Carlos Alberto Cremata: queriendo un “tin” a los niños

Carlos Alberto Cremata en la presentación de la obra "Abracadabra". Foto: LJC

Por: Harold Cárdenas Lema

Hace unos días tuve el placer de ver a Carlos Alberto Cremata (Tin) a pocos metros de mí, asistí a la obra Abracadabra que se presentó en el Teatro Nacional. Ya escribimos bastante sobre la obra y mostramos fotos sobre esta, pero lo que no se puede contar ni sale en las fotos es a un Cremata que se movía por el escenario a todas partes y miraba a cada uno de los niños con el mismo orgullo que lo haría un padre. Tampoco me había decidido a contar la admiración que sentía desde hacía ya un tiempo, por alguien que ha sabido dejar un legado del que pueda estar orgulloso.

Desde que salió en Con dos que se quieran me intrigó descifrar esta persona que le ha dedicado su vida a los pequeños, fue allí donde supe de su historia familiar. En cuánto vi la entrevista con Amaury ese día me resultó fácil imaginar cómo se sentía, su padre murió en el atentado terrorista del avión de Cubana en Barbados, el mío en Angola, una bomba y una mina pueden causar un efecto semejante. Pero la diferencia entre nosotros es que él logró hacer algo que yo no he logrado aún, como él mismo declara  convirtió todo ese odio que sentía… en amor. Por mi parte creo me ha pasado algo semejante, desde que recuerdo he tenido una necesidad imperiosa de hacer ALGO, creo que LJC ha sido mi manera de canalizar el mismo odio del que habla Cremata.

Me prometí hacer un de este un artículo corto para que no resultara aburrido, por esta razón los dejo con algo con el propio Cremata. La obra Abracadabra no surgió de la nada, hace poco y con motivo del artículo que escribiéramos, una amiga que lo conoce me hizo llegar las palabras de este sobre la obra, se las dejo a su consideración.

“Yo tuve -tengo – una motivación muy mía para Abracadabra, y fue una promesa que hice junto a mi mamá, el 6 de octubre del 2010, cuando la llamé por teléfono y le dije que yo no me sentía conforme con que me estuvieran ayudando tanto desde la dirección del país con el tema de mi no querer aceptar lo de Presidente del Comité de Víctimas del Terrorismo, por el daño que me había hecho, y al mismo tiempo, le dije a Mami: “Siento que no estoy haciendo todo lo que puedo por Papi y todos los demás”…Y eso me puso el consabido cohete en el consabido fondillo, para acelerar los motores y hacer, hacer, hacer…Y entonces yo lo asumo como una deuda de gratitud eterna, personal, familiar, que yo tengo con los Cinco, y con todos los como ellos…”

Carlos Alberto ha sabido dedicarle su vida a los niños, quien lo haya visto en la entrevista que le hiciera Amaury Pérez no se habrá llevado de él otra impresión que la de un hombre sencillo y honesto. Tiene un compromiso político acorde a la época y el contexto que le tocó vivir, a veces me pregunto hasta qué punto somos nosotros los que tomamos las decisiones y cuánto pueden influir las circunstancias en estas. De lo que no cabe duda es que Cremata ha dedicado todas sus energías a los niños, a quererlos y enseñarles a enfrentar la vida con el amor que lo hiciera su padre, no se me ocurre un oficio mejor.

Anuncios