Los de aquí y los de allá

Jóvenes cubanos de todos los rincones de esta Isla...

Por Lisandra Durán Gutiérrez

Indiscutiblemente mi tercer año de la universidad ha sido el mejor. Amén de las buenas notas, necesarias pero no imprescindibles, he conocido un poco más mi país y su gente. Soy partidaria de conocer primero lo de uno y luego lo foráneo, si se tiene la oportunidad claro, asunto que permanentemente suscita polémica en Cuba, pero otros se encargarán de las ramas del asunto.

A pesar de que vivo en una isla pequeña, existe una gran diversidad, condición que debemos a la colonización, el mestizaje y toda la historia de Cuba que todos conocemos. De ahí que los intercambios entre cubanos de diferentes partes del país evidencien la multiculturalidad que poseemos (con permiso de los teóricos), sin olvidar las características comunes que mundialmente nos distinguen.

Hasta ahora no había tenido la oportunidad de compartir e identificarme con jóvenes universitarios pinareños, habaneros, matanceros y orientales. Además de percibir diferencias en los planes de estudio de las universidades cubanas, una rama más por la que perderse, aprecié inquietudes en común y lo más importante para el presente comentario, esas pequeñas costumbres y clichés que nos diferencian. Al final todo condicionado por factores de desarrollo económico y por ende cultural, iluso quien no quiera ver eso.

¿Por qué los habaneros se creen mejores, incluso superiores? Será porque viven en la capital, aunque sea en sus áreas verdes. ¿Por qué la juventud Matancera prefiere las discotecas, cabaret y centros nocturnos en divisa? Tendrá algo que ver Varadero y el turismo. ¿Por qué la juventud santaclareña tiene mayor hábito de disfrute cultural? A lo mejor, en parte, por el Mejunje. ¿Por qué los jóvenes en Oriente muestran menos tolerancia con los homosexuales? Quizás sea el machismo.

De todo eso y más se puede dar cuenta uno, hasta comprendí por qué todo humorista cubano habla de los pinareños, sin que se pongan bravas mis amistades de allá. Cada semestre nos reunimos con motivo de los Modelos de las Naciones Unidas y hemos creado fuertes vínculos.

En aras de internacionalizar el comentario aportaré las escasas referencias que tengo sobre lo foráneo en espera de que se confirmen mis aciertos y se rectifiquen mis desaciertos, aunque advierto que depende de puntos de vista.

¿Por qué si Estados Unidos es el país más desarrollado del mundo las estadísticas aseguran que son los norteamericanos los más desinformados. Será que allí todo funciona como debe funcionar? ¿Por qué los españoles indignados dejan atrás sus diferencias culturales y se unen por una causa? A lo mejor si arreglan la educación se ponen de acuerdo gallegos, vascos, catalanes y madrileños. ¿Por qué en México la prostitución llega cada vez más temprano a la vida de las mujeres? Quizás necesiten comer o quieran emigrar al país vecino más desarrollado. ¿Por qué persiste el narcotráfico, será que no conviene eliminar una entrada fija de dinero sucio?

Estas y otras interrogantes me hacen reflexionar sobre la realidad que nos toca y la que solo conocemos por referencias. En Cuba existe la droga, la prostitución y muchos otros males que agobian al ser humano en el siglo XXI, pero todo ello en menor medida.

Cuba es un país donde muchos fenómenos sociales se dan en pequeña escala, pues sucede igual que con la tecnología, llega cuando ya en muchos países es obsoleta y nunca alcanzan el nivel máximo de desarrollo. Al menos en este ámbito tiene algo bueno el subdesarrollo económico que nos ha tocado a los de aquí.