¿Cómo deben de ser las relaciones de propiedad en el socialismo cubano?

Por: Roberto Peralo

El 10 de enero del 2011 publiqué el artículo “Relaciones de propiedad en la nueva sociedad cubana. Yo y Ellos o Nosotros y Yo”, donde de una forma muy teórica argumentaba sobre este tema, abordando algunos conceptos.

La esencia de los lineamientos de la política económica y social que se acaba de aprobar en el VI Congreso del PCC, radica en como se maneja este complejo tema. No me considero un especialista en relaciones de propiedad en la producción de bienes y servicios pero voy a compartir con los lectores, lo que en mi opinión es, la formula ganadora para el caso de Cuba.

En este caso explicaré mi propuesta en un caso práctico. Me refiero a la industria del tabaco cubano. Para los que se pasan la vida gastando energía y tratando de demostrar la inviabilidad del socialismo como sistema económico, donde afirman categóricamente que producir bienes y servicios en un sistema socialista nunca se va hacer con eficiencia y calidad. Voy a compartir con ustedes algunos datos.

La revista especializada Cigar Aficionado publicó su lista anual de los mejores tabacos del mundo en 2010, cuya cima es copada por la última novedad de la Fábrica El Laguito, el llamado Cohiba Behike BHK 52. Según la publicación, 2010 puede ser considerado como el año de los puros cubanos, con lanzamientos al mercado de novedades, pero ninguno con tanta fuerza como este nuevo Cohiba. También entre los 10 primeros tabacos del mundo aparece el H.Upmann 2, lo cual muestra la consistencia de la fábrica habanera para producir puros del más alto nivel mundial.

Los afamados habanos cubanos dominan el mercado mundial del llamado ‘tabaco premium’ con un 70 por ciento en las ventas. Esa cifra de mercado excluye a Estados Unidos, donde está prohibida la comercialización de los cigarrillos de la isla como parte del bloqueo económico que mantiene Washington hacia Cuba desde hace medio siglo. En el 2007 La industria tabacalera se estableció como el tercer renglón exportable dela Isla. El Habano ha sido reconocido desde el siglo XVIII en los inicios de la industria tabacalera como el mejor tabaco del mundo y el de mejor calidad.

Pero quién cultiva esta maravilla. El cultivo del tabaco es una labor ardua y delicada que requiere experiencia y trabajo en condiciones duras. Altas temperaturas, humedad y largas jornadas no impiden que el campesino cubano se entregue al tabaco con toda su alma y experiencia. Las Cooperativas de Crédito y Servicios (CCS) y las Cooperativas de Producción Agropecuarias (CPA) a lo interno, se organizan de manera natural y espontánea en familias campesinas, que funcionan como células básicas dentro de una red de relaciones sociales que interactúan entre sí, con las comunidades urbanas más cercanas y con el Estado. Unos 200.000 agricultores cubanos privados, incluyendo sus familias, dependen del cultivo y curado de las preciosas hojas del tabaco que venden bajo contrato con el gobierno. En este caso concreto la propiedad es privada en su mayoría y en algunos casos cooperativas que en el proceso de gestión tienen un alto grado de independencia. Un resultado concreto de lo que representan estas formas de propiedad para la economía cubana, el 80 % de los alimentos que se producen en Cuba son bajo esto dos sistemas de propiedad.

En el ciclo productivo después viene la industria donde se elabora ya el producto final. En esta se emplea además a decenas de miles de torcedores y otros especialistas que se ganan la vida en la producción de los afamados “Habanos” o “Puros” para la exportación. En su mayoría son empresas estatales 100%, donde se vive las tradiciones arraigadas del movimiento obrero cubano. El proceso de especialización de sus trabajadores y directivos garantiza la calidad y la eficiencia del ciclo productivo.

Cerrando el proceso se encuentra la comercialización, una actividad tan compleja como las otras dos, donde tienes que posesionar en el mercado un producto, que en la mayoría de los casos no basta con tener buena calidad sino aplicas una buena estrategia de marketing, por lo que las sociedades mixtas como forma de propiedad han sido una buena solución para que el mundo (menos los EE.UU.) sigan encontrando en las tiendas minoristas y las especializadas el mejor tabaco del mundo.

Un ejemplo concreto y real de cómo pueden coexistir en el caso cubano cuatro formas de propiedad, la privada, la cooperativa, la estatal, y las empresas mixtas o de capital extranjero. Las dos primeras en la base productiva donde la gestión tiene que ser muy dinámica y la burocracia constituye un freno a la productividad. La empresa Estatal debe concentrase en los medios fundamentales de producción, como se establece en las bases del socialismo y las empresas mixtas donde haga falta mercado y capital dos variables que le escasean a la economía cubana. Esta fórmula ganadora en el caso de la industria del tabaco pudiera aplicarse también en la tan deprimida industria azucarera, en el turismo, en la industria alimenticia, en la construcción y en cada uno de los sectores de la economía cubana.

Para lograr que está formula sea efectiva y se implemente según las condiciones lo requiera. Faltan muchas cosas por cambiar todavía, empezando por leyes y resoluciones, métodos y sistemas de gestión y lo más difícil de todas las cosas que hay que cambiar es la mentalidad de unos cuantos dirigentes.