Apuntes sobre el futuro de Cuba

http://ciudad-futura.net/2010/08/16/palme_jgz/
Fidel Castro y Olof Palme conversan en La Habana durante la visita oficial del primer ministro de Suecia a Cuba en 1975. Palme declaró abiertamente su simpatía por la Revolución cubana y consideraba a Fidel “un buen amigo”

Por: Osmany Sánchez

 En una entrevista realizada a Silvio Rodríguez él decía que si el capitalismo que proponen para Cuba fuera como el sueco o el noruego entonces lo pondrían a pensar pero que él (como yo) estaba convencido de que el capitalismo que nos toca a nosotros no es el nórdico sino el más puro capitalismo tercer mundista.

 La cuestión no es guiarnos por los nombres. Si hacemos eso de seguro terminamos confundidos, pues podemos encontrarnos por ejemplo el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) o con el capitalismo de Argentina y Brasil. Al PSOE no le queda nada de Socialista (si alguna vez lo tuvo) y Argentina y Brasil cuentan con gobiernos progresistas comprometidos con las necesidades de las minorías.

 No me gusta entrar en discusiones teóricas sobre si lo que tenemos en Cuba es o no Socialismo. Los primeros en señalar las supuestas diferencias con las leyes del marxismo de nuestro sistema son precisamente los que quieren su final. Un lunes criticaban a Cuba por tener plantillas infladas y empresas improductivas y el martes la crítica era por llevar a cabo el proceso de disponibilidad laboral y así ha sido durante más de cinco décadas.

 Son muchos los problemas que los cubanos tenemos por delante, pero la solución de estos están dentro del Socialismo, no fuera de él. Un regreso del capitalismo en Cuba no solo agravaría estos problemas sino que resurgirían otros (droga, prostitución infantil, pandillerismo…) que hace tiempo están erradicados en nuestro país.

 Ya en 1934 Antonio Guiteras afirmaba que: “para que la ordenación orgánica de Cuba en Nación alcance estabilidad, precisa que el Estado cubano se estructure conforme a los postulados del Socialismo. Mientras, Cuba estará abierta a la voracidad del imperialismo financiero.

Hace poco un comentarista de La Joven Cuba expone en un comentario lo que a mi juicio supone una tremenda ingenuidad. El comentario decía así:

Tatu…..porque tergiversas las cosa… Nosotros queremos para cuba…socialdemocracia q nada tiene que ver con el capitalismo…. Por favor lee un poquito sobre Olof Palme…(Sic)

 Reconozco que no he leído mucho de Olof Palme, pero lo que sé es que estuvo siempre opuesto a la política exterior norteamericana, criticó la guerra en Vietnam y al Apartheid en Sudáfrica. Muchos sostienen que su asesinato, aún sin resolver, estuvo motivado precisamente por su posición contraria a los intereses imperialistas y las dictaduras militares.

 Palme tuvo una actitud comprometida con los países del tercer mundo y una excelente amistad con Fidel por quien fue recibido en Cuba. En el libro Cien Horas con Fidel, el comandante al referirse a Olof Palme expresa: “Hablando de Occidente, otro dirigente que conocí bien y que también considero que fue un estadista responsable, honesto y capaz, fue el Primer Ministro sueco Olof Palme. Yo le tenla una profunda simpatía, y su muerte, su asesinato en extrañas circunstancias, fue una terrible pérdida.

 Si la Socialdemocracia de Olof Palme criticaba los abusos de los ricos, las guerras injustas, si ayudaba a los países del tercer mundo, entonces creo que no se diferencia mucho del Socialismo que tenemos en Cuba. La única diferencia es que aquel se llevó a cabo en la culta Europa y el nuestro bajo la hostilidad de más de cincuenta años de la mayor potencia del mundo que ha hecho todo lo posible por detener su avance.

 En los planes trazados para una futura Cuba “libre” nada de lo que está escrito (Plan Bush) se parece a la Socialdemocracia de Olof Palme. Dudo mucho que los extremistas de la Florida que son quienes tienen secuestrada la política del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba estén pensando en algo que no sea la recuperación de sus propiedades y la devolución inmediata de todas las que pertenecían a las transnacionales norteamericanas.

No son los emigrados cubanos o los “disidentes”  los que determinarán el futuro de Cuba sino los grupos de poder, en su mayoría batistianos, que desde la Florida han hecho fortuna con el tema cubano. Son varios los ejemplos de cómo usan a conveniencia a las personas y luego cuando no son útiles los dejan a su suerte. El último ejemplo de esto es el calvario en Miami de Reina Luisa Tamayo.

Respeto el criterio de los cubanos que tengan una opinión discrepante con el sistema que impera en Cuba, pero creo que la pregunta que deben hacerse no es “qué quiero para Cuba” sino “qué le espera a Cuba”.