El socialismo que yo quiero

Por Roberto G.  Peralo

A partir de ahora se comienza a escribir una nueva etapa de la historia de la revolución cubana. La primera conferencia del Partido va a darle conclusión al proceso de diseño y estrategia del nuevo sistema político, económico y social. Proceso que a mi entender comenzó el 17 de noviembre del 2005 en el discurso de Fidel Castro en el Aula Magna dela Universidad dela Habana.

Haciendo un recuento de estos 7 años, de transformaciones. Como ciudadano de este país he participado en más de 12 asambleas. Tuve la posibilidad de emitir criterio, discrepar y oponerme a cada una de las estrategias aprobadas, junto al resto de los cubanos. Creo que lo más importante no fue que tuve el espacio de dar mi opinión sino que fui escuchado y tenido en cuenta, así lo creo. Eso es realmente democracia participativa.

Aprovechando ahora que tengo otra tribuna para emitir mis opiniones y compartirla con el resto del mundo. Me gustaría que cada objetivo de trabajo aprobados en la primera conferencia del Partido asegure que:

El socialismo cubano sea un sistema sostenible, viable, rico en opciones y lejos de alienar al ser humano. Al cubano hay que liberarlo cada vez más, permitiéndole explorar nuevos horizontes y nuevas formas de hacer.

Un sistema que subyugue a su pueblo jamás podrá convertirse en utopía. ¿Cómo detectar  todo aquello que tienda a eso en nombre de buenas ideas? No tengo respuesta para esa pregunta por lo pronto se me ocurre que deberá ser rechazado tras un juicioso proceso de análisis y de crítica, en el que participe la mayor cantidad de personas posibles.

Asumir una posición condescendiente solo ayuda a desmovilizar el pensamiento; creernos la falsa unanimidad, socava las buenas ideas; el inmovilismo participativo, a perpetuar el conservadurismo enajenante.

El socialismo cubano debe de constituir un modelo alternativo hecho con diversidad de hombres y mujeres, con ideas múltiples, con sueños de todos los colores, pero con coherencia y armonía. ¿Pero cómo incluyo todo aquel que tenga sembrado el odio el rencor y la frustración en sus corazones? La curiosidad, el cuestionamiento, la polémica fecunda constituyen elementos imprescindibles para modelar un escenario en el que el cubano hable el lenguaje de la paz, la equidad, la inclusión y el amor.

El socialismo cubano hay que planearlo y construirlo a imagen y semejanza de la gran mayoría que clama por un cambio autentico. Un cambio en que nos reconozcamos todos, para que tenga éxito y perdure.

No son tiempos para dejar que otros decidan nuestro futuro. Cualquier experiencia que aspire a la libertad plena deberá someterse al escrutinio público permanente, una surte de proceso enriquecedor, que revitalice y haga a los hombres y mujeres genuinos protagonistas de su destino.

Me encuentro en una posición fácil, el de soñador. Tengo conciencia de lo difícil que resulta el entorno actual. La realidad cubana es muy compleja y nuestros políticos y dirigentes tienen un gran reto por delante. La conferencia del Partido será otro paso que da el caminante que construye su camino al andar, parafraseando al gran trovador.