Cuba necesita mucha Buena Fe

Por: Harold Cárdenas Lema

Cada generación tiene su música, nuestros padres tuvieron a Pablo Milanés y Silvio Rodríguez pero en la actualidad es muy difícil definir un grupo que identifique una época, si tuviera que arriesgarme la respuesta sería sencilla: Buena Fe.
Los muchachos guantanameros le han sabido tomar el pulso a la realidad cubana con sus canciones y de ahí su éxito. En sus letras es evidente su procedencia trovadoresca y se respira un nivel de compromiso social que lamentablemente no abunda en estos tiempos. Un compromiso que artistas e intelectuales debieran tener todos en su obra, no forzando sus creaciones a tener un matiz político al más puro estilo del realismo socialista, sino reflejando la realidad y tratando de mejorarla con sus creaciones cada vez que sea posible.
Los jóvenes cubanos se forman en un contexto muy agresivo, es la generación del Período Especial y la consiguiente pérdida de valores en la sociedad cubana, entonces no puede sorprender a nadie la apatía que evidencian a diario. En una situación tal de enajenación, me pregunto a menudo cómo fomentar sentimientos de patriotismo e identificar a mis compañeros con la actualidad de su país, en la noche del sábado encontré una posible respuesta.Buena Fe tocó en Matanzas en la noche del sábado a domingo, entre la multitud observé maravillado a media ciudad entonar sus canciones; hubo trova, pop, rock y hasta changüí. Con el eclecticismo musical que caracteriza al grupo, grandes y pequeños tuvieron un par de horas en las que lo principal no fueron las necesidades materiales o las miserias humanas, sino todo lo contrario, alimento para el espíritu y sano esparcimiento.
Viendo a miles de personas aplaudir sus palabras cuando mencionaban la importancia de “no cambiar el corazón por el ropero”, el arte me pareció vehículo idóneo para llegar a los cubanos. Sus letras tienen un alto contenido político, con mensajes algunos más atrevidos que otros, pero ciertamente necesarios. la profundidad de sus canciones me sorprendió hace un par de años, siempre había tenido su música como “graciosa” o “romántica” (que lo es), pero cuando presté atención comprendí que sus pretenciones van mucho más allá de eso. Como parte de nuestra sociedad insertan sus críticas de forma cuidadosa, sin hacer consesiones a la realidad, sus principios o intenciones musicales.
Estos muchachos son ejemplo de artistas orgánicos, yo se los agradezco a nombre de mis compañeros y de seguro Gramsci les sonríe desde la tumba.
El concierto fue parte de su gira nacional “Con todos”, sólo el título es una declaración de principios prácticamente, prólogo a una postura artística inclusiva, tolerante y que busca la fortalecer al país mediante la unidad nacional.  La gira rinde especial tributo al Héroe Nacional José Martí y tendrá su fin en La Habana el 27 de enero, en vísperas del aniversario 158 de su natalicio.
Todo el mundo cuenta es el título del tema dedicado al Apóstol en el último disco de la agrupación “π 3,14“, en este se presenta una imagen fresca de Martí, que lo hace más nuestro, más creíble, que pone el mito a nuestro alcance y lo convierte en algo útil para nuestros tiempos. Termino con un fragmento de esta canción, un regalo de Buena Fe para todos los cubanos:

Cómo te me haces padre, maestro y asere;
sangre de los pobres, hermano en deberes.
Cómo fue tu tiempo tan ancho, de arriba abajo,
sin ordenador, Internet, ni un carajo.
Por eso creo en ti,
y no en los misereres,
que primero te nombran
y al final, te temen.
Puede ser que el sol,
puede ser que el sol.
El sol,
como la estrella que mata e ilumina,
que nunca cambia, aunque cambien las heridas.
Al que encargaste con tu última mirada
que nos dijera, tras cada madrugada:
Todo el mundo cuenta.