Relaciones Estados Unidos-Cuba: El juego nunca termina

Por: Osmany Sánchez

En el año 2011 alrededor de 400 000 cubanos residentes en los Estados Unidos visitaron Cuba y de esa forma votaron con los pies en contra de los que desde allá pretenden poner restricciones a la posibilidad de encontrarse con su familia e incluso decidir quiénes son su familia.

Aunque los promotores de estas iniciativas son de origen cubano, estos no hacen más que poner en práctica la misma política hostil que desde hace más de cincuenta años lleva a cabo las distintas administraciones norteamericanas contra Cuba.

Para mantener y justificar esta política contra Cuba se han basado en todo este tiempo en tres elementos básicos:

  1. La nacionalización por parte del gobierno revolucionario de propiedades norteamericanas a inicios de la Revolución.
  2. La alianza de Cuba con la URSS y el apoyo a movimientos revolucionarios en países del tercer mundo.
  3. La supuesta falta de democracia y de respeto a los derechos humanos en la isla.

Pudiera pensarse que el punto número 2 es cosa del pasado pero no podemos olvidar la acusación que pesa sobre Cuba de apoyo al terrorismo. Esto se basa en la presencia en nuestro país de miembros de ETA o de las FARC, pero lo curioso de esto es que los gobiernos de España o Colombia no apoyan este argumento, al contrario, han manifestado varias veces su agradecimiento al papel de Cuba en las negociaciones con estos grupos.

Aunque muchas personas, incluso influyentes políticos y medios norteamericanos, se pronuncian en contra de esta acusación y hasta la califican de ridícula y tendenciosa, la actual administración la mantiene, lo que sirve de base para justificar otro tipo de acciones contra Cuba.

El gobierno de los Estados Unidos no tiene la más mínima moral para certificar qué país cumple o no con el respeto a los derechos humanos. Los escándalos de torturas en la cárcel de la Base Naval de Guantánamo y Abu Ghraid, los vuelos secretos o los bombardeos de los Drones sobre zonas civiles lo atestiguan.

Mientras mantienen relaciones comerciales normales con otros países con partido único como Vietnam o China se niegan a hacerlo con Cuba. Uno de sus socios estratégicos en el medio oriente es Arabia Saudita que como sabemos no puede ser catalogado como ejemplo de respeto a los derechos humanos. Sobre todo en cuanto al respeto a las mujeres.

La hipocresía entonces es quien dicta la política contra Cuba y mientras destina públicamente millones de dólares para subvertir el orden dentro del país, protesta cuando se arrestan a sus mercenarios por violar las leyes cubanas.

 La verdadera causa de la animadversión con el gobierno cubano está en las nacionalizaciones llevadas a cabo inicios de la Revolución y que significaron una gran pérdida para sus intereses. El 25 % de las mejores tierras agrícolas del país (12 000 000 hectáreas) estaban en poder de los norteamericanos.

Durante todos estos años la propaganda anticubana se ha encargado de promover la idea que Cuba se negó a indemnizar a los propietarios norteamericanos como hizo con otros.

El artículo 2 de la ley del 6 de julio de 1960 comprendía el mecanismo para la compensación a Estados Unidos. Así fue constituido un fondo estatal especial de asignaciones para las necesidades compensatorias a base de los ingresos provenientes de la venta en Estados Unidos de azúcar cubano por encima de los tres millones previstos. El Banco Nacional de Cuba abrió una cuenta especial en dólares para pagar los bienes y empresas de personas naturales y jurídicas de Estados Unidos a razón del 2 por ciento anuales a cancelar durante 30 años.

El 22 de febrero de 1960 el gobierno cubano manifestó: “el gobierno de Cuba comparte el criterio de que las negociaciones de las cuestiones pendientes entre ambos gobiernos se efectúe en una atmósfera adecuada con estricta observancia del derecho internacional y de las respectivas leyes nacionales y dentro del espíritu de la tradicional amistad entre Estados Unidos de Norteamérica y Cuba y la solidaridad interamericana”

La respuesta recibida muestra una falta total de voluntad conciliatoria:

“…el gobierno de los Estados Unidos no puede aceptar las condiciones para las negociaciones…según fue expuesto por el presidente Eisenhower el 26 de enero, el gobierno de los Estados Unidos debe permanecer libre, en el ejercicio de sus soberanía para dar los pasos que considere necesarios, totalmente consistentes con sus obligaciones internacionales en defensa de los legítimos intereses del pueblo. El gobierno de los Estados Unidos cree que estos derechos e intereses han sido adversamente afectados por los actos unilaterales de Cuba… ”

No existía la voluntad entonces como no existe ahora pues lo que buscan no es la normalización de las relaciones y establecer un intercambio comercial justo sino cambiar el sistema en Cuba y recuperar todo lo que alguna vez tuvieron, es decir repartirse los principales recursos del país como antes de 1959.

En una ocasión el presidente Obama dijo que estaba dispuesto a discutir de cualquier tema, con cualquiera, sin precondiciones, pero el tiempo demostró que esa era otra de sus promesas incumplidas.

En varias ocasiones Raúl Castro ha manifestado disposición a sentarse a dialogar con el gobierno norteamericanos en condición de iguales, con respeto a la soberanía nacional pero hasta ahora sus palabras no han recibido respuesta por parte de los vecinos de norte.

No importa lo que Cuba haga, siempre el gobierno norteamericano califica las medidas de “insuficientes”, “tibias”, etc. Siempre la meta cambia, la varilla sube y el juego comienza de nuevo.