Trabajar por cuenta propia. Nuevos retos para el cubano

Por: Roberto G. Peralo

Las noticias y artículos se suceden a diario sobre el trabajo por cuenta propia. Para los cubanos no es algo nuevo desde los años 90 se vienen aplicando medidas, una más acertadas que otras,  para ir creando otras fuentes de empleos, crear nuevas relaciones de propiedad y a su vez nuevos mecanismos de gestión en la economía cubana.

Me llamó la atención como este tema se ha convertido en interés para no pocas personas, de los encuentros que los administradores de la Joven Cuba hemos tenido con amigos de muchos lados una de las preguntas que nunca faltaron era sobre el trabajo por cuenta propia.

Sin pretender ser periodista, pero con mucha curiosidad por la evolución y el impacto, que está adquiriendo en nuestra sociedad el trabajar por cuenta propia. Entrevisté, por darle algún nombre a lo que hice, algunos cuenta-propistas que compartieron conmigo sus experiencias.

El primer negocio visitado fue el “Amsterdam Floristeria” donde se presta el servicio de arreglos florales. La dueña del establecimiento es la joven Rachel nos cuenta que “abrió el negocio porque le reporta ayuda económica mientras estudia por dirigido en la universidad de Matanzas y porque es bastante tranquilo”.  “La mercancía proviene directamente de los artesanos que la fabrican, los cuales me la suministran”.

Cuando le pregunto por las ganancias que ha obtenido me comenta.  ”Hasta el momento no hay ganancia debido a la gran inversión que se realizó. El negocio es nuevo (dos meses), aún no se conoce”. Me agrega  que “Pagan $ 80.00 pesos cubanos de licencia mensual más el pago de seguridad social ($262.50 pesos cubanos trimestral)”. En su opinión “está bien el precio de su licencia”. Sueña poder ampliar el local, vender más cantidad y variedad de artículos y tener más trabajadores. Recomienda una rebaja de los impuestos.

En ese momento del intercambio, Olga una cliente que estaba observando los producto me comenta. “El trabajo por cuenta propia es una buena opción de trabajo para los desempleados”. Eligió comprar aquí porque, “productos como estos no se encuentran en las tiendas, aquí hay más artículos. Los productos que ofertan los cuentapropistas tienen mejor calidad, son más originales que los de los establecimientos estatales”.

Cuando le pregunte en relación con la calidad y la originalidad del producto ella ve bien los precios de este lugar. Aunque dice que hay algunos particulares que tienen precios inasequibles.

Gladys es licenciada en psicología y arregla uñas, desde pintar hasta poner uñas acrílicas desde hace 10 años. Tiene la licencia hace solo un año con la nueva Ley. Desde el comienzo quería legalizar su negocio pero el Ministerio del Trabajo no se la quería dar. Este oficio le gusta y además le reporta ganancia económica.

Compra parte de la materia prima en las tiendas y el resto se lo envía su familia del extranjero. Paga $60.00 pesos cubanos de licencia, su seguro social de $262.50m.n y el 10% de la ganancia. Dice que tiene éxito, además como lleva tanto tiempo en el negocio tiene muchos clientes habituales.

De cierta manera algo que le dificulta son los precios de las cosas que necesita para trabajar. “ Por ejemplo un pomo de acetona antes le costaba $10 pesos cubanos en los establecimientos estatales y ahora cuesta $30 pesos cubanos También los pomos de pintura de uñas ahora son más caros, o mantienen el precio pero los frascos son más pequeños. Además estas cosas a veces están en falta en las tiendas y se hace muy difícil conseguirlas”.

Piensa mantener su negocio porque le gusta y si encontrara un puesto de trabajo donde ejercer lo que estudió (psicología) con tiempo para arreglar uñas entonces haría las dos cosas.

Yiry como todos la conocen en el barrio. Abrió el negocio de venta de bisutería porque “le reporta más ganancia económica que trabajar en una empresa estatal” . Consigue las mercancías directamente de artesanos o comprada en el exterior. La compra de la mercancía se realiza en efectivo y al momento, mientras más cantidad de mercancía se compra (en ocasiones) salen más baratos los artículos, siempre tratando de regatear. También hay algunos artículos, (la minoría) que se pagan luego de venderse.

Me confiesa que “el éxito del negocio es mínimo. Si tenemos en cuenta los gastos mensuales para mantenerlo se hace bastante difícil. En el mes de enero los ingresos fueron de $ 615.00  m.n. A eso restemos $ 300 m.n de licencia, $87.50 m.n  de seguridad social, el 10% de la venta y $60m.n de alquiler del local, y la ganancia sería solamente de $ 106 m.n”.

Cuando le pregunto por ampliar el negocio me plantea que “el principal obstáculo es el dinero ya que esto requiere una inversión y la ganancia antes mencionada no es suficiente”. Sueña con ampliar la cantidad y variedad de la mercancía para así tener más venta y un mayor ingreso económico. Es por esto que no ha cerrado el negocio pues espera poder mejorar ya que lleva poco tiempo”. Cree que “deben rebajar los impuestos y que se creen centros donde se pueda adquirir la mercancía que venden los cuentapropistas”.

Yeni, una cliente, muy tímida por cierto, comenta que “el trabajo por cuenta propia le parece una buena opción porque constituye una opción más de trabajo. Además beneficia al trabajador económicamente y al comprador ya que puede adquirir artículos que no hay en otro lugar”.

Prefiere comprar en los establecimientos de cuentapropistas ya que tienen más ofertas y mejores precios.  Asegura que el cuentapropista brinda un mejor servicio y una mejor atención que los trabajadores estatales.

Los precios están en dependencia del vendedor, hay quien tiene la mercancía barata y hay quienes la venden extremadamente cara. Pero en relación a las tiendas los precios son mejores porque aunque a veces es más caro la calidad es mejor y hay más variedad”.

A Laura la motivó abrir el negocio de la venta de ropa y zapatos porque le es más cómodo trabajar en su casa que en la calle. Además según ella tiene mayor ingreso que trabajando para el Estado. Nos cuenta que compra la mercancía  a personas que la traen de otros países y algunas cosas son confeccionadas por artesanos. En ocasiones paga al momento la mercancía y la ganancia es según lo que venda, pero a veces le dan la facilidad de pagar luego de vender.

A la pregunta de las utilidades dice: “El negocio tiene ganancias,  no enriquece pero alcanza para vivir bien, aún así es mejor que el salario del Estado”. Se queja de que en ocasiones le han robado varias piezas de ropa, esto le ocasiona grandes pérdidas.

La cliente Gigralis piensa que el trabajo por cuenta propia es una muy buena opción que cada día va a mejorar debido a la competencia. Prefiere la calidad y el precio de los productos que aquí se ofertan en relación a los de las tiendas.

Comenta que en el negocio particular es muy importante que el cliente quede complacido para que vuelva a comprar ya que su ganancia depende de eso, por lo que te atienden mucho mejor que los trabajadores estatales, ya que ellos cobran un salario fijo y no les importa si se vende o no. Me dice que hay ropa barata y otra menos barata pero que hay para todo el mundo.

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