Una flecha en el costado del Imperio

Por: Gabriel Torres Rodíguez

Hay héroes en todas las épocas y países. Las tradiciones, aunque se debilitan, no desaparecen con el tiempo. Un héroe de todos los tiempos, el forajido Robin, aunque no el inglés sino el cubano, acaba de acertar, como siempre, en el blanco de las mentiras norteamericanas.

Frank Carlos Vázquez, el agente Robin para los Órganos de la Seguridad del Estado, hijo genuino de Pinar del Río, portador de la esencia del tabaco y del monte cubano, conciudadano del guajiro más natural de todos: Polo Montañés, quien desenmascaró, en una de las últimas entregas de la serie “Las razones de Cuba” las ponzoñosas intenciones de la USAID, la SINA y demás agencias fantasmas del gobierno norteamericano en su sucia guerra contra Cuba compartió con estudiantes de la Escuela de Plástica y Música de la urbe matancera.

Sus declaraciones resultaron apologías del proceso revolucionario cubano, y del papel que tienen los artistas en él.

Frank Carlos refirió que el objetivo de estas agencias es “norteamericanizar a Cuba y al mundo. Que todos sigamos sus patrones. A ellos no les interesa tu talento más que para utilizarte en el logro de sus objetivos y en muchos aspectos, a estas agencias, no les importamos un bledo.”

Hablando sobre el papel del artista cubano expresó que este “debe ser consecuente con su tiempo y sus circunstancias históricas. El mejor artista es el que crea algo genuino, inflexible con sus raíces y su Historia. La diversidad cultural en Cuba es muy hermosa, pero los principios de la Revolución son inviolables.”

Robin aconsejó a los jóvenes artistas matanceros en formación que no se prostituyeran artísticamente, que sus obras sirvieran para expresar desde su profunda mirada nuestra realidad, a crear con autenticidad y no buscar facilismos comerciales. Reflexionó además que los servicios de inteligencia de los Estados Unidos andan a la caza de cualquier vestigio de arte contrarrevolucionario para ponerlo en función de destruir este sistema, este modelo, y que nuestro arte no debe servir para eso.

Indicó que el proceso cubano es el más justo, humano y humilde del mundo no obstante los problemas que tenemos. “Nosotros compartimos lo que tenemos y nuestra Revolución es un ejemplo de cómo un proceso social lucha por convertir a las personas en seres humanos libres. Ahora no podemos ser flojos, ni desunirnos. Tenemos que estar bien unidos, y eso no quiere decir que pensemos igual o que artísticamente creemos igual.” Frank Carlos habla con conocimiento de causa, recordemos que vivió más de 5 años en los EE.UU.

Acompañado de su hijo, este relató que estaba muy orgulloso de su padre, que él se había enfrentado a muchos peligros para proteger a la Revolución y al pueblo de Cuba.

Visiblemente emocionado, le afloraron las lágrimas a sus ojos, cuando recibió, de manos de un estudiante, una de sus obras, la cual calificó de excelente.

Como un alegato final, como mensaje de héroe de leyenda, desde los Bosques del Parque Vigía, expresó:

“Lo material pasa, lo que prevalece es lo espiritual. Hice lo que tenía que hacer. Fue mi deber. Y lo haría un millón de veces más. ¡¡ESTOY SEGURO QUE USTEDES HARÍAN LO MISMO!!

 

Integrantes de La Joven Cuba junto a Frank Carlos
Felicita a una estudiante de música luego de su interpretación de una pieza cubana
Durante el recorrido por la muestra de arte cubano en un salón de la escuela

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