Encuentro de La Joven Cuba con June Fernández periodista independiente


El pasado mes de enero el equipo de administradores de La Joven Cuba sostuvo un encuentro con la periodista española June Fernández que administra un Blog nombrado Mari Kazetari. Del encuentro dicha periodista publicó un artículo el cual compartimos con los lectores.

  La Joven Cuba: blogueros comunistas que debaten y toman cervezas con anticastristas (1. parte)

Por: June Fernández
“Las ideas más ‘peligrosas’ son las que no se dicen, de ahí la importancia de crear espacios de debates en los que todos puedan expresar su opinión. No debemos edulcorar la realidad cubana ni conformarnos con satanizar al resto del mundo”. Lo escribe Osmany Sánchez, uno de los tres impulsores del blog La Joven Cuba, que se define como un espacio de jóvenes profesores universitarios que opinan sobre la realidad cubana. Invitan a sus lectores a mantener un “debate franco, de polémica respetuosa” en “una plataforma que propicia la confluencia de opiniones (muchas veces opuestas) en un lenguaje tolerante con la opinión ajena”.

Que aboguen por la pluralidad no significa que sean imparciales. Durante la entrevista se atribuyeron varias veces ese valor, pero también tienden a hablar en términos de “nosotros” y “los otros”;“los de nuestro lado” y “los del otro lado”. Están firmemente comprometidos con lo que llaman “el proyecto político cubano”, es decir, lo que “los del otro lado” llamarían el régimen castrista. En las múltiples clasificaciones ideológicas de los blogs cubanos que abundan últimamente por internet, se les suele definir como oficialistas independientes. En todo caso, LJC destaca entre otros blogs defensores del sistema político cubano, no sólo porque propician el debate y el encuentro entre personas con posiciones políticas encontradas, sino porque en sus posts también hay espacio para criticar errores y reclamar reformas.

Me citan en el Parque de la Libertad de Matanzas. Por el tono serio y vehemente del blog, me imaginaba a unos jóvenes cabreados, tensos, panfleteros. Ellos también tenían prejuicios: me esperaban mayor y fea, me dijeron nada más verme, entre risas. Hicieron gala de una actitud afable, fresca y hasta vacilona.

“El blog surgió de la insatisfacción que nos provocaba no poder dar nuestra opinión en internet”, explica Roberto Peralo. “Nos censuraban nuestros comentarios o nos encontrábamos con que no se ofrecían formas de replicar un artículo”. El malestar lo suscitaba la prensa de las dos tendencias: “La disidencia especula mucho sobre Cuba, de forma hipercrítica, y de nuestro lado había artículos con los que tampoco estábamos de acuerdo, por considerarlos edulcorados o faltos de matices”, comenta. Roberto destaca que su blog nazca de personas “ajenas al aparato del partido”, personas de la calle, que viven “la cotidianidad, las carencias y los sacrificios del pueblo cubano” y que escriben de aquello que les motiva sin responder a agendas.

La fórmula ha funcionado. Reciben de media entre 1.500 y 3.000 visitas al día, y más de 5.000 comentarios al mes (apenas hay posts que no alcancen los 100 comentarios). Y todo eso con una conexión desde la universidad, más que precaria. Todo el campus comparte una conexión de 256kb, lamentan. “Vamos a la universidad pronto, antes de las ocho de la mañana, para cargar la página. No podemos comentar; es un sufrimiento. Pero también se goza”, dice Osmany. Publican una entrada al día, religiosamente. Empezaron escribiendo posts de 15 páginas, y poco a poco, fueron aprendiendo de forma autodidacta, y escuchando los consejos de los propios comentaristas. “Hay muchas cosas que no podemos hacer porque tenemos que pagarlas, como tener un dominio. Mucha gente se ha ofrecido a pagarlo, pero no lo aceptamos, porque nos condicionaría. No aceptar financiamiento de ninguna de las dos partes nos da independencia”, subraya Harold Cárdenas.

“Cuando buscas información en internet encuentras los dos extremos: blogs opositores que no admiten las opiniones de los revolucionarios, y blogs revolucionarios que no admiten comentarios de los opositores. Nosotros desde el principio dijimos que esto es para todo el mundo, que es necesario contrastar opiniones”, añade Harold. Así es que sólo eliminan los comentarios ofensivos. Al principio sufrieron la desconfianza inevitable cuando se trata de hablar sobre Cuba: “Nos decían que eramos de la seguridad del Estado, que estábamos encerrados en un cuarto con las condiciones creadas, pero a medida que nos han ido conociendo y que hemos colgado fotos y vídeos nuestras, han visto que somos como ellos”, cuenta Osmany.

Y de ahí han surgido incluso amistades. Habían quedado la semana siguiente con “un detractor que suele comentar en el blog”. “Estamos fajados en el blog, pero en la vida real podemos sentarnos, conversar, tomar una cerveza… No tenemos problemas con la discrepancia; sólo con quienes responden a los intereses de quienes les financian”, añade. Después contaron que se fueron con el comentarista y con su mujer a ver un partido de béisbol. Jugaba Matanzas contra los Industriales (de La Habana). “Con el afán de acercar las orillas y demostrando que el diálogo es posible, pasamos la noche bromeando y conversando sobre los más diversos temas políticos y sociales del país”, cuentan en el blog. Ganó Matanzas.

