La ruptura de Arkadi con Moscú y mi reafirmación con La Habana

Por: Osmany Sánchez

Quizás otro en mi lugar trataría de hacer más emocionante este post y describiría cómo fue disfrazado a las 11 de la noche a una “Biblioteca independiente” y arriesgando su vida se llevó a casa un libro que si la “policía secreta” se lo descubre le costarían varios años de cárcel y torturas.

La realidad sin embargo fue muy diferente y el libro lo compré en el centro de la ciudad de Matanzas, en un local donde venden libros de uso. La visita a las librerías de la calle medio es uno de los “rituales” que tengo después de cada cobro y en esta ocasión me encuentro con un “ejemplar” que desde que lo vi supe que tenía potencial para compartirlo con los lectores de La Joven Cuba.

El autor del libro es Arkadi N. Shevchenko, diplomático y asesor personal de Andrei Gromiko, en ese entonces Ministro de Relaciones Exteriores de la Unión Soviética, que desertó de su puesto en las Naciones Unidas y cuenta sus experiencias dentro del sistema soviético. Desde el mismo inicio el autor deja claro que él fue soviético por accidente y en varias ocasiones refiere los comentarios de sus compañeros sobre el hecho de que él parecía más “americano” que ruso. Por ejemplo cuando su esposa le dice: “Lo único que haces es elogiar a los americanos”. Arkadi agradece a sus editores, que le ayudaron a escribir el libro con un lenguaje que resultara atractivo para los estadounidenses así que ya podemos imaginar su contenido.

No pretendo contar aquí el libro completo, sino que extraje algunos pasajes para demostrar que aún cuando se han cometido varios errores en el proceso de construcción del socialismo, como han reconocido Fidel y Raúl, nuestro sistema es autóctono y si bien en algunos momentos se copiaron rasgos del modelo soviético, en la actualidad el proceso de actualización económica permite explotar las potencialidades de nuestro pueblo, aprendiendo de las experiencias de los demás pero tomando nuestras propias decisiones.

Varios de mis amigos de la universidad continuaron estudios en el Instituto de Relaciones Internacionales, y lo que los llevó hasta ahí no fue el dinero de los padres o su posición social sino sus propias capacidades. No importa que fuera un guajirito del municipio de Perico, aquí en Matanzas, graduado de Derecho o un negrito flaco cienfueguero, geógrafo igual que yo.

Cuenta Arkadi en su libro que para ingresar en el Instituto de Relaciones Internacionales (MGIMO) “La única competencia para entrar en el MGIMO se daba entre los padres; los burócratas más importantes e influyentes eran los ganadores”

Hace apenas unos días acabó el Congreso del Partido Comunista de Cuba que no fue más que la conclusión de un amplio proceso de debates en toda la isla donde participaron millones de cubanos que expusieron libremente sus criterios. Aquí en la Universidad de Matanzas se realizaron decenas de reuniones de este tipo con la participación de los estudiantes. Según el libro la realidad en la URSS era totalmente diferente.

Nos cuenta Arkadi que en una ocasión hizo un comentario sobre la realidad soviética y el padre le dijo: “Ya eres bastante mayor para tener sentido común y es mejor que aprendas rápido. No debes abrir la boca para decir lo que ves o lo que piensas. Di lo que te enseñan a decir. Haz lo que veas que hacen y guárdate tus pensamientos. Así no tendrás problemas…Arkascha, no importa cuál sea la verdad. Importa lo que la gente piensa”

Durante el Congreso del Partido se acordó realizar el próximo 28 de enero de 2012 la Conferencia Nacional que será prácticamente una continuación del 6to Congreso y que tendrá facultades para actualizar los métodos y estilos de trabajo, estructuras y política de cuadros, incluyendo ampliar y renovar el Comité Central. La Conferencia Nacional estará presidida por la determinación de “cambiar todo lo que debe ser cambiado”, contenida en la definición del concepto de Revolución de Fidel.

