La UJC por dentro

Foto Raúl Ángel Pupo Olivares

Por: Harold Cárdenas Lema

Hace unos días leo un artículo del Granma sobre la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) que me da la impresión tenía como objetivo moverle el piso a un par de gente, pero se queda corto, y lo entiendo, hay cosas que no se dicen en la prensa, pero aun así es valiente y válido el intento. Veremos hoy qué le falta y qué le sobra a esta organización a la que pertenezco.

El Granma reconoce que “dejó de ser de vanguardia cuando empezó a ser masiva”, pero olvida cómo ocurrió esa masificación. Ese proceso premiaba años atrás a los centros que más jóvenes incorporara a sus filas, le exigía a los municipios y provincias cuotas de ingreso a sus filas, porque si no era así, no estaban trabajando bien. De la noche a la mañana la cantidad sustituyó la calidad, y nadie pudo detener ese fenómeno.

Fui uno de los muchos militantes que criticó esto, pero como venía “de arriba”, no nos prestaron atención alguna. Ahora reconocen que les salió mal la jugada pero ¿de quién fue la culpa? Habría que ver dónde están los que promovieron esas políticas y si aún continúan con nuevas ideas calenturientas en otros lugares.

Un mea culpa del Granma no basta para superar esos errores, más bien habría que valorar si no estaremos cometiendo nuevos. Hay reuniones que se hacen por puro formalismo, y si bien algunas se hacen sin camisa, la mayoría son sin pantalones. Creo que todavía no hemos alcanzado el punto de no retorno, pero estamos cerca, corregir el rumbo a tiempo está en nuestros hombros.

Llamo la atención sobre otro punto de interés, los dirigentes de la organización deben representar a sus militantes tanto en contenido como en forma. Solo voy a preguntar: ¿los dirigentes de la UJC visten como sus militantes? ¿Se expresan como ellos? Si no es así, ¿pueden representarlos realmente? Camila Vallejo logró aunar a la juventud chilena, así como otros de sus compañeros que no son tan mediáticos pero son iguales de capaces, y es que Camila no es solo bonita sino que también representa física e idealmente a un amplio sector de su país.

Quiero una UJC que sea vanguardia, que no tenga que esperar a que el Partido se pronuncie para luego ir detrás a repetirlo, que cuando celebre un Congreso no sea tan pobre como el pasado, honestamente me dio vergüenza que en el pasado congreso de jóvenes comunistas, la intervención más atrevida y más fresca fuera la de Raúl Castro, el de mayor edad en la sala.

Muchos de los militantes no saben siquiera qué cosa es el Comunismo o qué significa ser comunista. Sus dirigentes en los niveles más bajos son jóvenes muy sacrificados y de buena voluntad, pero muchos de ellos tienen muy poca preparación. Otros utilizan la organización como trampolín para escapar de su pueblo natal e ir a la ciudad, una forma de escapar a su propia mediocridad académica o la vía para “vivir de esto” como dicen algunos.

Estas críticas se han hecho antes, en lugares públicos y frente a sus dirigentes, la respuesta ha sido muy negativa en ocasiones, de ponerse a la defensiva y molestarse en vez de ser receptivos a problemas que son muy reales. Espero que los tiempos hayan cambiado, el artículo en Granma es un buen síntoma, ahora la pelota está en sus manos. No me importa que la imagen de la UJC esté afectada, estoy orgulloso de sentirme parte de los jóvenes que apuntan hacia la utopía comunista, el resultado de nuestros esfuerzos estará en la propia capacidad que tengamos para reparar nuestros errores.

Seguiré dando mi opinión en la actualidad como lo hice años atrás (cuando la política de masificación hizo ascender en la pirámide política a unos cuantos de la UJC) lo haré con la misma esperanza de mejorar mi organización, y espero que en un par de años, no tenga que volver a decir: “te lo dije”.