA, but also can be obtained by the State Department, which oversees USAID.
    Asked how Gross obtained the card, USAID spokesman Drew Bailey said only that the agency played no role in helping Gross acquire equipment. “We are a development agency, not an intelligence agency,” he said.
    Cuba’s communist government considers all USAID democracy promotion activities to be illegal and a national security threat. USAID denies that any of its work is covert.
    Gross’ American lawyer, Peter J. Kahn, declined comment but has said in the past that Gross’ actions were not aimed at subverting the Cuban government.
    Cuban authorities consider Internet access to be a matter of national security and block some sites that are critical of the government, as well as pages with content that they deem as counterrevolutionary. Most Cubans have access only to a severely restricted island-wide Intranet service.
    Proponents of providing Internet access say it can undermine authoritarian governments that control the flow of information to their people. Critics say the practice not only endangers contractors like Gross, but all American aid workers, even those not involved in secret activities.
    “All too often, the outside perception is that these USAID people are intelligence officers,” said Philip Giraldi, an ex-CIA officer. “That makes it bad for USAID, it makes it bad for the CIA and for any other intelligence agency who like to fly underneath the radar.”
    Even before he delivered the special SIM card, Gross noted in a trip report that use of Internet satellite phones would be “problematic if exposed.” He was aware that authorities were using sophisticated detection equipment and said he saw workers for the government-owned telecommunications service provider conduct a radio frequency “sniff” the day before he was to set up a community’s Wi-Fi operation.
    ___
    U.S. diplomats say they believe Gross was arrested to pressure the Obama administration to roll back its democracy-promotion programs. The Cuban government has alleged without citing any evidence that the programs, funded under a 1996 law calling for regime change in Cuba, are run by the CIA as part of an intelligence plan to topple the government in Havana.
    While the U.S. government broadly outlines the goals of its aid programs in publicly available documents, the work in Cuba could not exist without secrecy because it is illegal there. Citing security concerns, U.S. agencies have refused to provide operational details even to congressional committees overseeing the programs.
    “The reason there is less disclosure on these programs in totalitarian countries is because the people are already risking their lives to exercise their fundamental rights,” said Mauricio Claver-Carone, who runs the Washington-based Cuba Democracy Advocates.
    USAID rejected the notion that its contractors perform covert work.
    “Nothing about USAID’s Cuba programs is covert or classified in any way,” says Mark Lopes, a deputy assistant administrator. “We simply carry out activities in a discreet manner to ensure the greatest possible safety of all those involved.”
    The U.S. National Security Act defines “covert” as government activities aimed at influencing conditions abroad “where it is intended that the role of the United States Government will not be apparent or acknowledged publicly.”
    USAID’s democracy promotion work in Cuba was spurred by a large boost in funding under the Bush administration and a new focus on providing communications technology to Cubans. U.S. funding for Cuban aid multiplied from $3.5 million in 2000 to $45 million in 2008. It’s now $20 million.
    Gross was paid a half-million dollars as a USAID subcontractor, according to U.S. officials familiar with the contract. They spoke only on condition of anonymity because they are not authorized to discuss the case.
    USAID head Raj Shah said democracy promotion is “absolutely central” to his agency’s work. The Obama administration says its Cuba programs aim to help politically repressed citizens enjoy fundamental rights by providing humanitarian support, encouraging democratic development and aiding the free flow of information.
    U.S. officials say Gross’ work was not subversion because he was setting up connections for Cuba’s Jewish community, not for dissidents. Jewish leaders have said that they were unaware of Gross’ connections to the U.S. government and that they already were provided limited Internet access. USAID has not said why it thought the community needed such sensitive technology.
    Asked if such programs are meant to challenge existing leaders, Lopes said, “For USAID, our democracy programs in Cuba are not about changing a particular regime. That’s for the Cuban people to decide, and we believe they should be afforded that choice.”
    Others disagree.
    “Of course, this is covert work,” said Robert Pastor, President Jimmy Carter’s national security adviser for Latin America and now director of the Center for Democracy and Election Management at American University in Washington. “It’s about regime change.”
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    Gross, of Potomac, Maryland, was a gregarious man, about 6 feet (1.8 meters) and 250 pounds (113 kilograms). He was hard to miss. He had bought a Rosetta Stone language course to improve his rudimentary Spanish and had scant knowledge of Cuba. But he knew technology. His company specialized in installing communications gear in remote parts of the world.
    Gross’ first trip for DAI, which ended in early April 2009, focused on getting equipment in and setting up the first of three facilities with Wi-Fi hotspots that would give unrestricted Internet access to hundreds of Cubans, especially the island’s small Jewish community of 1,500.
    To get the materials in, Gross relied on American Jewish humanitarian groups doing missions on the island. He traveled with the groups, relying on individuals to help bring in the equipment, according to the trip reports.
    Three people briefed on Gross’ work say he told contacts in Cuba he represented a Jewish organization, not the U.S. government. USAID says it now expects people carrying out its programs to disclose their U.S. government funding to the people they are helping — if asked.
    One of Gross’ reports suggests he represented himself as a member of one of the groups and that he traveled with them so he could intercede with Cuban authorities if questions arose.
    The helpers were supposed to pack single pieces of equipment in their carry-on luggage. That way, Gross wrote, any questions could best be handled during the X-ray process at security, rather than at a customs check. The material was delivered to Gross later at a Havana hotel, according to the trip reports.
    Gigantic Whale Shark Found in Arabian Sea
    USAID has long relied on visitors willing to carry in prohibited material, such as books and shortwave radios, U.S. officials briefed on the programs say. And USAID officials have acknowledged in congressional briefings that they have used contractors to bring in software to send encrypted messages over the Internet, according to participants in the briefings.
    An alarm sounded on one of Gross’ trips when one of his associates tried to leave the airport terminal; the courier had placed his cargo — a device that can extend the range of a wireless network — into his checked bag.
    Gross intervened, saying the device was for personal use and was not a computer hard drive or a radio.
    According to the trip reports, customs officials wanted to charge a 100 percent tax on the value of the item, but Gross bargained them down and was allowed to leave with it.
    “On that day, it was better to be lucky than smart,” Gross wrote.
    Much of the equipment Gross helped bring in is legal in Cuba, but the volume of the goods could have given Cuban authorities a good idea of what he was up to.
    “Total equipment” listed on his fourth trip included 12 iPods, 11 BlackBerry Curve smartphones, three MacBooks, six 500-gigabyte external drives, three Internet satellite phones known as BGANs, three routers, three controllers, 18 wireless access points, 13 memory sticks, three phones to make calls over the Internet, and networking switches. Some pieces, such as the networking and satellite equipment, are explicitly forbidden in Cuba.
    Gross wrote that he smuggled the BGANs in a backpack. He had hoped to fool authorities by taping over the identifying words on the equipment: “Hughes,” the manufacturer, and “Inmarsat,” the company providing the satellite Internet service.
    The BGANs were crucial because they provide not only satellite telephone capacity but an Internet signal that can establish a Wi-Fi hotspot for multiple users. The appeal of using satellite Internet connections is that data goes straight up, never passing through government-controlled servers.
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    There was always the chance of being discovered.
    Last year, the Senate Foreign Relations Committee asked about clandestine methods used to hide the programs and reports that some of them had been penetrated.
    “Possible counterintelligence penetration is a known risk in Cuba,” the State Department said in a written response to AP. “Those who carry out our assistance are aware of such risks.”
    Gross’ first trip to Cuba ended in early April 2009 with establishment of a communications site in Havana.
    He went back later that month and stayed about 10 days while a site was set up in Santiago, Cuba’s second-largest city.
    On his third trip, for two weeks in June 2009, Gross traveled to a city in the middle of the island identified by a U.S. official as Camaguey. He rented a car in Havana and drove seven hours rather than risk another encounter with airport authorities.
    Gross wrote that BGANs should not be used outside Havana, where there were enough radio frequency devices to hide the emissions.
    The report for Gross’s fourth trip, which ended early that August, was marked final and summarized his successes: wireless networks established in three communities; about 325 users; “communications to and from the U.S. have improved and used on a regular basis.” He again concluded the operation was “very risky business.”
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    Gross would have been fine if he had stopped there.
    In late November 2009, however, he went back to Cuba for a fifth time. This time he didn’t return. He was arrested 11 days later.
    An additional report was written afterward on the letterhead of Gross’ company. It was prepared with assistance from DAI to fulfill a contract requirement for a summary of his work, and so everyone could get paid, according to officials familiar with the document.
    The report said Gross had planned to improve security of the Havana site by installing an “alternative sim card” on the satellite equipment.
    The card would mask the signal of the BGAN as it transmitted to a satellite, making it difficult to track where the device was located.
    The document concluded that the site’s security had been increased.
    It is unclear how DAI confirmed Gross’ work for the report on the final trip, though a document, also on Gross’ company letterhead, states that a representative for Gross contacted the Jewish community in Cuba five times after his arrest.
    In a statement at his trial, Gross professed his innocence and apologized.
    “I have never, would never and will never purposefully or knowingly do anything personally or professionally to subvert a government,” he said. “I am deeply sorry for being a trusting fool. I was duped. I was used.”
    In an interview with AP, his wife, Judy, blamed DAI, the company that sent him to Cuba, for misleading him on the risks. DAI spokesman O’Connor said in a statement that Gross “designed, proposed, and implemented this work” for the company.
    Meanwhile, the 62-year-old Gross sits in a military prison hospital. His family says he has lost about 100 pounds (45 kilograms) and they express concern about his health. All the U.S. diplomatic attempts to win his freedom have come up empty and there is no sign that Cuba is prepared to act on appeals for a humanitarian release.
    Reported by Desmond Butler of the Associated Press.

