La televisión cubana y la formación de valores.

Por Osmany Sánchez

La televisión cubana tiene como objetivo fundamental la educación de nuestro pueblo, incluso dos de nuestros canales son dedicados a programas educativos, sin embargo en la práctica no podemos decir que su programación se corresponda con ese fin. Recuerdo que Amaury Pérez durante el congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) nos recordaba que los enemigos de la Revolución criticaban todo, menos la televisión, y que eso quizás era porque lo que estaba sucediendo respondía a sus intereses.

En el mundo capitalista los medios audiovisuales son un instrumento para “vender” al mundo lo que a su juicio está bien o está mal, les dicen a las personas qué música deben escuchar, qué ropa deben vestir, o qué valores defender. En una escena de la serie norteamericana flashforward una de las protagonistas (judía) mostraba repugnancia por la liberación de un ex nazi, y le recordaba a los demás agentes de FBI los crímenes cometidos contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Estos hechos son constantemente recordados al mundo, sin embargo no se menciona ni una palabra de los que actualmente cometen los sionistas contra el pueblo palestino en el medio oriente.

Nuestros niños y adolescentes están expuestos durante toda la semana y en todos los horarios a las “enseñanzas” de las series foráneas que van desde las banalidades y cursilerías de Hannah Montana y las Chicas Bratz, hasta la incitación al egoísmo y al individualismo como Dr House o Grey`s Anatomy.

Esta última serie es un ejemplo de la tendencia al “yoísmo” que nos quieren imponer, es decir sólo importo yo y mis intereses y si para lograr mis objetivos debo mentir o traicionar a un amigo pues no importa. En uno de sus programas se llegó al extremo de mostrar como una de las doctoras le dice a su mentora, que por favor no se vaya del hospital que ella le cedía al novio para que no se fuera. (Las dos estaban enamoradas del mismo hombre). ¿Son esos los valores que nos interesan para nuestros médicos?

No se trata de eliminar esos programas de nuestra programación sino de crear otros que doten a nuestro pueblo de los conocimientos necesarios para identificar esos códigos y ser capaces de discernir entre lo “bueno y lo malo”. Deben ser capaces de leer y ver entre líneas y no deslumbrarse por un carro o un vestido sino alarmarse porque un paciente muera por no ser operado a causa de la ausencia del seguro médico.

Son muchos los ejemplos que puedo mencionar sobre la ingenuidad con que nuestros medios enfrentan esa realidad. Las telenovelas La cara oculta de la luna, Aquí estamos, o la actual Añorado encuentro han tenido buena acogida entre la población y los críticos porque “reflejan la realidad cubana” sin embargo quedan muchos temas por tratar y que también son parte de la realidad cubana.


Lo que muestran nuestros programas

Los Comité de Defensa de la Revolución (CDR) fueron creados a inicios de la Revolución y su objetivo principal era que el pueblo se convirtiera en partícipe del proceso revolucionario y gracias a esta organización se frustraron innumerables intentos de actos terroristas contra nuestro pueblo. Aunque en la actualidad los CDR deben actualizarse, buscar fórmulas nuevas para fortalecer su papel en la consolidación del socialismo, el hecho de que su desaparición sea uno de los primeros pasos contemplados en el Plan Bush demuestra que su existencia es un obstáculo en las pretensiones anticubanas.

Cuando pensamos en las veces que ha salido por la televisión un presidente de los CDR, enseguida nos viene a la mente los programas Día y Noche donde siempre se les pregunta por algunos de los sospechosos, ¿qué hacen? ¿cómo viven? ¿con quién se relacionan? O sea, lo que sería en el argot popular “echar pa´lante” a los demás.

En la telenovela que se proyecta actualmente, Añorado encuentro, se muestra cómo los vecinos de un barrio de la habana se organizan para llevar a adelante un proyecto de revitalización del entorno donde viven. Los principales organizadores son un artesano y un pintor que “viaja cantidad”, desayuna con manzanas y con una conexión de Internet en su casa que le permite el chateo a través de una Web Cam con una amiga en Dinamarca (¿habrá llegado a su casa el cable de fibra óptica que viene de Venezuela?). Me parece muy bien que las personas de los barrios se organicen y promuevan la recreación sana, mediante el mejoramiento de las fachadas, creación de parques o la conformación de ruedas de casino, pero creo que como ideas surgidas en el barrio y siendo ellos mismos cederistas, se perdió un excelente oportunidad para potenciar a esta organización y demostrar que no sólo existe para ser entrevistada por los oficiales del DTI en un programa de televisión los por la noche.

