Relaciones de propiedad en la nueva sociedad cubana. “Yo y Ellos” o “Nosotros y Yo”

Por Roberto Peralo

A partir de las distintas problemáticas y complejidades que suscita el nuevo Modelo de Gestión Económica y con ello la renovación que traerá consigo a toda la sociedad cubana me quiero referir y profundizar un poco en el lineamiento número 3 que expresa “En las nuevas formas de gestión no estatales no se permitirá la concentración de la propiedad en personas jurídicas y naturales.” En las asambleas que he participado ha sido uno de los temas más polémicos y debatidos.

En mis inicios como estudiante de las ciencias económicas y empresariales, desde mi semi analfabetismo en estas materias, nunca encontré diferencia entre la economía capitalista y la socialista. Consideraba que en las dos hay que producir bienes y servicios con eficiencia y calidad que satisfagan las necesidades crecientes de los hombres. Después de estudiar algunos clásicos y otros no tan clásicos pero con sólidos fundamentos científicos y prácticos, de diferentes tendencias políticas, interpretaba que la diferencia entre estos dos sistemas no radica en la forma de producir bienes y servicios sino en la forma que se manifiesta la propiedad sobre los medios de producción y la relaciones sociales de producción.

Para poder entender está problemática y su reflejo en la sociedad cubana debemos partir por conceptualizar la propiedad. En sentido económico, no es más que el monopolio que ejercen determinadas personas, colectivos o la sociedad (parcial o en pleno) sobre los medios de producción (fábricas, tierra, tecnología, etc.), condicionando las formas de utilización de los medios de producción con los productores directos en la producción y la apropiación, tenencia, posesión, disfrute, consumo, de los valores creados que conforman el excedente económico. La única diferencia entre los distintos tipos de sistemas económicos sociedades que han existido a través de la historia, es la forma en que el trabajo excedente le es arrancado al productor inmediato, el obrero. Pero podemos concluir que la propiedad no se reduce solo al empoderamiento de la riqueza social: la propiedad es un proceso que se encarna definitivamente en una expresión jurídica para consolidar su carácter, posesionando en un nivel privilegiado en las relaciones de producción a los dueños de los medios de producción sobre los productores.

Como proceso, en el capitalismo la relación de propiedad se manifiesta y utilizo las propias palabras de Marx “Ahora vista del lado del capitalista, se convierte en el derecho a apropiarse del trabajo ajeno no retribuido, o su producto y vista del lado obrero, como la imposibilidad de hacer suyo el producto de su trabajo”( C. Marx: El Capital, ed. cit.,t.I, p. 700). Una forma más de manifestarse la explotación del hombre por el hombre, pero un poco más solapada, es decir “Yo y Ellos”.

Marx en una esencial definición de la propiedad social socialista plantea que la cual “no restaura la propiedad privada ya destruida, sino una propiedad individual que recoge los progresos de la era capitalista: una propiedad individual basada en la cooperación y en la posesión colectiva de la tierra y de los medios de producción producidos por el propio trabajo”( C. Marx: El Capital, ed. cit.,t.I, p. 700), entonces la propiedad social socialista es una propiedad individual socializada. Que permitiera a cada miembro de la sociedad participar no solo en la producción, sino también en la distribución y en la administración de las riquezas sociales mediante la dirección planificada de toda la producción. . La propiedad social elimina las relaciones de explotación, da origen a la colaboración en los lazos de camaradería y a la ayuda mutua entre los hombres, traducido en “Nosotros y yo”

Pues bien hasta aquí la teoría muy bonita, Qué ha sucedido en el caso cubano. Los manuales de economía socialista que conocimos fueron muy apologéticos, y vieron al socialismo como una sociedad muy armónica y perfecta. Y una sociedad emergida del capitalismo, necesariamente tiene que ser contradictoria. El socialismo cubano no surgió de una nación capitalista altamente desarrollada, como lo había previsto Carlos Marx. Nosotros heredamos una estructura económica subdesarrollada además en medio de una economía de escasez, donde la oferta es deficitaria y no satisface la demanda creciente de la población.

El problema de la propiedad en la construcción socialista tiene que ser visto contextualizado en las peculiaridades de nuestro proceso, especialmente en los momentos actuales por los que atraviesa nuestra sociedad comenzando el siglo XXI, para ser objetivos en el análisis, hay que tener en cuenta las condiciones reales en la que se desenvuelve nuestro país tanto en el plano internacional como nacional, en lo político como en lo económico. Para lo interno es muy atinado valorar críticamente y en todo su contexto las cualidades positivas consolidadas durante todo este tiempo, que han resultado buenas experiencias y con mucha más profundidad, las inercias o insuficiencias que frenan el avance en las actuales condiciones.

