Riqueza y pobreza. Hablar de Cuba y vivir en el capitalismo

Riqueza y Pobreza

 

Por: David Pérez Guerra

Imagen tomada de davma.net

Me llama la atención el tratamiento que algunos comentaristas habituales de este blog le dan a una supuesta diferencia “de clase” en Cuba. Un post como “El País versus La Joven Cuba”, escrito por Harold Cárdenas, es aprovechado para sacar el tema de las diferencias sociales a relucir, -bajo una perspectiva destructiva- y sin embargo muchos de ellos (o todos) salieron un día de Cuba para vivir en el extranjero, bajo el imperio de las relaciones capitalistas, que son probadamente, las campeonas en crear clases superiores, dominantes e inaccesibles para la mayoría de la población.

Para empezar, podríamos hacerlo con Forbes, la revista que se encarga de divulgar las listas con los más ricos del mundo. Aquí están publicados, con nombres y apellidos, los propietarios de colosales fortunas, que podrían -empleadas adecuadamente- solucionar muchos problemas que tiene hoy el mundo. Pero como el capitalismo decretó a la codicia como valor universal, entonces queda pospuesto como sueño de lo posible y nunca realizado.

Encabeza la lista titulada “The world’s billionaires”, Carlos Slim y familia, poseedores de 53,5 billones de dólares (billones norteamericanos, mil millones). Realmente da pena que una fortuna tan colosal se concentre precisamente en México, cuando sabemos que en ese hermano país el 51% de la población (54 millones de seres humanos) se encuentra por debajo de la línea de pobreza (La Jornada, 2009), o que el 33% de los latinoamericanos viven en la pobreza o en la indigencia (CEPAL, 2010). Le Luego de este magnate mexicano se encuentran los acostumbrados Bill Gates (53 billones) y Warren Bufet (47 billones) cuyas fortunas acumuladas, nos les alcanzará esta vida para derrocharlas.

Así sigue la lista, mostrando en cada acaudalado, el rostro de cientos de niños inocentes que murieron careciendo de las condiciones mínimas indispensables para ejercer el derecho de la vida. ¿Será que los pobres y los hambrientos “disfrutan” de la pobreza y el hambre? ¿Dónde quedaron las “inmensas” posibilidades que el capitalismo les reserva? ¿Algún día los pobres latinoamericanos podrán incluirse en la lista de los billonarios? ¿Los comentaristas de La Joven Cuba no se preocupan por ellos? ¿Cuándo se den cuenta que el capitalismo ha condenado a tantas personas a la pobreza y el hambre, comenzarán a luchar contra el capitalismo?

Veamos otra faceta del asunto. Para que estos ricos puedan serlo tienen que poner bajo su mandato, grandes cantidades de trabajadores, en Norte o en el Sur. Eso quiere decir que el trabajo de millones de seres humanos es a la larga el contribuyente en el llenado de tan grandes bolsillos. El arribo de la época de internet y las computadoras no ha cambiado la esencia de la “explotación al ser humano” que nos describieron los clásicos. La apropiación privada del trabajo social, continúa siendo una realidad en nuestros días.

A los opulentos también les queda el recurso de la especulación financiera, -esa que infla burbujas especulativas con las viviendas, los alimentos o el petróleo- y cuyas consecuencias se palpan en los resultados de la crisis económica mundial de la que el mundo todavía no se recupera.

En esta ocasión podríamos recordar las ideas esenciales que sobre el tema de la desigual distribución de la riqueza están contenidas en el trabajo de Atilio Borón “Sepa lo que es el capitalismo” que fue publicado aquí en La Joven Cuba. Según este destacado intelectual argentino entre 1988 y 2002, el 25% más pobre de la población mundial redujo su participación en el ingreso mundial desde el 1,16% al 0,92%, mientras que el opulento 10 % más rico acrecentó sus fortunas pasando de disponer del 64,7% al 71,1 % de la riqueza mundial. El enriquecimiento de unos pocos tiene como su reverso el empobrecimiento de muchos. Ese solo 6,4% de aumento de la riqueza de los más ricos sería suficiente para duplicar los ingresos del 70 % de la población mundial, salvando innumerables vidas y reduciendo las penurias y sufrimientos de los más pobres. Entiéndase bien: tal cosa se lograría si tan sólo se pudiera redistribuir el enriquecimiento adicional producido entre 1988 y 2002 del 10% más rico de la población mundial, dejando intactas sus exorbitantes fortunas. Pero ni siquiera algo tan elemental como esto es aceptable para las clases dominantes del capitalismo mundial (Borón, 2010).

Tengo ante mí, por esas casualidades de la vida, el informe sobre la riqueza mundial para 2010 que publican Capgemini y Merryl Lynch. En este documento se revela que los 10 millones de personas más ricas del mundo, concentran en sus manos un equivalente a 39 trillones de dólares, es decir, 39 000 000 000 000. El 53,5% de ellos está concentrado solo el Estados Unidos, Japón y Alemania. Ese es un ejemplo de clase dominante, poseedora de riqueza y poder, que no van a compartir con nadie. ¿Llegará alguno de nuestros ilustres comentaristas a incluirse en esta lista? Es difícil. Para que los ricos sigan siendo ricos, deben ejercer bien su papel, y mantener en la pobreza a 1 400 millones de personas, y en el subdesarrollo a la mayor parte de la humanidad.

Pero es que hasta en los mismos países desarrollados se asoma el fantasma de la pobreza. El Nuevo Herald daba a conocer que 44 millones de norteamericanos se encontraban en la pobreza, mientras que 51 millones carecían de seguro médico, según datos de la Oficina del Censo. ¿Cómo es posible que eso ocurra en superpotencia económica? ¿Será que estos comentaristas habituales no tienen acceso a estos datos? ¿Prefieren desconocer su realidad y criticar sin consideraciones a Cuba o les da pena compartir estas situaciones con los lectores del blog?

Entonces si escogieron su lugar allá, donde la diferencia entre los que tienen el capital y los que no determina el rumbo de las sociedades, creo que deberían ser más concienzudos a la hora de emitir sus criterios sobre Cuba. Por supuesto, cada cual tiene su opinión, y esto es muy respetable. Los invito a que nos enriquezcan con sus bastos conocimientos de las sociedades extranjeras y cómo se distribuye allá la riqueza. Los que viven en los países desarrollados pueden contar quienes montan el las limosinas, viajan en helicóptero o jet privados, o qué se hace cuando falta el seguro médico, y se enfrentan los elevados niveles de desempleo causados por la crisis económica. Los que viven en países bajo la tóxica combinación de capitalismo y subdesarrollo tendrán más que contar, pues aunque en estos también hay jets y limosinas, la pobreza muestra su rostro más inhumano. Podrán contar sobre los niños de la calle, las muertes por desnutrición, la insalubridad y la falta de acceso al agua potable.

Es preciso dejarlo claro, no seremos personas cándidas que se deslumbran con historias de ciencia ficción, donde se cuente que el capitalismo es un paraíso donde todos tienen posibilidades y el que trabaje más obtiene fabulosas cantidades de dinero, que lo coloca en las élites de sus sociedades.

Las élites en el capitalismo se conforman con el dinero, y la riqueza no es un bien que se distribuya equitativamente para todos, ni siquiera para la mayoría.

Que comiencen los comentarios.


Enlaces recomendados:

http://www.jornada.unam.mx/2009/08/20/index.php?section=economia&article=024n1eco

http://www.elnuevoherald.com/2010/09/16/803775/crece-el-numero-de-pobres-en-eeuu.html

http://www.atilioboron.com/2010/05/sepa-lo-que-es-el-capitalismo.html