No estoy de acuerdo con Eduardo del Llano

Los jóvenes cubanos tienen una participación activa dentro de la vida política del país

Por: Osmany Sánchez

Cuba está cambiando, se nota en todas partes. Basta con caminar por sus calles para ver la diferencia entre lo que era hace apenas unos meses y lo que es ahora. Tengo un amigo, un excelente amigo, que me contaba el día de su graduación que escuchó a su papá decirle a otra persona: “Chico si no echan pa´tras las cosas, lo que se está haciendo está bien…”. Se había convertido en una broma diaria que él nos hiciera el cuento de las cosas que había dicho su papá la noche anterior, pues aunque su tema preferido era el problema de la leche, o la falta de la leche, el hombre culpaba al gobierno de cualquier cosa, desde un apagón hasta un golpe en un dedo. La transformación llegó cuando puso un punto de venta en el portal de su casa y ahora está contento con su “puestecito”.

En los últimos meses se han hecho realidad muchos de los principales reclamos de la población en las discusiones de los lineamientos. Primero se pusieron a la venta productos en gran formato para los trabajadores por cuenta propia y ahora se les bajaron los precios a algunos de ellos. Se permitió la compra y venta de casas y autos y ya se anunció que le queda poco al viejo y justo reclamo de que los cubanos puedan viajar a donde y cuando lo deseen.

A partir de las preocupaciones expresadas por el pueblo se detuvo el proceso de disponibilidad de la forma que estaba previsto y se continúan estudiando cómo implementar de la forma más justa el tema de la eliminación de la libreta de abastecimiento. Los primeros pasos están dados y se han liberado varios productos que antes se adquirían de forma normada. No he visto que alguien se haya quejado por la papa o los jabones liberados, al contrario ahora se pueden encontrar de manera más sencilla.

Esta realidad tiene desesperados a los que desde hace más de 50 años están tratando de destruir el proceso revolucionario que se lleva a cabo en la isla. Desde el inicio su objetivo fue imponer el bloqueo para provocar “hambre y desesperación en el pueblo cubano” y lograr que este se rebelara contra el gobierno. Sus propias encuestas les demuestran que las principales prioridades para los cubanos son de naturaleza económica y no política por eso tratan por todos los medios de evitar el desarrollo del país y para esto lo mismo imponen una multa millonaria a un banco por hacer negocios con Cuba que impulsan legislaciones para impedir que nuestro país pueda extraer petróleo de la zona que le corresponde en el Golfo de México.

Desde el inicio de las revueltas en el Medio Oriente comenzaron las maniobras para tratar de que en nuestro país también se produjeran manifestaciones y para eso han puesto en marcha varios planes desde las redes sociales y las emisoras radio que desde la Florida dedican miles de horas a la semana a manipular la realidad cubana.

Conociendo todo esto leo con asombro y preocupación en el blog de Eduardo del Llano un artículo al que él titula “Manifestarse” y entre otras cosas se pregunta: “¿Por qué los trabajadores cubanos no pueden ir a la huelga? ¿O los estudiantes manifestarse? ¿O, bien mirado, los opositores?”.Agrega del Llano que: “Una sociedad moderna y democrática debe prever el derecho de los ciudadanos a expresar su descontento públicamente sin que por ello se les tilde de mercenarios o agentes enemigos…

La solución para Cuba no puede ser importar modelos de democracia que como vemos a diario no funcionan en el resto del mundo. Vemos a los estudiantes protestando y siendo brutalmente reprimidos en Puerto Rico o en Chile, pero lo hacen porque no tienen los espacios de participación que tienen los estudiantes cubanos. Hace apenas unos días se graduaron cientos de estudiantes en nuestra Universidad y a todos se les garantizó una plaza. Si la Residencia Estudiantil no está arreglada no es porque el Rector no quiera hacerlo sino porque no existe el presupuesto para ello y esa información llega con lujo de detalles a cada uno de los estudiantes.

No es necesario que nuestros trabajadores exijan derechos a través de las manifestaciones sino aprovechar, hacer más efectivos, los espacios que tienen para ello. La mayoría de las reuniones del Sindicato terminan siendo tediosas por la apatía que demuestran los presentes. La valentía que se necesita para fortalecer la Revolución no consiste entonces en marchar por la calle con carteles sino plantear las quejas delante del colectivo de trabajadores lo que piensas de director, de la forma de pago o de las condiciones de trabajo y no quedarse callado para después hacerlo en los pasillos.

Eduardo del Llano se refiere a la realización de una marcha y al que no le guste que haga una contramarcha como si se tratara de un piquete de pelota donde se arman dos equipos para entretenerse un rato y luego se saludan y se van para su casa. A diferencia de lo que sucede en el resto del mundo donde vemos a los policías vestidos como extraterrestres dando palo a diestra y siniestra y los chorros de agua y gases lacrimógenos, en Cuba bastaría con que uno de un bando le de un pellizco a uno del otro bando para que aparezca en gran prensa como una masacre o una muestra de ingobernabilidad que le daría a los Estados Unidos el pretexto que han estado buscando durante tanto tiempo para intervenir en nuestro país.

¿Estoy siendo paranoico? No lo creo, mientras en Libia la OTAN bombardea a su antojo para “defender los derechos humanos” en otros países vecinos mueren decenas de persona todos los días en manifestaciones y no pasa nada. La razón es muy sencilla, el gobierno de Libia les es incómodo para sus intereses mientras lo demás no.

Yo no creo que todo el que disiente del gobierno cubano sea un mercenario. Uno de los objetivos de la guerra mediática contra Cuba, y en esta parte han tenido éxito, es presentar a todo el que hace una crítica al sistema cubano como disidente, según su definición. Varias veces lo han intentado con declaraciones de Amaury Pérez, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, más recientemente con Esteban Morales y en estos momentos con el propio Eduardo del Llano.

Respeto el criterio de cualquier persona sobre el sistema político en Cuba, sólo le digo como Fidel a Nikita Kruschev durante la crisis de Octubre: “No me digas que estoy equivocado sin convencerme, convénceme de que estoy equivocado”. Para mí esa persona se convierte en mercenario cuando comienza los roces, o más que eso, con representantes de una potencia extranjera con el objetivo de subvertir el orden interno. Cómo puede ser honesta una persona que se convierte en “corresponsal” de Radio Martí, Radio Mambí o cualquiera de los canales de televisión de Miami que manipulan descaradamente lo que sucede en la isla.

Creo que sí, que los intelectuales deben involucrarse en los cambios que se llevan a cabo en el país, pero sin “holgazanería intelectual” como diría el académico cubano radicado en los Estados Unidos Arturo López Levy. Cuando lo hagan debe ser con seriedad, sin superficialidad, facilismos y sin intenciones de congraciarse con un determinado público o lectores. Respeto tu trabajo Eduardo del Llano, te admiro por tu obra, pero en este caso no estoy de acuerdo contigo.