Entrevista al Diputado de la Asamblea Nacional Yoerky Sánchez

Por: Roberto G. Peralo
De las muchas veces que el tema de la democracia ha sido tratado en el Blog de La Joven Cuba, (LJC) y muy en especial lo relacionado con el funcionamiento de la Asamblea Nacional (AA). Tuve el placer y la oportunidad de intercambiar criterios y opiniones con Yoerky Sánchez Cuellar (Y.S.C) en el III Encuentro Internacional por la Libertad de los Cinco.

Y.S.C Periodista. Director de la Revista Alma Mater de la Casa Editora Abril. Es diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba y miembro de su Comisión de Atención a la Niñez, la Juventud y la Igualdad de Derechos de la Mujer. De las casi dos horas de debate y sin tan siquiera proponérnoslo se tocaron temas interesantes que con el consentimiento de Y.S.C compartimos con los lectores del Blog. Por la extensión de la entrevista y por la variedad de temas tratados decidimos publicarla en tres partes.

R. G. P.: Uno de los temas que se han cuestionado en el Blog La Joven Cuba, es que el 50% de los Diputados no son seleccionados en sus barrios, sino son propuestas que realiza la comisión de candidatura. ¿Por qué tienen que ser propuestos la mitad de la Asamblea por la Comisión de Candidatura? Usted no consideraría que un 25% sería suficiente, para dejar un 75 %, mayoría absoluta, que sean propuestos y elegido en sus barrios.

Y.S.C: Después de un amplio proceso de intercambio con estudiantes, cederistas, trabajadores, federadas, todas las propuestas de diputados, el 100%, la realiza la Comisión de Candidatura creada con ese fin y la aprueban los delgados a la Asamblea Municipal por donde resultaron propuestos esos candidatos. De lo que seguramente me hablas es de que hasta un 50 % del parlamento está integrado por delegados de base, que sí fueron previamente electos en los barrios en los comicios parciales. ¿Por qué no ampliar esa cifra? Pudiera ser tema de análisis, estudio y discusión.

Pero lo que sí está claro es que este sistema nos ha permitido contar con un parlamento diverso, donde en ese otro 50% están estudiantes, intelectuales, artistas, deportistas, científicos…que representan al país, muchos de los cuales, por sus funciones de trabajo o estudio, no pueden ser delegados de circunscripción, pero sí diputados al parlamento. No hacerlo también privaría a la Asamblea Nacional de contar con un grupo de ciudadanos de altos méritos y capacidad para hacer aportes importantes en los debates del máximo órgano legislativo, independientemente de que desempeñen funciones de dirección y de trabajo en niveles provinciales o nacionales.
También se busca con ello evitar que al momento de la elección primen exclusivamente sentimientos o intereses locales. No obstante ser electos por un municipio, los diputados ejercemos nuestras funciones con carácter nacional y representamos a todos el pueblo cubano, en nombre del cual tomamos las decisiones.

Tampoco puede olvidarse, que la propuesta de la Comisión de Candidatura, antes de ser llevada a la Asamblea Municipal, fue consultada ampliamente en los barrios, centros de trabajo e instituciones, incluyendo la consulta a los delegados electos en cada circunscripción. Finalmente, el pueblo tiene la absoluta facultad y libertad de decidir en voto libre, directo y secreto si vota por uno, por varios o por todos los candidatos.


R. G. P.: A su criterio considera legítimo que un parlamento compuesto por 614 diputados de una diversidad como ningún otro parlamento en el mundo, como usted acaba de afirmar, vote todas sus propuestas por unanimidad. ¿A qué usted cree que este dado ese fenómeno?

Y.S.C: Visto desde fuera, pudiera resultar un suceso muy extraño. Pareciera que allí todos nos pusiéramos de acuerdo para levantar automáticamente la mano. Es uno de los argumentos que más utilizan nuestros detractores para ejemplificar la “disfuncionalidad” e “inoperancia” del parlamento cubano. Sin embargo, yo, que de mis 27 años he estado ocho como diputado, pudo asegurarte que sí hay diversidad de criterios, diferencias de opiniones, fuertes polémicas, contradicciones no antagónicas, que se resuelven siempre antes de llegar al plenario donde estamos todos.

Ninguna ley se lleva al parlamento sin un proceso previo de discusión. Incluso, nos reunimos por provincias, damos nuestros pareceres y decimos en qué discrepamos También en las comisiones de trabajo planteamos nuestras dudas, sugerencias y exigimos responsabilidades a los ministerios. Finalmente, el texto llega al momento de la votación con el consenso de todos; de ahí la unanimidad, lo que no quiere decir que en el camino no se tropezara con fuertes cuestionamientos por parte de los diputados. Un ejemplo claro: la Ley de Tránsito. Como no estaba lista para ser aprobada en la fecha prevista, debido a los criterios de muchos, hubo que posponer su presentación, hasta que finalmente se aprobó.

R. G. P.: No considera usted que debiera existir una mayor transparencia en lo que se discute en la Asamblea Nacional? Creo yo que depende fundamentalmente del papel de los medios. Si usted fuera el responsable de divulgar lo que ocurre en la Asamblea Nacional cómo realizaría usted esa cobertura.

Y.S.C: En las conclusiones del Sexto Congreso del Partido, el compañero Raúl criticó el exceso de secretismo que en muchas ocasiones limita el papel de la prensa. Es cierto que la cobertura periodística a lo que pasa en la Asamblea ha padecido de ese mal: de no decir tal cosa porque «puede afectar la seguridad nacional», según el parecer de funcionarios administrativos que asisten a los debates. A veces se tiene miedo a divulgar un dato con el argumento de que es muy sensible, y quizá ya esa información esté publicada hasta en internet. Eso pasa y no solamente con la cobertura al parlamento.

