María Elvira ya no está Live

La mentira tiene piernas cortas...
Por: Osmany Sánchez

Cuando se trata de Cuba, los grandes medios de comunicación aplican la máxima de “vale todo”. Son múltiples los ejemplos que lo demuestran, recuerdo el caso de la televisora española que dijo que en Cuba había un caos cuando el paso de uno de los ciclones por la capital del país y cuando una residente ese país que estaba en Cuba en ese momento llamó desde las calles de La Habana en vivo para decir que no era cierto lo que estaban diciendo y que todo estaba normal, le dijeron que no, que ella estaba siendo manipulada por las mentiras de la televisión nacional. Una persona en España pretendía saber más de Cuba que una española en una calle de La Habana.

No es el único caso, se pueden citar cientos de ejemplos sin embargo es en Miami donde la prensa se ha especializado en inventar una Cuba paralela, virtual y para eso se vale de “especialistas” en el tema cubano. Un profesor de la Universidad de Matanzas se sorprendió al ver que un antiguo profesor de historia suyo, aparecía ahora en Miami como “analista de inteligencia” ¿pasó un postgrado en esa ciudad?

Uno de los programas más populares de la televisión cubana es “Pasaje a lo desconocido” que dirige Reinaldo Taladrad, sin embargo según un “especialista” en el tema Cuba, ese programa “tuvo cierto éxito al principio pero cuando la gente identificó a su conductor con la Mesa Redonda, ya no lo ve nadie”. Nunca estos medios verifican una fuente cuando se trata de desacreditar a la Revolución cubana. Esa es una de las reglas básicas del periodismo pero cuando se trata de Cuba no es necesario.

Durante seis años María Elvira Salazar convirtió su programa en una tribuna para atacar a cuba. Por su programa pasaron desde los falsos especialistas hasta terroristas, mientras ella se alarmada por los “secretos” que se develaban en el programa y que mostraban lo malvada que era la “dictadura castrista” como le gustaba decir.

Estos programas eran shows donde todo el mundo sabía lo que ocurriría y el público parecía estar programado para aplaudir cuando escuchara palabras claves como “dictadura” o “castrista”. Acostumbrada a las entrevistas cómodas, a María Elvira se le olvidó aquello de la libertad de expresión y el respeto a la opinión de los demás cuando Edmundo García la dejó muy mal parada en aquella entrevista que demostró cuan difícil es de sostener es sostener un debate sobre el tema Cuba cuando una de las partes esgrime las consignas creadas por los grupos de poder anticubano y la otra habla de la realidad cubana, no a partir de lo que le cuentan sino de lo que ve en las calles de la isla.

No sé las razones por la que cerraron el su programa pero imagino que la baja en el Rating se debe a las nuevas características de la emigración cubana. Ya no son los tiempos en que se encendían los ánimos y se hacían las colectas para derrocar a la Revolución. Ya son otros los tiempos y los que llegan a esa ciudad van por una motivación económica y no política. ¿Qué les puede ofrecer entonces un programa como el de María Elvira?

Cuando hace tiempo le pregunté a los amigos que tengo en esa ciudad si veían los programas de María Elvira o de Oscar Haza me dijeron que no “porque no estaban para esas estupideces”, lo mismo sucedía con el de Carlos Otero en Cuba y el “Pellízcame que estoy soñando”. No son más que programas monotemáticos que al final cansan hasta a los productores de los mismos.

Todos los años el gobierno de los Estados Unidos destina millones de dólares para destruir a la Revolución cubana y para ello confían en los jóvenes. Al parecer es en Miami donde parece que los jóvenes cambiaran las cosas. Ya empezaron por sacar del aire algunos de estos programas cuyo único objetivo es hablar mal de su país, en el que están su familia y al que no tienen por qué renunciar. Esperemos que estos cambios se vean también en la política local de esa ciudad para que no sean los anticubanos los que sigan gobernando.

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