Catarsis

Tomado del Blog de Jorgito

 El General de Ejército Raúl Castro Ruz ha advertido en varias ocasiones, que cada paso relacionado con la actualización de nuestro modelo económico, debe ser profundamente meditado. El razonamiento anterior  impone una reflexión  sobre el daño al trabajo por cuenta propia, que ocasiona el descontrol, por tanto debemos analizar la necesidad urgente que tiene el país de aprobar leyes que regulen el comercio.

Este tema ha sido tratado anteriormente por varios colegas, hoy será visto desde la óptica de un estudiante universitario cubano. El  concepto de oferta y demanda, se basa en la relación entre el precio de un bien y las ventas del mismo, se asume que en un mercado de competencia perfecta, el precio de un producto se establecerá en un punto de equilibrio,  en el cual no se produce un desabastecimiento del mercado, pero a la vez, todo lo producido se vende y no queda demanda insatisfecha.

El modelo de gestión que estamos implementando no cumple con este postulado. Muchas veces el estado se queda sin el producto, porque los trabajadores no estatales lo  acaparan, y monopolizan el precio, los ejemplos sobran, hace unos pocos días, caminé por varios puntos de la ciudad y sin identificarme pregunté por el importe de los bienes, para mi sorpresa el precio, en todos, era el mismo e  inaccesible  para muchas personas que viven de su salario, cuando indagué con los propios comerciantes particulares la mayoría  justifica los este fenómeno en que no existe un mercado mayorista al cual puedan acceder.

En las condiciones actuales de nuestro socialismo, debe actuar enérgicamente  un ente fiscalizador de este proceso, no para frenar el trabajo por cuenta propia, sino para evitar que contraiga vicios que lo hagan incompatible con una sociedad de trabajadores.

No podemos abrir las venas de la economía cubana a la especulación y el acaparamiento que según califica  el Código Penal vigente en su artículo 230,  es adquirir  mercancías u otros objetos con el propósito de revenderlos para obtener lucro o ganancia.  En su segundo inciso se precisa que también se comete dicho delito cuando se retiene o transporta mercancías y productos en cantidades evidentes e injustificadamente superiores a las requeridas para sus necesidades normales.

Acaso esto no es lo que hacen los cuentapropistas que van al mercado minorista y acaparan los productos, incluyendo la red de tiendas en divisas, materiales de la construcción, el pan, entre otros, ganándole muchas veces hasta un 300% por encima del precio original del bien.

Cabría preguntarse, ¿puede justificar la no existencia de un mercado mayorista los desproporcionados precios?, ¿dónde está el impuesto sobre el valor agregado (IVA)? los tiempos que se viven exigen de un mecanismo que posibilite cobrar más a quien venda más caro, de modo que el comerciante pueda vender con un margen comercial que le permita obtener ganancia, pero en la medida que esta tasa sea superior, mayor será el impuesto a pagar.  Esto, a mi modo de ver es la solución para frenar el alza de los precios.

No se trata de importar recetas capitalistas; pero todo tiene un límite, estamos llamados a regular los precios como sucede en todos los países del mundo, el estado tiene el derecho y el deber de tomar medidas severas, antes de que se produzcan consecuencias irremediables, todavía estamos a tiempo.

Nuestra sociedad es socialista, su misión no es proteger el mercado, es proteger al pueblo, defender sus derechos y brindar el apoyo que siempre hemos recibido de la dirección del país.