La Generación Perdida

jovenes de cubaPor: Harold Cárdenas Lema
“Juventud: ¿sabes que la tuya no es
la primera generación que anhela una vida
plena de belleza y libertad?”
Albert Einstein

Vivo en un país que me lo han desangrado, lo respiro en todas partes, lo veo en los rostros de las personas que me pasan de largo por la calle. Una nación que se enfrenta desde hace medio siglo a una potencia extranjera que trata de asfixiarnos por hambre y desesperación, una isla que sufre ver cómo sus habitantes viven con un nivel de vida por debajo de sus potencialidades. Un archipiélago mágico en el que las cifras de emigrantes jóvenes no se dice pero uno se lo imagina, donde muchos de estos no ven su futuro y apuestan por marcharse, a pesar de que muchos otros jóvenes antes que ellos le dedicaron su vida a hacer de este un país lo más libre posible.
Sin lugar a dudas el futuro de un país son sus jóvenes, estos garantizan no sólo la continuidad de la obra de sus padres sino que deben superar lo logrado hasta entonces, la evolución está en sus manos. Fue Ernest Hemingway quien popularizó el término de generación perdida (“lost generation”) en sus obras, hacía referencia entonces a una generación de escritores que vivieron en París y otras ciudades europeas desde la Primera Guerra Mundial hasta la Gran Depresión, pero para nosotros tiene otro sentido muy distinto. He escuchado y leído varias versiones de cuál es la generación perdida en Cuba, desde Leonardo Padura hasta uno que otro bloguero, todos tratan de determinar cuál es esta generación que se perdió igual que la década de los 80 para los latinoamericanos. Voy a atreverme a dar mi opinión sobre un tema que de un lado se manipula y del otro se ignora como si no tuviera algún fundamento al mencionarse.
Reconozco la generación perdida en la de los 90, los que actualmente tienen de 30 a 40 años aproximadamente, que durante el Período Especial estudiaban en las universidades, que sufrieron las mayores privaciones y vieron el paso de su adolescencia a la juventud como un choque de los años 80 a los 90. Fueron entonces de tener las necesidades básicas cubiertas a esos años que en las fotos todos se ven muy flacos, nunca he querido pecar de cruel y preguntar por qué todos (hasta yo) estaban tan demacrados, por suerte lo pasé en mi niñez y adolescencia pero he escuchado historias verdaderamente tristes al respecto, cada día me convenzo más de que la historia nos hará justicia algún día a los cubanos.
Estos jóvenes emigraron en grandes cantidades, principalmente los universitarios, no sé si se fueron los mejores o los peores, pero estoy seguro que se marcharon muchos muy preparados e inteligentes. Acá se quedaron otros de igual calidad y quizás más valientes, pero sin duda el equilibrio generacional se rompió. Un amigo que estudió informática, me contó que de su grupo de 15 muchachos, quedan sólo 3 en la isla. Fue esta la generación perdida, la que se divide en los que se quedaron y los que se fueron, creo que nunca antes fue tan grande la diferencia. Las verdades, aunque sean incómodas, hay que reconocerlas, superarlas y seguir adelante habiendo aprendido la lección para no volver a chocar con la misma piedra por segunda vez.
Pero es este también el país de lo real maravilloso que mencionara Carpentier, donde los cubanos se superan cada día y se alzan por encima de sus posibilidades, donde las dificultades se convierten en chistes tragicómicos y en medio de una crisis de valores veo aún cómo se les da el asiento a las mujeres y ancianas en los autobuses. El optimismo y carácter emprendedor de los cubanos es proverbial, estos pueden aún alzarse sobre las dificultades y superar incluso el hecho de una generación perdida, siendo realistas, lograr lo imposible, no sería la primera vez.

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