Creo también que la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) pudiera ayudar en la recuperación de uno de los personajes que muestra señales de alcoholismo. Conozco varios ejemplos de que esto sucede en la realidad, por lo que no se trata de idealizar a la sociedad cubana y sus organizaciones sino de potenciarlas y lograr que el pueblo se identifique más con ellas.

Anteriormente en la telenovela Aquí estamos se presentaba al delegado de la circunscripción como el tipo pesado que quería sacar a los muchachos del lugar donde estaban ensayando y para colmo cuando les explicaba les decía “no soy yo, es que algunas personas están comentando…” lo que además de pesado lo convertía en una persona sin carácter.

A raíz del Periodo Especial se produce en parte de la sociedad cubana una pérdida de valores que permite entre otras cosas que se agudice el fenómeno de la corrupción. Este tema es recurrente, para bien, en todos los programas de televisión y todos los corruptos son detenidos al final, sin embargo, nunca se ve un análisis que se realice en el núcleo del partido si es militante o en su centro de trabajo. La solución del problema no puede descansar en la aplicación del código penal. No puede ser que a los corruptos se les vea como personas que “resuelven” en su trabajo sino como delincuentes que le roban al pueblo y la televisión puede contribuir mucho en ello.

Lo que no muestran nuestros programas

La realidad cubana no se muestra sólo presentando a los jóvenes con un lenguaje chabacano, usando drogas o a los homosexuales. No he visto nunca en un programa de televisión que en una de sus escenas se muestre un grupo de jóvenes reunidos en un comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) o en la brigada de la Federación Estudiantil Universitario (FEU) analizando los problemas de su entorno. Sería bueno que los más jóvenes vean que el hecho de llevar piercing o el pelo largo no está en contradicción con ser revolucionario y manifestarse como tal. Decía Máximo Gómez que los cubanos cuando no llegamos nos pasamos, por eso las escenas no deben mostrar una reunión idílica, perfecta, porque en la realidad no son así. Debemos ser capaces de mostrar no sólo nuestros problemas sino también las soluciones.

Abundan los programas relacionados con la adolescencia, lo que no está mal, pero adolece nuestra televisión de programas que muestren la vida en las universidades, sus complejidades, los momentos difíciles por las pruebas finales y los felices por una buena nota o por la victoria del equipo de la universidad en los juegos deportivos o el festival de cultura.

Las intervención de Fidel el 17 de Noviembre de 2005 marcó sin dudas un antes y un después en la construcción socialismo en Cuba, fue la primera vez que se dijo que el sistema era reversible, que seríamos los cubanos los únicos responsables y que recalcó el papel de los jóvenes en ese proceso. El hecho de que se produjera en el Aula Magna de la Universidad de La Habana demuestra la confianza que tiene en los universitarios por eso se le debe mostrar al pueblo cubano y al mundo cómo es la vida de esos jóvenes en los que Fidel tanto confía.

Soy conciente de las limitaciones materiales con las que deben trabajar nuestros creadores en el Instituto Cubano de la Radio y la Televisión (ICRT) pero no hablo de emplear más recursos sino de aprovechar los disponibles.

Estas son solo algunas de las insatisfacciones que tengo con la televisión cubana, no hablo de la actuación, dirección o vestuario porque no soy especialista, además considero que nuestros actores son muy buenos, por eso prefiero hacerlo como un cubano al que le gustaría que nuestros audiovisuales se parecieran más a la Cuba que se está construyendo y que contribuya más a la formación de valores de nuestro pueblo.

No puede ser que la imagen que tenga el mundo de nuestros dirigentes sea la que se muestra con Lindoro Incapaz ni que todos los militantes del Partido Comunista de Cuba sean como los que se muestran en los cortos de Nicanor O´Donnell.