Las preguntas del Loquito


Carta dirigida por Camilo Cienfuegos a José Antonio Pérez.

El día 28 de enero fui al Parque Central, aquello parecía un desfile policíaco, estaban por docenas, no permitían grupos ni entrar en el parque, al rato logré entrar. Cuando me acerqué a la estatua del Apóstol rindiéndole homenaje silente y pensando cómo estaba la tierra por la cual murió, se me acercaron dos policías moviendo amenazadoramente los palos, me alejé, me alejé, todos esperábamos la llegada de José Antonio Echevarría, la orden era que cuando él apareciera unirse todo el mundo, el llegó por Prado en una máquina con otros portando una corona, acto seguido empezaron los palos a todo el que intentaba acercarse. Echevarría y los demás peleaban cuerpo a cuerpo con la policía, la corona para el Apóstol destrozada en el suelo.

Yo estaba frente al Asturiano. Cuando corría hacía el lugar me cogieron tres “paisanos” y la emprendieron a golpes, me metieron en un carro “chapa particular”. Cuando lo llenaron (enseguida lo hicieron), nos llevaron a las oficinas del BRAC, Buró Represivo de Actividades Comunistas, según nos subían al carro a golpes.

Ya dentro me dieron una patada en la cara. En el BRAC nos tuvieron como seis horas, nos tomaron las huellas, mil preguntas y me retrataron con un cartelito que decía: “Comunista”. Este fue el homenaje que le brindó la dictadura a Martí en su natalicio.

¿Fueron Camilo y sus compañeros víctimas de un acto de repudio?

¿Es esa la democracia que quieren que regrese a Cuba?

¿Cuando Cuba sea “libre” tendrán los comunistas la misma libertad de asociación que antes de 1959?

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