Democracia en Cuba y la participación de los jóvenes

Por: Roberto G. Peralo

Los jóvenes cubanos de hoy en día tienen una identidad sui géneris y particular y, por lo general, subvalorada y no tenido en cuenta a la hora de hacer un análisis político de la sociedad cubana por cualquier medio y especialista, que no siempre entiende bien nuestras formas de actuar, nuestros valores y como asumimos nuestra realidad.  En los casos que intentan realizar algún análisis lo hacen a través de prejuicios y cliché equívocos, en lugar de encuadrarlas en el contexto histórico que rodea a la juventud actual. Sería impensable comparar a los jóvenes que vivieron la dictadura de Batistas como mi abuelo con los jóvenes que vivieron en el proceso revolucionario que lo enmarcó la guerra fría y el mundo unipolar como mi papá, y estos a su vez con nuestra generación, que pudiéramos llamarla “la generación del período especial”.

Por lo que me voy a referir desde mi visión, desde mi punto de vista como un miembro más de esa generación “PE” sobre la democracia cubana y la implicación de sus jóvenes.

A modo de historia, en la Cuba capitalista el Parlamento, copia del existente en los Estados Unidos, se componía de dos Cámaras, la del Senado y la de los Representantes. Para ser elegido Representante se requeriría tener 21 años de edad y para Senador, 30 años de edad. Para ejercer el derecho al voto se necesitaba ser mayor de 20 años.

Si la Revolución hubiese mantenido esa misma norma para elegir a los Diputados a la Asamblea Nacional dejarían de votar hoy en Cuba más de 700 000 jóvenes, y, por supuesto, tampoco podrían votar ni ser elegidos los jóvenes de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior los que, por la Constitución de 1940, no tendrían ese derecho.

Otra gran diferencia entre ese pasado y el presente que todos estamos construyendo, se encuentra en el hecho de que en esa propia Constitución se establecía que el voto era obligatorio y quien no lo ejerciera podía ser sancionado, entre otras medidas, a no poder ocupar magistratura o cargos públicos alguno durante años. Igualmente los jóvenes estudiantes no tenían derecho a proponer a sus candidatos porque ese derecho antes de la Revolución era facultad exclusiva de los Partidos Políticos.

Estos hechos, entre muchos otros, explican el por qué ningún estudiante ocupó jamás un asiento en el Parlamento de la Cuba antes del 59.

En las elecciones generales (2002-2003) fueron elegidos a la Asamblea Nacional del Poder Popular siete Diputados, con edades entre 19-30 años, Delegados a las Asambleas Provinciales del Poder Popular seis, con edades entre 16-18 años y 80, con edades entre 19-30 años.

En las elecciones parciales (2005) fueron elegidos 25 Delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular, con edades entre 16-18 años, y 2822 con edades entre 19-35 años

Los estudiantes, a través de la FEEM y la FEU tienen la facultad de integrar las Comisiones de Candidaturas y de formular sus propuestas para precandidatos a las Asambleas Provinciales del Poder Popular y para Diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Los estudiantes de las enseñanzas Primaria y Secundaria participan en los Colegios Electorales dando fe de que el elector ejerció su derecho al voto y cuidando simbólicamente las urnas.

Pero para acercarlo más a mi realidad, en nuestra universidad los dirigentes estudiantiles son miembro permanente del Consejo de Dirección a nivel de Universidad en el caso del consejo de la FEU de la Universidad, y en cada Consejo de Dirección a nivel de Facultad lo representan los presidentes de los Consejo de la FEU de dichas facultades. No existe un tema que afecte la vida universitaria que no sea discutido y razonado primero con los dirigentes estudiantiles. Recuerdo un tema muy particular, cuando se tuvo que tomar la difícil medida de quitar el almuerzo a los estudiantes que viven en la ciudad de Matanzas. Esa es una de las medidas que había que tomar porque no quedaba más remedio pero antes de tomarla se discutió mucho con los jóvenes explicando las causas, y a partir de las mismas discusiones se fueron creando condiciones que los mismos estudiantes plantearon para que esa medida no fuera tan drástica.

En mis reilaciones de trabajo, conozco tres jóvenes que no llegan a los 30 años, una es profesora de computación en un preuniversitario, otro está estudiando para técnico en especialidades médicas y otra es una secretaria. De los tres dos son mujeres y una de piel negra. Lo que tienen en común los tres es que sus vecinos los eligieron como delegados a la Asamblea Municipal, sus vecinos confiaron en esos jóvenes para que los representaran en el gobierno. Cada rato me encuentro con algunos de hechos y me hacen las anécdotas de las vicisitudes por la que tiene que pasar un Delegado, eso es tema para otro artículo.

Existen muchos espacios para la participación política de los jóvenes cubanos en nuestra sociedad. No tenemos más influencia porque en muchas ocasiones nuestras organizaciones juveniles no desempeñan su papel, siendo los únicos responsables los mismos jóvenes que son miembro de ellas. Pero ese es trigo para otro artículo.