Los lineamientos de la Educación Cubana

Las universidades fueron, son y serán forjadoras de revolucionarios cubanos.
Por: Raúl Felipe Sosa

La situación social de nuestro país es compleja. Nuestro presente transcurre entre cambios económicos y promesas futuras. Las expectativas de nuestro Pueblo están basadas fuertemente en los lineamientos económicos que se discutirán en el próximo Congreso del PCC.
Desde la perspectiva de los matemáticos cuando nos enfrentamos a un problema complejo, lleno de aristas y posibilidades casi infinitas e impredecibles una opción que siempre trae resultados interesantes es la de buscar un problema alternativo dentro de un contexto menos complejo y más general que nos permita ver las cosas desde una perspectiva abarcadora. En este sentido no estaremos resolviendo el problema original pero si uno que lo aproxima con cierta precisión el cual es susceptible a ser complementado con nuevas ideas. En pocas palabras partir de lo general a lo particular, de lo sencillo a lo complejo. La literatura clásica siempre nos brinda un punto de vista fresco y un marco sencillo en cuanto se tiene en cuanta los principios originarios del fenómeno a analizar.
Por eso me pareció tan interesante el último post publicado por el colega y amigo Harold Cárdenas titulado “El contrato social en Cuba”. Este post parte de un clásico de la literatura de ciencias sociales, escrito por el filósofo francés Rousseau y el cual sirvió de referencia para las ideas de la Revolución Francesa, que por demás fue una revolución burguesa. Introducir estas ideas en el contexto de nuestra situación actual para explicar el fenómeno de construir el Socialismo en Cuba, así como proponer soluciones es una simplificación válida e inteligente de un fenómeno complejísimo y lleno de matices.
Se exponen dos conceptos fundamentales y se analizan desde la perspectiva de la Revolución Cubana actual:
– El contrato social entre las masas y los hombres que las gobiernan.
– Y el concepto, que creo fundamental, de una revolución dentro de la Revolución, proceso necesario que permite cada cierto tiempo actualizar y revitalizar el proceso revolucionario inicial.
Por supuesto conceptos surgidos de ideas y desde un punto vista burgués, tienen limitaciones cuando lo intentamos incluir dentro de una sociedad Socialista la cual deviene de una Revolución construida y apoyada desde sus inicios por casi todos los sectores populares y en contra de la burguesía nacional la cual era beneficiada por una cruel dictadura. Por lo tanto el contrato social en nuestro país debe tener características especiales. Llamado contrato de trabajo social donde la parte contratante, en este caso la masa, requiere de los “servicios” de la otra parte el gobierno y este debe velar solo por los intereses de la masa. Por lo tanto el gobierno, no debe tener intereses particulares. Esta es la base de la democracia representativa, de la democracia que buscamos en nuestro país. Por lo tanto, en este sentido, la masa debe tener un protagonismo fundamental, no solo para decidir los caminos que debe tomar la sociedad que construimos sino además para aportar con sus ideas a las soluciones que se buscan. En esto la juventud juega un papel decisivo como principal fuente de creación, como sector más fortalecido de la sociedad, por ley natural, tiene la responsabilidad, el deber y el derecho de exigir y velar por este contrato social. Por supuesto aquí debemos tener en cuenta lo que comentaba Harold en su artículo, el fenómeno de la apatía. La apatía política e incluso socialde los jóvenes, actitud que implicaría no solo ignorar nuestro derecho de participación en el contrato social, sino además nos pondría en evidencia ante la historia, porque créanme estoy convencido, que no solo en nuestra sociedad, sino en cualquiera, la participación se gana y en ocasiones se arrebata. Dennos responsabilidad, muéstrennos cuál es nuestro papel, la nobleza de la causa por la que nos piden luchar. Cada joven que se sienta verdaderamente responsable del futuro de un país, dejara en ese mismo instante de ser una persona apática.
El concepto de revolución dentro de la Revolución trae una interrogante que debe ser respondida como punto de partida. ¿Qué debemos revolucionar? Si tenemos en cuenta que la Revolución inicial es el cambio de paradigma en la relaciones de poder, se cambia el sistema social imperante buscando una sociedad más justa minimizando lo más posible la desigualdad y la explotación de unos por otros. Esa sociedad más justa, El Socialismo, la cual no hemos terminado de construir, ni siquiera vamos por la mitad, tiene desde mi punto de vista tres pilares fundamentales y los cuales brindan un marco de análisis bastante claro: la Economía, la Educación y la Salud sin orden de importancia para mí.