Sin embargo, creo que en las últimas sesiones ha habido mayor transparencia. Por ejemplo, yo no pude estar en la sesión de diciembre por encontrarme en el Festival de la Juventud en Sudáfrica, y conocí de todo lo que pasó a través de lo que se publicó en Granma, Juventud Rebelde, Cubadebate. Los medios publicaron íntegramente las intervenciones y la Televisión Cubana trasmitió gran parte de lo que allí sucedió.

En mi condición de periodista también he realizado trabajos sobre estas reuniones, donde hay que ir preparado por la cantidad de información que se brinda, y que hay que saberla canalizar eficazmente. Creo que más allá de la cobertura informativa, la Asamblea les permite a los reporteros que allí asisten tener innumerables pistas para el tratamiento diario de los temas más complejos del ámbito nacional; debemos aprovechar mejor esa posibilidad para darle seguimiento a los asuntos tratados en cada sesión.

R. G. P.: En su opinión crees que un Diputado que vive y trabaja en la Habana pero que fue puesto por la Comisión Electoral a representar al municipio de Moa en Holguín, pueda ejercer bien esa función.

Y.S.C: En primera instancia, debo aclarar que la Comisión Electoral no pone ni propone a nadie. Es la Comisión de Candidatura, integrada por las diversas organizaciones sociales del país la que, a partir de las propuestas del pueblo y de una amplia consulta con los delegados de base, presenta una candidatura ante la Asamblea Municipal del Poder Popular para que sea esta la que finalmente apruebe quienes van a ser los que integrarán la boleta para diputados por cada territorio.

Un diputado que vive y trabaja en la Habana y que resulte electo por Moa puede efectuar correctamente su función, porque en la Asamblea Nacional nosotros no vamos a defender intereses locales o de un distrito, sino ver los problemas que atañen a toda la nación. No obstante, esa persona está obligada a mantener un vínculo con el municipio por el cual fue electo. Debe asistir a las asambleas municipales cada vez que se convoquen, al igual que a las asambleas de rendición de cuentas. Y, a partir del acuerdo VII-12 de la Asamblea Nacional, debe efectuar durante dos veces al año recorridos por esa localidad para intercambiar con los electores en las comunidades, centros de trabajo, etc. Recientemente, yo concluí uno de esos encuentros por Manicaragua, el municipio por donde fui electo. Finalmente, debemos rendir cuentas de nuestra labor como diputados ante la Asamblea Municipal que nos aprobó como candidatos.

R. G. P.: Existe en la ley electoral cubana, la revocación de un mandato a un diputado, para cuando un diputado no cumple con sus funciones ¿Cómo se puede proceder legalmente para que ocurra esto? ¿Conoces algún caso donde se haya aplicado esta cláusula?

Y.S.C: Existe una ley exclusivamente para la revocación. Es la No 89 de 1999: “De revocación de mandato de los elegidos a los órganos del Poder Popular”. Para revocar el mandato a un diputado el proceder legal queda allí especificado en los capítulos IV y V. Puede ser a propuesta del Consejo de Estado o a propuesta de otro diputado a la Asamblea Nacional o del 25% como mínimo de los delegados a la Asamblea Municipal del municipio por donde fue elegido. En todos los casos, la revocación tiene efecto solo si en la Asamblea Municipal, luego de debatir el asunto y escuchar al impugnado si está presente y si lo desea, vota a favor de la revocación la mayoría de los delegados presentes mediante el voto secreto.
Sí se han dado algunos casos de revocación a miembros de la Asamblea Nacional, por problemas de estos con la justicia, o porque faltaron a la ética y ya no reúnen los requisitos necesarios para ostentar tal condición.

R. G. P.: ¿Qué papel de influencia puede tener un Diputado en las asambleas municipales y en qué mejoraría está acción el papel de la Asamblea Nacional?

Y.S.C: En las asambleas municipales, los diputados que no somos delegados carecemos del derecho al voto, pero sí podemos opinar, argumentar una idea y pedir que se nos escuche. De esa manera aclaramos dudas que resulten de los diferentes debates y ayudamos a los que trabajan en la base a tener mayor claridad de los asuntos económicos, políticos y sociales. También escuchamos sus criterios, sus problemas, y según la magnitud de la situación podemos trasladar esas inquietudes, ya sea en las comisiones de trabajo de la Asamblea, como en el propio plenario.

R.G.P: El eslabón más débil del ejercicio de gobierno en Cuba son los delegados de las circunscripciones, para mi opinión ellos no tienen ningún poder ni influencia en los procesos de dirección gubernamental. ¿Esta usted de acuerdo conmigo? ¿Cuáles son las causas o los obstáculos que presentan los delegados para ejercer sus funciones?

Y.S.C: No creo que el problema fundamental esté en la figura del delegado, ni que este sea «el eslabón más débil». Precisamente, él es el más genuino representante de nuestra democracia y donde descansa el poder del pueblo, dentro de nuestro sistema político. Son personas muy honestas, que no cobran por ese trabajo, y que en medio de disímiles dificultades realizan su gestión diaria. El problema radica en quienes, irrespetando la ley, desconocen la figura del delegado y actúan en su detrimento. Esto ha hecho que se pierda credibilidad en la persona que el pueblo eligió para ser su representante en el barrio. También influye el hecho de que en muchos lugares el delegado llegó a administrar, a repartir materiales de construcción, techos de vivienda, equipos electrodomésticos, etc., y entonces cargó la culpa de muchas demandas insatisfechas. El carácter del trabajo del delegado es político y estatal, no administra ni distribuye nada.

Anuncios