Durante su discurso de clausura expresaba Raúl que lo primero que tenemos que modificar en la vida del Partido es la mentalidad y que también será imprescindible rectificar errores y “conformar, sobre la base de la racionalidad y firmeza de principios, una visión integral de futuro en aras de la preservación y desarrollo del Socialismo en las presentes circunstancias”

Estas palabras muestran que el camino que sigue la Revolución no tiene nada que ver con la afirmación de Arkadi de que en la URSS los dirigentes “Temían a los cambios y las nuevas ideas y no estaban dispuestos a tolerarlos, preferían la seguridad de los lemas familiares repetidos y repetidos hasta que ellos mismos se lo creían”

La edad promedio de los primeros secretarios del Partido y los presidentes del Gobierno a nivel provincial y municipal ronda los 50 años. Recientemente vimos con la conformación del Comité Central como se incorporan más jóvenes a la dirección del proceso revolucionario aunque como expresara Raúl esa es una tarea pendiente y que será objeto de atención de la Conferencia Nacional en enero del 2012 donde está previsto que se reestructure el Comité Central y se incorporen dirigentes más jóvenes.

Tanto en el Comité Central como en el Buró Político aparecen muchos de los dirigentes históricos de la Revolución, pero no para aparecer nominalmente sino para trabajar en función de las necesidades del pueblo. Todos los días los vemos en la televisión, lo mismo chequeando las obras hidráulicas que se llevan a cabo en Santiago de Cuba que en una vega de tabaco en Pinar del Río.

Nos dice Arkadi en su libro que Andrei Gromiko: “no había puesto los pies en las calles de Moscú durante casi cuarenta años”

En varias ocasiones en el libro se menciona el tema de Cuba, por ejemplo en una ocasión Jruschov hablando de Cuba le dijo: “Deseo que Cuba se transforme en la guía del socialismo en América Latina. Castro ofrece esa esperanza y los americanos nos están ayudando”

Agregó Jruschov que en vez de establecer relaciones normales con los Cuba, los Estados Unidos estaban haciendo todo lo posible para derrocar a Castro mediante campañas en su contra, favoreciendo la oposición de otros países latinoamericanos y estableciendo un bloqueo económico contra Cuba.

“eso es estúpido-exclamó– y es el resultado de los aullidos de los celosos anticomunistas de los Estados Unidos que ven rojo en todas partes, aunque probablemente sea rosa o incluso blanco”

Esto me parece interesante pues una de las teorías que siempre se esgrime contra Cuba es que la hostilidad de los Estados Unidos contra nuestro país surge a partir del acercamiento nuestro a la Unión Soviética, sin embargo las palabras de Jruschov demuestran que desde el mismo año 1959, y aún antes, los vecinos del norte no han cesado de agredirnos con el único objetivo de recuperar los intereses perdidos y por no admitir que el proceso genuinamente revolucionario que se lleva a cabo en nuestro país tiene desde un inicio el apoyo mayoritario del pueblo.

Cuenta Arkadi que él le respondió a Jruschov que aunque el líder cubano se inclinaba hacia el socialismo, había escuchado decir que el jefe del Departamento Internacional del Comité Central del Partido, Boris Ponomarev, no estaba seguro de las verdaderas intenciones de Castro.
Jruschov dijo: “bueno Potomar es un valioso funcionario del partido pero tan ortodoxo como un sacerdote católico y que se formaría su propio juicio durante su encuentro con Castro en Nueva York”

Después de encontrarse con Fidel y ante una pregunta de la prensa sobre si Fidel era comunista, Jruschov dijo que no sabía si Fidel era comunista pero lo que sí sabía era que él era Fidelista.

No sé cuanto de cierto hay en ese libro. Lo que conozco de la URSS lo sé por haberlo leído o conversando con los cubanos que estuvieron allá. Me queda claro sin embargo el marcado carácter anti-comunista del texto y me demuestra una vez más que el país que critica Arkadi y al que decidió un día traicionar, no se parece en nada a esta isla a la que tanto amo aún con todos sus problemas.