  5. Estos muchachones no cambian!.. Utilizan a la agencia de prensa AP para corroborar sus puntos.. La misma agencia AP que durante decadas ha sido catalogada de mentirosa, de correr falsos rumores y larguisimo etc, ahora les sirve?.. ahora no miente?.. Ño!.. hay que tener cara!

      1. Y ahora ustedes no le creen a la AP. Luego se llenan la boca para decir que tienen una prensa que les informa.

        Evalúen el contenido del reportaje. (Claro, si es que pueden, cosa que dudo).

  6. ¡Cuánta demagogia! Señores, el socialismo no es más que lo que existe en Cuba y Corea del Norte. Control absoluto de la información de la vida completa del país, de las personas, de lo que se dice y hasta de lo que se piensa.
    Por eso es y ha sido un fracaso donde quiera que se ha impuesto mediante la más total represión. Porque considera a las personas como entes utilizables sin pensamiento, sin ideas, sin anhelos.
    Los que desde Cuba escriben aqui lo saben bien, que este blog existirá mientras los reyes quieran, que no pueden pasarse de la raya porque los excluyen como han hecho con muchos otros y los empiezan a llamar mercenarios del imperialismo.

  7. Me censuraron un comentario que decía que en Cuba informar Si es contrarrevolucionario, porque la revolución está fundada sobre una torre de mentiras. Chao

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