Sin necesidad de consenso
En La Joven Cuba, tanto los impulsores como los colaboradores esporádicos escriben lo que quieren, sin necesidad de llegar a consensos previos. “Nuestras posturas no son homogéneas; tenemos opiniones divergentes sobre diversos temas”. ¿Por ejemplo?, pregunto. “Actos de repudio”, replica automáticamente. Osmany le interrumpe: “Estamos de acuerdo en los principios pero no en cómo decir las cosas y cómo enfocarlas. Al principio nos fajamos, pero luego decimos: “Ah, no lo había visto así”. Y eso nos enriquece”.

Pero Harold vuelve a sacar un tema polémico: “Yo desde hace dos días tengo una idea en la cabeza que no he comentado con ellos, respecto al derecho que tiene un opositor al Gobierno a tener representación política. He llegado a la conclusión de que tienen derecho a ser representados políticamente, incluso por un partido. Pero si ellos hacen una cosa muy chiquitica, tienen mecanismos que hacen que finalmente constituya un abuso contra nosotros. El día que no estemos condicionados por esa presión externa, habrá que garantizar que se respeten esos derechos. Como la libertad de viajar: la enmarcamos en un contexto en el que hay cosas que hay que postergar. Pero tampoco indefinidamente”.

Harold se muestra durante la entrevista como el más crítico hacia el sistema cubano. Recientemente ha empezado a publicar posts sobre el llamado quinquenio gris, en los que repasa los atropellos del Gobierno cubano en el pasado (la represión de la homosexualidad, a censura al pop y al rock…) con la voluntad de contribuir a que no ocurran en el presente. Sin embargo, defiende a cada rato que existe una amenaza real de agresión por parte de Estados Unidos que explica que cierto inmovilismo. “También queremos lograr la reconciliación”, añade. “Hay muchos cubanos que emigraron por razones económicas pero que están resentidos con el Gobierno y con el proyecto político cubano”.

June Fernández: ¿Diríais que en Cuba se respeta la libertad de expresión?

Roberto Peralo: Se ha intentado magnificar la falta de libertad de expresión. Trabajar con una potencia extranjera para desestabilizar un gobierno se sanciona en Estados Unidos, en Francia, en Italia, en España.

Osmany Sánchez: Lo primero es definir qué es libertad de expresión y cómo se maneja. Quienes están en contra del sistema tienen detrás al grupo Prisa, que reproduce todo lo que dicen y no cuentan otras realidades.

Harold Cárdenas: Nosotros no hemos tenido interferencias, y eso nos reafirma en que existe libertad de expresión. Yo he escrito varios artículos diciendo que no estoy a favor de los actos de repudio, de ningún tipo.

(Me alegro de que retome la polémica sobre los actos de repudio. Para este momento, Roberto se ha tenido que ausentar, y Osmany y Harold mantendrán varias discusiones en las que yo, sentada entre ellos, les miro en plan partido de tenis).

O.S.: Yo no estoy de acuerdo con ese término de “actos de repudio”. Yo pienso lo siguiente: las Damas de Blanco están financiadas por el Departamento de Estado [de Estados Unidos], por Santiago Álvarez, un terrorista que puso bombas en Cuba (y no lo digo yo, está el papel firmado por ahí). Ellas reciben orientaciones, órdenes de provocar. Si los que viven ahí, organizados o no organizados, salen y se manifiestan en contra de ellas, coño, ¿por qué es un acto de repudio, si están manifestando su posición? Acto de repudio es lo que se hacía en los años ochenta, cuando Mariel, que si se les echaban huevos… Estamos en contra de eso, pero se está extrapolando el término a otras cosas. En Honduras quien se manifiesta contra el Gobierno es masacrado y nadie dice que eso sea un acto de repudio. ¿Por qué nosotros no podemos defender la calle? Yo no estoy diciendo que se les den golpes (que no se les dan), pero mi calle la defiendo yo.

Los argumentos de la oposición

J.F.: Parece que todo quien habla contra el Gobierno está comprado por Estados Unidos. ¿Es que todo el mundo se deja corromper o hay ciertas dosis de paranoia?

O.S.: No es paranoia. Ellos son los que quieren vender que nosotros pensamos que todo el que está en contra de la Revolución está comprado por Estados Unidos.

J.F.: Decidme una cara visible de la oposición que no consideréis comprada por Estados Unidos.

O.S.: Ese es el problema. Cuando se discutieron en todo el país los lineamientos durante el Congreso del Partido, millones de personas participaron. La gente se manifestó en contra de las restricciones a la hora de viajar. Yo te viro la pregunta: no hay ninguna cara visible, porque si alguien es legítimo y no responde a esos intereses, no recibe publicidad, lo que dice no es replicado en Radio Martí ni en El País.

J.F.: Pero yo no hablo de salir en El País, sino de un blog como el vuestro, pero más crítico con el Gobierno.

O.S.: No sé si lo hay, si lo hay lo respetamos.

