¡A MI ME GUSTA ESTO, COMPAY!

Por Jesús López Martínez

 El pasado 15 de julio comentábamos en la casa sobre la semana de vacaciones que pasaríamos en La Habana en el mes de agosto. Sí, porque en este país que es un desastre, que es una desgracia, donde dicen que los trabajadores ganamos 10,  15 o 20 CUC al mes, más de 80 trabajadores y directivos de la universidad pasamos una semana de vacaciones en la capital con nuestras familias y más de 150 trabajadores viajan a la hermosa y famosa playa de Varadero durante dos días de sus vacaciones con el transporte y la alimentación asegurados, todo a precios muy módicos; pero continúo: cuando hablábamos de vacaciones mi esposa se percata de la existencia de una bolita en la garganta de nuestro nieto de trece años.

Al día siguiente mi hija lo lleva al Médico de la Familia y éste lo envía al endocrino el que le ordena un ultrasonido que posibilita el diagnóstico: tenía tres tumores en la tiroides. Días después en el Instituto Nacional de  Endocrinología en la capital, ratificaron el diagnóstico y determinaron que debía ser intervenido quirúrgicamente.

En ningún momento ningún miembro de la familia comentó o pensó en suspender las vacaciones, donde nos cobran precios módicos, pero vacaciones al fin, se  gasta en centros recreativos y gastronómicos, teatros, museos, etc. ¿Por qué esta familia donde sus miembros ganan, según dicen, unos pocos CUC mensualmente, puede irse de vacaciones sin pensar en los gastos que lleva una intervención quirúrgica de esa índole?

Con posterioridad se le hicieron los exámenes preoperatorios a mi nieto y el día 12 de septiembre se llevó a cabo dicha intervención quirúrgica en el hospital Juan Manuel Márquez. Por la situación que tenía la tiroides tuvo que ser extirpada. Una semana después fue a la consulta postoperatoria y se ordenó el tratamiento con yodo en el hospital Miguel Enríquez.

Mi nieto se está adaptando al plan de medicamentos que requieren las personas que no poseen tiroides y ya se incorporó a la escuela.

Repito la pregunta: ¿Por qué ni siquiera pensamos en suspender las vacaciones? Porque digan lo que digan en el exterior y los que dentro de Cuba de Cuba reciben dinero para mentir, en Cuba la atención a la salud es de elevada calidad y GRATUITA.

Todos los que atendieron a mi nieto, desde el Médico de la Familia hasta endocrinos y cirujanos muy reconocidos lo hicieron con mucha profesionalidad, incluyendo el camillero del Juan M. Márquez que lleva los niños para el salón de operaciones cantándoles y haciéndole chistes para ayudarlos a enfrentar ese momento.

Tratamos de encontrar los ratones que algunos de los que comentan en La Joven Cuba dicen que existen en los hospitales de La Habana, pero no vimos ninguno. Muy contraria a eso fue la expresión de mi nieto cuando lo fui a visitar al día siguiente de ser sometido a dicha operación: Abuelo, el salón de operaciones es como los que uno ve en las películas del primer mundo. ¡Aquello es resplandeciente!

¿Cómo resolvimos la estancia de los familiares en La Habana? ¿Cómo garantizamos la transportación?

¡Estamos en Cuba! Unos familiares de mi esposa a los que hacía más de veinte años que no visitábamos, se enteraron de la situación y casi exigieron que mi nieto junto a mi hija y mi esposa se trasladaran a su casa durante este proceso. Con posterioridad una compañera de trabajo de mi hija que se mudó para la capital hace dos años, se sintió molesta porque no fueron a quedarse a su casa.

Familiares, amigos, compañeros de trabajo ofrecieron sus medios de transporte para trasladar a mi nieto a la capital en varias ocasiones.

Sé que escribirán al igual que lo hicieron a los comentarios sobre los Panamericanos: El gobierno cubano atiende la salud del pueblo para hacer propaganda: ¿Cuánto desearían millones de personas en el mundo que en su país se pudiera hacer  esa propaganda?!Para cuántas cosas nos alcanzan los 10.15 o  20 CUC que ganamos los cubanos?

Todo esto puede pasar en este país que es un desastre, que es una desgracia, donde nada sirve como expresan algunos. No obstante, sigo cantado con el trovador Eduardo Sosa: ¡ A mi me gusta esto, compay!