O cambias o te cambio

Tendrá que responder ante los tribunales quien cometa violación que dañe nuestra economía
Tendrá que responder ante los tribunales quien cometa violación que dañe nuestra economía

Por Osmany Sánchez

Cuando una frase se repite mucho tiende a perder fuerza, y entonces en lugar entonces de llamar a la necesaria reflexión o fomentar el debate pues entonces aburre o comienza a ser utilizada para justificar problemas y prometer su solución para un futuro cercano, aún cuando las condiciones objetivas digan lo contrario.

Desde hace un tiempo se escucha varias veces al día lo del “cambio de mentalidad”. Estoy de acuerdo con que el país necesita de formas diferentes de hacer las cosas pero esto no puede verse como sentarnos a esperar milagros, en este caso que los que algunos de los que dirigen cambien su forma de pensar.

En el reciente Consejo de Ministros ampliado Raúl alertaba que “Tendrá que responder ante los tribunales quien cometa violación que dañe nuestra economía” y esa debe ser a muy juicio la frase que debe primar en todo el país, sobre todo cuando hace algún tiempo el propio Raúl aconsejaba en uno de sus discursos que todo el dirigente que estuviera cansado que se apartara y diera paso a otro, pero que no se tolerarían los errores. En este caso error puede ser provocar pérdidas en tu empresa por falta de previsión, lo aclaro porque los cubanos nos hemos acostumbrado a llamar eufemísticamente “errores” a los casos de corrupción.

Toda persona que tenga la responsabilidad de tomar decisiones debe ser conciente de que debe actuar con seriedad. Se le presta mucha atención al tema económico pero es que a veces uno encuentra ejemplos de personas que actúan en sus centros de trabajo como si estuvieran en su casa educando (¿educando?) a un niño de 1 año.

Hace pocos días leí en el periódico trabajadores el caso de un trabajador que fue severamente sancionado, separación definitiva de su puesto de trabajo, con cuatro años sin poder rehabilitarse, por tener en la computadora de su trabajo la “Guía sexual del siglo XXI”. Según se menciona en su carta la comisión determinó que “si bien no se trataba de pornografía, su contenido es contrario al interés social y a las buenas costumbres, principios y valores éticos que caracterizan a la sociedad cubana

Ahora cabría preguntarse ¿Es esa comisión quien decide cuáles son las buenas costumbres y, principios y valores éticos que caracterizan a la sociedad cubana? ¿Quién la facultó para ello?

De nada sirvió que la presidenta de la comisión provincial de educación sexual, quien evaluó el programa, emitiera su juicio por escrito especificando “… su alto valor científico, técnico, didáctico y educativo y que resulta de interés general y de obligada consulta no solo para los especialistas del área de la sexualidad sino para la población en general…”. De nada sirvió pues la comisión sabía más de sexualidad que ella.

Lo más llamativo en este caso es que las personas en esa empresa están autorizadas a “tener en las PCs videos (musicales, películas, seriales, novelas, documentales) hasta 4 Gb” o sea que si en lugar de tener el citado material el trabajador hubiese tenido películas o seriales que exaltan los valores capitalistas o justifican sus agresiones no hubiese sucedido nada. No hubiese sucedido nada tampoco si tuviera la última temporada de una de esas novelas lacrimógenas que embrutecen en lugar de educar.

La incomprensión, prepotencia o intolerancia no pueden tener espacio en la sociedad que estamos construyendo.

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