H.C.: Es de sentido común que en la sociedad cubana existen personas que no están pagadas y que están genuínamente en contra del proyecto político cubano. En todos los países hay sectores que no están de acuerdo con el Gobierno e incluso con la opinión de la mayoría. El derecho a que existan personas así es innegable. Pero esas personas a menudo entran en el sistema de que si estás en contra del Gobierno de paso te puedes ganar unos dólares. Y cuando aceptan el dinero pierden la dignidad.

J.F.: ¿De qué habláis cuando os referís a aceptar dinero?

O.S.: El Gobierno de Estados Unidos reconoce en público que dedica millones a tumbar al Gobierno cubano. Aparte, hay supuestas ONG de Miami que también están financiando con los mismos fines, y que se sabe que están respaldadas por la USAID. Por eso es difícil diferenciar. A Payá [Oswaldo], las Damas de Blanco, Vladimir Roca, Yoani [Sánchez]… Les está entrando.

H.C.: Eso va a cambiar. Van a fabricar a líderes más atractivos que esos. Se van a enfocar en jóvenes contestatarios, con piercing, con peladitos modernos… Ahí se verá una deficiencia del Gobierno cubano, que no está sabiendo crear una imagen atractiva.

J.F.: No puede ser que yo hable bien de Havana Times -un medio manifiestamente imparcial y plural- y gente afín al Gobierno me conteste que recela de que esté dirigido por un estadounidense…

O.S.: No se puede valorar la situación de Cuba desde la experiencia europea, porque Cuba es atípica. Se dijo: vamos a liberar 178 modalidades de trabajo por cuenta propia. Al otro día ya salió el Departamento de Estado a decir que iba a destinar 6 millones de dólares a financiar microcréditos. Tú dices “la discrepancia existe”. Sí, la de los jóvenes, la de la vecina. Pero cuando detrás hay interés…

J.F.: Si te enrocas en una posición dogmática estás alejando a gente que en un principio tampoco se alineaba con la disidencia oficial.

O.S.: Sí, sí, el dogmatismo hay que eliminarlo de raíz.

H.C.: El dogmatismo a veces es inconsciente. Una persona se puede considerar librepensadora y actuar de forma dogmática. Tenemos una tradición larga de dogmatismo, de influencia soviética, española… [Me mira con malicia y se ríen]. Seguimos reproduciendo modelos esquemáticos; creemos que nuestro discurso es innovador y sigue siendo más de lo mismo.

O.S.: Pero desde hace unos años hemos estado resolviendo problemas. Lo de entrar a hoteles, tener computadora, celulares, comprar viviendas y carros, la iniciativa privada… Se les ha ido quitando [a los opositores] el espacio que tenían para agarrarse. Así que sólo les quedan dos argumentos: los viajes y la doble moneda. Abogan por una sola moneda y dicen: “Tenemos un enorme apoyo del pueblo”. Pues claro, cualquier persona a la que preguntes, incluso dentro del partido, te dirá que prefiere tener una sola moneda. Lo que frena la reforma de la política migratoria es la amenaza. Si uno se roba un millón de pesos, se va a Estados Unidos y dice que es perseguido político, no lo van a regresar. Hay personas que han asesinado, que se han ido en lancha y no les ha pasado nada. Respecto a los derechos civiles y el multipartidismo, para una persona que tiene garantizadas la salud y la educación, no son preocupaciones. Freedom House (que no es sospechosa de defender la Revolución) enumera en las encuestas las prioridades de la ciudadanía y se ve que no tienen nada que ver con los que se dice desde fuera: se habla de multipartidismo, pero lo que quiere el pueblo es mejorar sus condiciones económicas.

J.F.: Ese argumento me suena a cuando ciertos españoles afirman que con Franco se vivía bien porque no se pasaba hambre. Aunque las personas prioricen las necesidades materiales, hay otras cosas que son importantes, como poder hacer un graffiti contra Fidel.

O.S.: ¡Pero eso es tontería! Bueno, eso es un derecho, yo respeto el derecho, pero cuando te pones a defender ese derecho por encima de otros… Hay países del tercer mundo que nadie critica por vulneraciones de derechos humanos. Y hay países en los que uno puede protestar contra el presidente pero por detrás tiene a niños en la calle, sin ir a la escuela, prostituyéndose.

H.C.: Yo estoy de acuerdo con la defensa de esos derechos, pero lo pongo el segundo plano por el contexto agresivo de guerra no declarada en el que llevamos tanto tiempo. Uno acepta ciertas limitaciones como ciudadano, por un bien mayor, que es el proyecto político cubano, que incluye por ejemplo que nuestras calles sean seguras. Pero en última instancia el objetivo es avanzar también en esos derechos.

Pronto la segunda parte: La Joven Cuba opinarán sobre el papel de la sociedad civil, la calidad de los medios de comunicación, la situación con internet, y valorarán las últimas reformas del Gobierno.

Tomado de: http://gentedigital.es/comunidad/june/2012/03/01/la-joven-cuba-blogueros-comunistas-que-debaten-y-toman-cervezas-con-anticastristas-1-parte/