La percepción de un futuro socialista

José Orestes Rodríguez Fojo (Estudiante de Periodismo-Universidad de Holguín Oscar Lucero Moya)

Desde pequeño me inculcaron que la Patria debía ser protegida a cualquier costo, verdad a la que respondía afirmativamente, pero sin sólidas bases para asumirlo por la inexperiencia de quien apenas comprendía los conflictos de su familia, para lanzarse a interpretar los problemas de la sociedad. Tras una década de este siglo de revoluciones tecnológicas posmodernas y más de cincuenta años de Revolución Cubana, intento comprender mejor por qué deben ser inquebrantables nuestras ideas cuando un nuevo Congreso del Partido nos aclara el sendero por donde transitar.

Buscar el desarrollo económico de la nación, a través de un Estado más eficiente, sin renunciar a la economía planificada y a las políticas de seguridad ciudadana, es un objetivo básico para un sistema social como el cubano. En especial una población que muchas veces reclama una vida primermundista olvidando las reales coyunturas de una nación que subsidia, casa por casa, parte de los recursos vitales para sobrevivir diariamente sin contratiempos letales.

En el reciente Congreso, el pueblo cubano apoyó rotundamente los planteamientos analizados, como guía para continuar la senda socialista. Llegar a un consenso, en muchas ocasiones resulta complejo y más si se trata del destino de un país. En este caso con el pensamiento uniforme pero no esquemático de lo más sobresaliente de nuestro pueblo representado por los delegados en el cónclave, se arribó a la conclusión de que el socialismo no dogmático y sí consecuente seguirá siendo la ruta a continuar por la mayor de las Antillas.

Eliminar el secretismo con la prensa para que esta, como medio de comunicación, ayude a informar, orientar y educar a la población es una premisa fundamental de los profesionales del periodismo cubano desde hace varias décadas. La libertad de prensa aunque no sea una verdad absoluta en ningún sitio, sí es determinante sobre decisiones de problemas claves que inciden en la integridad y seguridad pública de cualquier Estado. Los periodistas cubanos aun encontramos puertas cerradas en nuestro ejercicio e inferimos que negar información pudiera ser también “la respuesta” aunque no la más legítima ni deseada.

Es necesario iniciar la preparación del relevo de la dirigencia política y estatal del país, o sea, el traspaso del poder revolucionario de manos del liderazgo histórico a sus continuadores. Pero es lógico que las masas tengamos pensamientos bifurcados cuando algunos de nuestros dirigentes, quizás no los más renombrados pero igual de influyentes, que parecían paradigmas a seguir, no supieron continuar por el camino justo. Violaron, lo que un día plantearon inviolable, cuando decidieron decir sí por una construcción de realidades que parecían utopía. Es evidente que un severo trabajo en la base no es suficiente.

El pueblo cubano espera divisar un antes y un después significativo, respecto al desarrollo de la sociedad después que concluyó el Congreso. La posteridad nos depara análisis muy juiciosos sobre los pasos que debemos dar sin temer a lo desconocido que por demás, puede llegar a ser inesperado y hasta irreparable si nos equivocamos.

En cuanto a la  separación de las funciones estatales y empresariales, estas transitarán por un proceso “ordenado y ascendente” definiéndose normas fundamentales para “alcanzar las metas propuestas”. De este modo los objetivos que deseamos alcanzar pueden ser visualizados de una forma más detallada.

Los tiempos actuales son verdaderamente difíciles, pero esperar quietos a que las problemáticas que hoy nos afectan cambien de hemisferio, no es la solución a la que aspirala Revolución. Eldesarrollo de una sociedad equitativa se forma mediante el trabajo en conjunto, por ello el Sexto Congreso sirve y servirá para actualizar nuestras mentes, además de probarnos que la solución a las inquietudes está en nuestras manos, aunque a veces se nos escurra.