¿Excelencia en las aulas cubanas? ¡Posible!

Gabriel Torres.

Ha comenzado un nuevo curso escolar en Cuba. Todo un largo camino de 10 y tantos meses hemos emprendido: las fuerzas y el intelecto se alistan para someterse a duras pruebas del conocimiento y el arte de aprender algo nuevo cada día.

El reto no es sólo de los que estamos del lado de acá. También los docentes, los administrativos y trabajadores en general del sistema de enseñanza; los encargados de entregar una educación con calidad, con verdadera valía, tienen por delante un denodado duelo en pos de alcanzar nuevos logros, mejores indicadores y lo más importante: brindar a los educandos una verdadera información, no disfrazada de facilismos, ni frases hechas (Escuché a mi madre exclamar un día que lo mejor que puede hacer un profesor es enseñar a aprender a sus estudiantes)

En estos momentos, en Cuba, la educación superior se traza nuevas metas. Alcanzar la excelencia en todos los egresados de las universidades y propiciar el desarrollo del país en esferas tan dolidas como el sector agropecuario, la industria y el magisterio son algunos de los principales objetivos de este organismo.

Durante la última visita del ministro Miguel Díaz-Canel Bermúdez ala UMCCpara evaluar el inicio del curso 2011-2012 en la institución, a la cual tuve el placer de asistir como Presidente dela FederaciónEstudiantilUniversitaria (FEU), se escucharon opiniones acerca de las proyecciones e insatisfacciones que aún quedan respecto a esta enseñanza. Algo que nos dejó claro Díaz-Canel a los presentes es que hay que trabajar, y trabajar sin paternalismos, abandonar las oficinas y conversar con todos, desde los decanos de las facultades hasta el estudiante que pide la baja, cualquiera puede dar una idea en beneficio y mejora de nuestros centros.

Hoy las universidades del país iniciaron el curso con niveles óptimos de aseguramiento material, y cuando escribo óptimos, me refiero a que existe lo indispensable, no todo lo que quisiéramos y necesitamos. El claustro de profesores, aspecto imprescindible para garantizar el cumplimiento del objeto social de las altas casas de estudio a nivel nacional, se encuentra asegurado. En un sentido amplio, la bibliografía básica se encuentra en los departamentos de texto para su correspondiente distribución, independientemente de no contar con toda la actualización necesaria, hoy contamos con los servicios web, que permiten a los necesitados acceder a bases de datos, amén de búsquedas y consultas en la red de redes. Sabemos que aún tenemos negados el acceso a los más modernos medios de enseñanza, a los más modernos medios tecnológicos, pero los egresados cubanos no tienen nada que envidiarle a cualquier otro profesional graduado en cualquier otra universidad del mundo, y eso es una verdad solapada por los agoreros del fin del sistema…

Hoy la educación superior cubana trabaja para cumplir distintos objetivos en tres áreas de resultados clave. Alcanzar altos niveles de preparación político-ideológica en los universitarios es una de ellas. Es una exigencia que los nuevos profesionales del país tengan la preparación intelectual precisa para enfrentarse a las tareas de desarrollo socioeconómico de la nación, pero igualmente necesitamos de profesionales comprometidos con el proceso cubano, que sean capaces de diferenciar lo obtuso de una decisión, cuestionarla y darle nuevas aristas de solución, enfrentarse a una tonta burocracia que paraliza procesos así como defender la revolución ante los que intentan ofrecerle mejores condiciones materiales, a costa de sacrificar una actitud ética formada en todo un pueblo durante más de 50 años.

Otra de estas áreas a las que se enfrentan las universidades del país es la pertinencia de estas en sus territorios. Para mi resulta una de las más importantes, porque pone de manifiesto el verdadero impacto que poseen estos centros superiores en sus localidades. Cómo influyen en el desarrollo cultural, social, económico, estético, ético, político mediante su accionar. Las universidades cubanas tienen un alto potencial investigativo, un elevado desarrollo cultural y político, unas ganas tremendas de hacer deporte y todo esto debe girar en torno a la sociedad cubana. A eso nos llama Díaz-Canel, a llevar toda esa ciencia, toda esa cultura, todo ese contenido a los programas de desarrollo, a influir verdaderamente en el país. “Vinculémonos más con la sociedad, influyamos en ella. Potenciemos el intercambio de trabajadores y estudiantes y seremos vistos de otro modo” fueron sus palabras.

Aún quedan muchas insatisfacciones. Encontrar la excelencia en cualquier sector de la sociedad cubana actual es pecar de tonto, pero acercarse, trabajar en pos de ella si es posible. “Hoy todavía somos burócratas. Hay que evitar el maltrato, hay que ofrecer buenas respuestas, abandonar el reuninismo y la pérdida de tiempo en tareas que no ofrecerán resultados” explicó el ministro durante el encuentro. Señaló además que existe formalismo en el trabajo diario, desconocimiento de las directivas y documentos rectores que norman el trabajo en este tipo de enseñanza. “No podemos temerle a nuestras propias ideas” concluyó.

También los jóvenes tenemos nuestra tarea en este perfeccionamiento de la educación superior, una de las tantas vías por las cuales el país busca reordenarse y ponerle fin a toda una serie de irregularidades que han minado la sociedad cubana hasta hoy. También nosotros podemos coadyuvar a que sea mucho mejor nuestra universidad, primero con una alto sentido de pertenencia hacia todo lo que hacemos, darle un toque de calidad a nuestra labor, a nuestros proyectos educativos, a nuestras investigaciones. Debemos preocuparnos por nuestros compañeros, ofrecer tanto un consejo como una noche de estudio. Debemos colaborar con la limpieza y el orden interior de nuestras universidades, con la seguridad y el cuidado de los medios quela Revolucióna puesto a nuestro alcance. Esa es una labor de todos