Sueño con libros

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Miles de personas acuden todos los años a la Feria del Libro.

Por: Hector Almaguer Quiñones.

Enviado a La Joven Cuba desde el municipio Urbano Noris. Holguín

Vivo en un pequeño pueblo al sur de la Provincia de Holguín llamado San Germán,  en el mismísimo corazón del oriente cubano, tierra dulce, tierra  hecha de azúcar.

Sentado en mi casa, frente al  televisor, veo la presentación de la vigésima primera feria internacional del libro en la Habana. Cuantas imágenes de promoción frente a mis ojos.  Habrá un concierto de fulano, se presentará un libro de mengano y no se cuantos visitantes foráneos llegarán, así decían.

 En ese momento recuerdo a mi maestro de sexto grado en aquella pequeña escuela, -El mejor amigo de los niños es el libro- así  sentenciaba.  Hablaba de El Pequeño Príncipe, El Conde de Montecristo, Había una Vez y muchos tesoros literarios que han trascendido las fronteras del tiempo y la imaginación.

Ayer caminaba por las calles y muchos jóvenes preguntaban,   ¿Llegarán libros al municipio? ¿Cuándo?, -la feria del libro es en La Habana y todo está allá-. Así afirmaban entre preguntas y respuestas inconclusas, y nuestra juventud ahí, ávida por saber, por creer.

 En la Feria del Libro precedente me acuerdo que tocaba las puertas de la librería de mi pueblo, ¿Entraron libros? -NO- , esa respuesta categórica reinaba día tras día, pero mis esperanzas  de adquirir un buen libro nunca murió. Hasta que al fin, cuatro meses después entraron algunos libros a mi pueblo, a mi  librería, cuatro meses después  cuando ya en la mente de las personas la Feria del Libro es cosa del pasado. 

 A donde quedó El Diablo Ilustrado, un Diccionario o Los Tres Mosqueteros, ¿Por qué allí no llegan?

De forma real a nuestra librería no la abastecen de títulos  que niños, adolescentes o jóvenes podamos comprar o que sean de nuestro interés.      Obras que siempre hemos deseados  poseer y no tenemos la posibilidad de adquirir. Estas quedan en otras ciudades y nosotros también tenemos  derecho a poseerlas.

 Hay interés de la juventud por adquirir los clásicos de El Señor de los Anillos o Harry Potter y el país no los comercializan y creo que sería bueno que lo tuviese en cuenta.

 Los jóvenes de mi pueblo y yo, seguiremos esperando, soñando con libros que algún día llegarán.