La plaga II

Por: Fernando Ravsberg

Tomado de: http://www.bbc.co.uk/blogs/mundo/cartas_desde_cuba/2011/09/la_plaga_ll.html#more

Si Cuba no tiene hoy una mejor conexión a Internet no es por “el bloqueo de los americanos” ni porque “los comunistas limitan la libertad de información”, sino por un enemigo mucho más poderoso: los burócratas corruptos.

Compraron materiales baratos y se quedaron con el vuelto, un negocio redondo pero se les fue la mano en la baja calidad y dejaron el cable inoperante, según se rumorea en los pasillos del Ministerio de las Comunicaciones.

Me dicen que el problema ocurrió por enviar de compras a funcionarios políticamente confiables, “si las decisiones las tomáramos los especialistas sabríamos hasta dónde se puede ‘ahorrar’ sin arriesgar todo el proyecto”.

Arrestaron e interrogaron a varios personajes, viceministros incluidos, sin embargo, uno de ellos “escapó”. Inexplicablemente, en medio de la investigación lo enviaron al exterior y, como era de esperar, no regresó.

La burocracia es un monstruo nacido de un modelo excesivamente centralizado y vertical, organizado de tal forma que siempre se hace lo que dicen “los de arriba”, sin que nadie se atreva a cuestionar las directrices del “jefe”.

Todavía algunos intelectuales creen que la burocracia solo “es una mentalidad obtusa de quien no quiere ver la realidad, del oportunista, del acomodado” y en el gobierno dudan de que su resistencia pueda “ser consciente o inconsciente”.

El nivel de los delitos y del sabotaje a las reformas revela una clase muy ambiciosa, consciente de sus intereses económicos, que ocupa puestos claves con poder real y carece de la más mínima ética a la hora de buscar dinero.

Los políticos cubanos parecen subestimar la fuerza y la decisión de los burócratas, primero creyeron que no osarían enfrentar a los “históricos” y ahora piensan que pueden quebrar su resistencia solo con acciones legales.

El Presidente promete enviarlos a los tribunales “sean quienes sean, porque todos los cubanos, sin excepción, somos iguales ante la ley”, una frase que suena como advertencia a la clase dirigente y a sus familiares.

Mientras, la población se mantiene al margen, la bloguera Yasmín Silva dice que “los discursos del presidente hablan de los combates en su (nuestra) guerra soterrada con la burocracia. Pero no sé donde se desarrollan ni quien va ganando”.

Desde las páginas del periódico oficial del Partido Comunista, el periodista Félix López pide sumar a “los trabajadores” en este combate y afirma no entender por qué se mantienen en sus puestos a los directores de las empresas improductivas.

Nadie tiene la respuesta a pesar de que en Cuba nada produce mayores pérdidas humanas, económicas y sociales que los robos millonarios de este grupo de funcionarios, que no tienen límites en su sed de obtener dinero.

En los tribunales comparecen traficantes de habanos, níquel y medicinas; funcionarios de la aviación, un ministro que se enriqueció robando la comida a sus compatriotas y médicos que mataron de hambre y frío a enfermos mentales.

Para el gobierno tiene además un altísimo costo político porque la población los identifica con la revolución, algo bastante lógico teniendo en cuenta sus cargos, su militancia comunista y su discurso, generalmente ultraizquierdista.

Un amigo mío, muy anticastrista él, se alegra de que el socialismo haya creado su propio sepulturero, que amenaza con la destrucción de la revolución y la posterior reinstauración de la economía de mercado en Cuba.

Pero no ha pensado en qué tipo de capitalismo habría con una clase política y empresarial nacida de esta burocracia, acostumbrada a robar al Estado y a saltarse las leyes sin mostrar la menor compasión por sus compatriotas.

Es algo en lo que también deberían meditar en Washington para evitarse otra frontera caótica. En la política como en el ajedrez no basta con calcular la próxima jugada, es imprescindible medir sus consecuencias posteriores.

Si este grupo de delincuentes se hace con el poder en Cuba es muy probable que terminen ocasionándole muchos más problemas reales a EE.UU. que los que enfrenta hoy con los dirigentes comunistas que gobiernan la isla.

Más allá de los discursos políticos, lo cierto es que actualmente en La Casa Blanca duermen muy tranquilos con Cuba en terrenos tan importantes para su seguridad como el terrorismo, el narcotráfico o el contrabando de personas.

De hecho, ya un gobierno aliado de Washington parece comprender los riesgos futuros y asesora al equipo de la Sra. Gladys Bejerano, Contralora General de la República, en su lucha contra la corrupción de guante blanco.

Es que si en algo podrían estar de acuerdo los revolucionarios, los anticastristas y EE.UU. es en el peligro que representa la existencia de una burocracia delictiva que pretende jugar un papel protagónico en el país, sea cual sea su sistema político.

No parece ético ni inteligente aliarse con estos atracadores de guayabera porque, más allá de las ideas políticas de cada cual, a todos los cubanos les debería interesar tratar de impedir que la corrupción se extienda a lo largo de la isla.

Fidel Castro advertía en el 2005 que la Revolución solo puede ser derrotada desde dentro pero lo cierto es que se quedó corto, la burocracia no solo amenaza al socialismo, es en realidad un peligro para toda la nación cubana.