Los grandes cambios en la economía que pretende nuestro gobierno, apoyados por la gran mayoría del Pueblo, nos permiten hablar incluso de una revolución económica. Revolución que permitiría descargar de los hombros del Estado la responsabilidad económica total.
La crisis soportada por nuestro país desde el derrumbe del campo socialista, trajo también consigo una profunda crisis de valores. Ella nos quitó pero no nos va devolver, los valores éticos y morales que se fueron con la economía no regresaran con esta. Esto es un trabajo para la Educación Cubana, ella también necesita ser revolucionada. Muchos aspectos debemos cambiar, una nueva mentalidad debemos construir o recuperar. Debemos entender que educador no es aquel que solo enseña conocimientos, sino aquel educa, aquel que muestra caminos de comportamiento, por lo tanto el educador junto con la familia es el modelador de nuestra sociedad, de su moral, de su ética. Su arcilla son nuestros niños y jóvenes.
El estímulo primario de un maestro es su vocación y la plenitud que le brinda ejercer su profesión, pero ojo, como en cualquier otra profesión el salario juega un rol vital, por cuanto permite al educador enfocarse en su tarea fundamental y además constituye un reconocimiento. Como puede sentirse un maestro cuando sabe que un vendedor de cerdo en el mercado agropecuario gana en un día de trabajo 4 veces su salario. La mayoría de los profesionales en nuestro país siente esta decepción, pero para los maestros que saben de la nobleza de su trabajo y conocen de su importancia esto demuestra la falta de reconocimiento en la cual ha caído nuestra sociedad. Hemos visto como grandes profesionales del sector han emigrado a otros más lucrativos, como el turismo, y el Estado se ha visto en la necesidad de suplir estas deficiencias con personas que no son las idóneas.
Otro aspecto que muy pocas veces es objeto de análisis, es el carácter académico que debe tener esta profesión a todos los niveles. Esto forma parte también del estímulo y del reconocimiento. Si hacemos una comparación con el sector de la Salud, la cual la une por su nobleza e importancia con la Educación vemos que la cantidad de graduados de la carrera Medicina que ejerce su profesión es muchas veces mayor que los graduados de Carreras pedagógicas. Viendo que las condiciones económicas y el salario no pueden ser los únicos ingredientes del análisis ya que ambos sectores presentan características similares.
Cuando hablamos de profesores de primaria, de secundaria, de preuniversitario e incluso en ocasiones de la Universidad, las personas no entienden cuanta dificultad y cuanto rigor académico debe tener toda persona la cual podamos llamar Profesor, lo cual unido a las necesidades ha hecho que cualquiera pueda decirse Maestro. La enseñanza lleva implícito determinados conocimientos, determinado talento, el arte de educar tiene ingredientes psicológicos, metodológicos, filosóficos e incluso hasta de ciencias exactas lo que hacen de un buen maestro una personal integral, con una cultura general abarcadora y unos valores éticos que lo cataloguen como ejemplo. Duele decir que hoy en día muchos de nuestros maestros distan mucho de esta noción.
Sin embargo no podemos decir que la situación es irreversible, tenemos incluso más herramientas que en el caso económico, ya que se trata de crear capital humano y los recursos, que son las personas y el talento natural del cubano lo tenemos a nuestra disposición. Una Revolución Educacional debe ir a la par de la Revolución Económica, porque si no corremos el riesgo de desviar nuestro camino. La economía representa recursos, no representa desarrollo y mucho menos justicia. Y el sentido de la justicia se conforma con la educación.
Yo propongo, como hice ya en varias reuniones de las cuales tenemos muchas los cubanos últimamente, para discutir nuestro futuro, que se haga una revisión completa de nuestro sistema educacional. De la cual surjan los lineamientos que provean el camino a seguir, que nos digan que debemos cambiar. Yo vislumbro dos objetivos fundamentales:
– Mejorar los salarios y las condiciones de vida de los maestros.
– Crear los mecanismos y las instituciones que funcionen, para construir una verdadera mentalidad de respeto académico y social al maestro. Que el maestro se sienta reconocido en su verdadero papel.
Quizás nos demos cuenta que esto es incluso más sencillo que sacar nuestra economía del bache. Ya yo dije mi opinión, ahora que vengan los insultos.