Homenaje

Por: Raúl Felipe Sosa

Hoy 23 de mayo,  a las 11 y 19 minutos de la noche acabo de leer ese maravilloso libro escrito por nuestro Comandante en Jefe- quien mejor que él-La Victoria Estratégica. Cuentas emociones despierta en mí esa hazaña épica de nuestros héroes. Con que valentía se luchó, con que amor ala Patria, con una fuerza y una voluntad que solo un ideal de justicia superior puede despertar en un hombre. Cuanto derroche de humanidad y caballerosidad demostró la actitud del Ejército Rebelde, cuando en las Vegas de Jibacoa entregaron a las Cruz Roja internacional más de 300 prisioneros heridos sin que una sola herida fuera hecha por torturas o algo semejante, práctica que sí cometían los casquitos sin compasión contra cualquier colaborador rebelde.

Ningún soldado enemigo murió fuera de un combate frontal y muchas veces en desventaja para las fuerzas rebeldes. No imagino mi empeño en estas circunstancia, pero después de esta lectura estoy convencido que con gusto hubiera dado mi vida al lado de tan valerosos hombres.

Me pongo a reflexionar sobre la juventud cubana actual. Supongo que cada joven que ame a su patria, cada joven que conozca nuestra historia no puede estar conforme con la tarea que tiene. Necesitamos dar más de nosotros mismo, necesitamos completar nuestra hazaña, más difícil, aunque no más valerosa que aquella, en cuanto a veces no sabemos ni siquiera que hacer. Las armas que utilizan nuestros enemigos, más canallas y certeras, se valen del engaño y la manipulación psicológica.

No existen emboscadas eficaces para la mentira, no se puede copar  posiciones a la tropa de mercenarios cuando su espacio es un espacio virtual, mucho más amplio y con alcance superior, con un apoyo descarado del imperio más grande que ha conocido la humanidad. Lo único que podemos hacer es defendernos, que significa defender nuestras ideas, que significa defender el sistema social que representamos con valentía, sin hacer concesiones, pero demostrando que nuestra actitud solo está ligada a la voluntad del pueblo y que nuestra principal defensa es aquella que emana de su amor y de la confianza que nos brinda.

Aunque pudiera parecer que creemos que los casquitos eran cobardes, les diré que en muchos demostraron que no lo eran, no hay uno solo de nuestros enemigos actuales que pueda compararse con el gallardo comandante Quevedo, que junto a su tropa resistió el cerco más desgastante de la ofensiva allá en Jigüe demostró que ambos lados luchaban cubanos valientes, desde un bando por la libertad de su Patria y desde el otro por dinero o por honor militar, como es el caso de esto comandante enemigo.

La meta de nuestra lucha, es el Socialismo, los medios las ideas. Pero que ideas, los cantos de sirenas confunden a nuestros compatriotas, a veces el pesimismo y el convencimiento de que nadie nos escucha y aunque nos digan que somos importantes, solo esperan que cumplamos órdenes. Pienso que no seríamos consecuentes con nuestra historia, no estaríamos a la altura de nuestros héroes, ni de sus hazañas si dejamos que las cosas sigan pasando sin nuestro protagonismo activo. Aun cuando las consecuencias para nuestras vidas sean adversas. ¿Cuál es nuestro Jigüe?  ¿Cuál es nuestra Batalla de Santo Domingo? ¿Quiénes son nuestros Sánchez Mosquera? ¿Quiénes hoy se visten de casquito y por dinero traicionan a la patria? Algunos son evidentes, otros dentro de nuestras propias filas son un poco más sutiles. Pero la única certeza que verdaderamente tengo es que nuestra batalla es incluso más decisiva, tenemos muchísimo más que perder  y no es ni siquiera nuestras vidas, ni la de un puñado de sacrificados héroes.

La Revolución Cubana, eso es lo que está en juego, la edificación que tuvo su punto de partida mucho antes dela Sierra Maestra, incluso antes del insólito Moncada. Dentro de esta Revolución,  que es soberanía, que es Salud, que es Educación, que es Rebeldía, que es odio a la injusticia, que es orgullo de ser cubano, que es desprecio por el imperialismo yanqui, que es sangre, fuego y Patria, están los valores que marcan la cubanía, esa que no duda a la hora pelear, esa que no duda en librar la batalla cuando es seguro que la causa es legítima. Esa que no dio un paso atrás en El Naranjo y que no lo dará nunca, y menos mientras nos sigan desafiando.

El 6 de agosto de 1958, 74 días después de la ofensiva del Ejército batistiano llamada Fase Final o Fin de Fidel, corrían despavoridos los soldados de la dictadura, dejando atrás el último territorio rebelde ocupado temporalmente por el enemigo, el poblado de Las Mercedes, hoy hermoso museo que honra la memoria de los caídos,La Sierra Maestrase convertía en territorio Rebelde. Habían participado en la ofensiva 55 unidades enemigas, distribuidas en 9 batallones, llegándose a movilizar un total de 10 000 efectivos, que contaban además con el más moderno arsenal militar. Los soldados rebeldes no pasaron nunca de 500 hombres durante toda la ofensiva, sus principales armas, la valentía, la convicción y el terreno favorable para una guerra de guerrillas. ¡Que honorables, que valientes, que patriotas! ¡Qué odiosa esa dictadura, capaz de despertar semejantes sentimientos ¡

Con esta lectura he hallado en mi un cubano inconforme, un joven que quiere dar más,  amo más a mi país, venero a mis héroes y prometo nunca ser feliz, hasta que mi patria sea completamente, hasta la médula, Revolución. Sirva como homenaje a los caídos en la cubanísima y valerosa acción de contención de la ofensiva tiránica del verano del 1958 este escrito nacido desde lo más profundo de mi corazón y una sentida relación de sus nombres:

–  Comandantes: Andrés Cuevas, Ramón Paz, y René Ramos Latour, Daniel.

–  Capitanes: Ángel Verdecia y Geonel Rodríguez.

– Tenientes: Teodoro Banderas, Fernando Chávez, El Artista, y Godofredo Verdecia.

-Combatientes: Misaíl Machado, Fernando Martínez, Albio Martínez, Wilfredo Lara, Gustavo; Wilfredo González, Pascualito; Juan de Dios Zamora, Carlos López Mas, Eugenio Cedeño, Victuro Acosta, El Bayamés; Francisco Luna, Roberto Corría, Luís Enrique Carracedo, ElinorTuruel, Juan Vázquez, Chan Cuba; Giraldo Aponte, El Marinero; Federico Hadfeg, Felipe Codurmy, Lorenzo Véliz, Gaudencio Santiesteban, Nicolás Ul, Luciano Tamayo, Ángel Silva Socarrás, y José Díaz, El Galleguito.

– Colaboradores campesinos: Lucas Castillo, otros miembros de su familia, e Ibrahim Escalona Torres.

Gloria eterna a todos, no les fallaremos.

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