La carga que pidió Villena sigue vigente

Por: Osvaldo Manuel Álvarez Torres (Master en Filosofía del Derecho, Profesor Principal de Historia del Estado y del Derecho y de Derecho Procesal en la Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos)

El 7 de octubre se abren las rejas para René González Sehwerert. Sale en libertad, pero una libertad constreñida porque se le obliga, -hecho insólito en la justicia norteamericana, con esta excepción porque ahora está ahí, expectante, el “fantasma” de Cuba- a permanecer tres años más en Estados Unidos, en la libertad “supervisada” que se le impone para castigarlo por haber nacido en Chicago y querer regresar a la Isla inclaudicable con los suyos.

Los otros hermanos siguen encarcelados. Gerardo, en la lucha porque su habeas corpus o apelación colateral prospere, aunque sabe que allí la justicia, que hombres y mujeres nos la representamos como la imagen de una doncella erguida, con los ojos vendados para no contaminarse con la parcialidad, con la balanza siempre en fiel, porque es el símbolo de lo recto, de lo limpio, de lo equitativo, no funciona así, porque si la venda es quitada y si la balanza pierde el fiel, entonces la imagen es la de que la justicia está prostituida.

Y me preguntan: ¿por qué sale René sale a los 13 años y un mes de cumplimiento si la sentencia original fue de 15 años y ésta no fue modificada posteriormente?

Es que «en las regulaciones de prisiones hay 52 días de beneficio de libertad por cada año que transcurre con buena conducta. Por eso es que René sale a los trece años y un mes, porque se fueron rebajando 52 días de cada uno de los años, y eso da ahora trece años y un mes, tiempo en que puede René cumplir su sanción por ese beneficio», ha dicho muy recientemente en una entrevista concedida su hermano Roberto, quien es abogado y ha puesto esta noble profesión al servicio de sus hermanos, que son los cinco, y no solo de René.

Pareciera, -y lo es- una paradoja. René recibe beneficios que le permiten, cumpliendo hasta el último día de su condena, salir el 7de octubre. Y los Fiscales, que se oponen a que la Sra. Lenard, jueza de este caso desde sus orígenes, decida que René debe cumplir la libertad supervisada. Los señores fiscales aducen que no hubo arrepentimiento en René, pero ¿arrepentirse de qué, de informar los planes terroristas urdidos en y desde Miami por mafias del terror que allí pululan y que con indebida lenidad permite el gobierno para crear dolor y sufrimiento a la familia cubana?

¿Es ese el arrepentimiento que querían? ¿Arrepentirse cuando en los inicios del proceso no aceptó la fórmula de la justicia pactada al estilo american justice way para no ir a prisión y traicionar a sus compañeros, a su familia y a su pueblo? ¡Qué poco conoce la Sra. Fiscal Caroline Heck Miller  y el resto de su “equipo” la valía de un hombre como René, reservorio de los más puros valores de un pueblo como el nuestro!

Y de nuevo Roberto, el hermano, el jurista comprometido con su tiempo refiere: «El Fiscal había dicho que a René había que haberlo condenado a cien años; que era el peor de todos. Lo tomó como un asunto personal: por el tema de la ciudadanía norteamericana, por su alegato, por la forma en que habló, y por el daño que les hizo en la defensa de Gerardo: como piloto, cada vez que asistía a juicio un experto del Gobierno y René le decía al abogado de Gerardo “pregúntale tal cosa”, los fiscales se recomían el hígado».

Esta «libertad supervisada» no tiene que cumplirse en Miami. René puede ir a otros estados de la unión, pero ¿la amenaza contra su vida es sólo en Miami? La mafia tiene el brazo largo, porque constituye un centro económico de poder con todo el dinero que han obtenido y acumulado del “negocio Cuba”. ¿O es que no asesinaron a diplomáticos nuestros en Portugal, en México, a Carlos Muñiz Varela en Puerto Rico o a Orlando Letelier en Washington?

Corresponde tomar dos caminos inmediatos: si el argumento de la jueza Lenard fue la extemporaneidad en la petición del regreso de René y que no cumpla la pena accesoria que se le impone, pues se pidió antes de salir, aunque ella tardó siete meses en dar respuesta, ahora hay que replantear esta situación a partir de su excarcelación. Y es  fundamental en esta hora el reforzamiento de la solidaridad mundial y la exigencia de que se ponga en inmediata libertad no sólo a René sino a LOS CINCO, justamente por la falta de información que ejerce el imperio mediático que desinforma o silencia en este caso.

Por ello se impone descubrir estas verdades, quebrar el muro de silencio,  para reflexionar con aquel joven de límpida mirada azul, de pupila insomne, aquel Rubén, jurista y revolucionario, que en encendidos versos espetara: “ Hace falta una carga para matar bribones………”

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