La propiedad social y la propiedad individual son dos momentos dialécticamente contradictorios en el proceso de producción y reproducción ampliada de los seres humanos, pero tienen que ser visto en su conjunto como sistema dialécticamente interactúantes. Han existido diferentes formas de propiedad dentro de un momento histórico determinado. Por lo que creo que para las condiciones cubanas actuales la existencia e interrelación entre diferentes tipos de propiedad es fundamental y necesaria. El Lineamiento # 2 establece que el nuevo Modelo de Gestión debe reconocer y estimular, además de la empresa estatal socialista, que seguirá siendo la forma principal en la economía, la empresas de capital mixto, las cooperativas, los usufructuarios de tierras, los arrendadores de establecimientos, los trabajadores por cuenta propia y deja abierto la posibilidad de otras formas de relaciones de propiedad que contribuyan a la eficiencia del trabajo social

El reto estará en que la propiedad social, como sistema se debe desenvolver en un complejo proceso de acciones y reacciones, de mutuas determinaciones, con el sistema de la propiedad individual. Que no puede constituir para nada en un freno a su desarrollo y desenvolvimiento. Pero en el transcurso y el desarrollo de la economía cubana, tienen que ir articulándose mecanismos que estimulen la propiedad social por encima de la propiedad individual, sin que se convierta en una imposición obligatoria adoptar este tipo de propiedad. Recordemos lo que nos decía Istvan Mészaros “… el objetivo real de una transformación socialista radical debe ser el sistema del capital en sí, con todas sus mediciones de segundo orden, y no simplemente la expropiación legal de las personificaciones capitalistas privadas del capital. Porque el acto de la expropiación legal puede ser anulado con relativa facilidad no solamente mediante la transformación de la tradicional forma capitalista privada de las personificaciones del capital en una de sus variedades poscapitalistas históricamente factibles”. Los hechos históricos, confirman esta tesis, es el caso de la Unión Soviética con el derrumbe del campo socialista. Cuba en el proceso de construcción del socialismo por diferentes coyunturas históricas impulsó el proceso de socialización de la propiedad con mecanismos de expropiación, provocando esto contradicciones antagónicas, que persisten hasta nuestros días.

Establecer una ley que prohíba o limite el alcance de la concentración de la propiedad en las condiciones actuales en que se va a desenvolver la economía, puede constituir un desestímulo, a las nuevas relaciones de producción que se puedan crear y agudizar las contradicciones. Aquí se impone la utilización de las políticas fiscales como herramienta reguladora, el Modelo Económico recoge estas políticas en seis Lineamientos (del 55 al 60).  Aunque en ninguno de ellos hace referencia específica estimular con tarifas impositivas más benévolas a las propiedad socializadas hablamos en el caso específicos de las cooperativa.

Al mismo tiempo para ir estimulando el uso y utilización de la propiedad social, a pesar de cualquier herramienta que apliquen para alcanzarlo, pasa por resolver una de las problemáticas que ha hecho evidente las insuficiencias en la teoría y sus implicaciones en la realidad diaria, constituyendo hoy una asignatura pendiente en nuestra sociedad que es el “sentimiento de dueño” sobre la propiedad social. La práctica ha mostrado dolorosamente en la comprensión del contenido de estas relaciones, y es la ausencia reiteradamente señalada en diferentes contextos del “sentimiento de dueño”, provocando vacíos en la relación de dicha propiedad. Poniéndose de manifiesto en bajos índice de productividad y hasta fuertes y persistentes tendencias delictivas, que como síntesis se ha dado en llamar fenómenos de corrupción.

Por lo que el nuevo Modelo Económico tiene que sostenerse en relaciones de propiedad y de producción que permitan a los trabajadores de la ciudad y del campo dos cuestiones fundamentales: en primera instancia, determinar y decidir ellos mismos, a través de mecanismos colectivos de decisión política, la destinación social y el uso de los medios de producción, comunicación e intercambio acumulados socialmente o legados por la naturaleza y el trabajo de generaciones anteriores. Y en segunda instancia, en el marco de las decisiones tomadas en este nivel, organizar en forma autónoma el trabajo en los niveles descentralizados donde se desarrollan las capacidades de producción.

Releyendo los lineamiento encuentro en ellos políticas que se plantean soluciones a esta problemática, como es el caso del Lineamiento # 13 donde se establece que las Empresas deciden y administran su capital de trabajo e inversiones hasta el limité previsto en el Plan. Para darle seguimiento a este Lineamiento se encuentra el # 18 que plantea que las empresas a partir de las utilidades después de impuesto podrán crear fondos para el desarrollo, las inversiones, y la estimulación a los trabajadores. Esta descentralización de la gestión no solo se queda en la flexibilidad en el uso de los recursos financieros con que disponga las empresas del sector estatal, sino también da posibilidades de variar los precios, de forma transparente, a partir de una política definida (lineamiento # 23). Aclaro en el caso concreto de Cuba el tema de precios es uno de los más complejo que debe enfrentar el nuevo Modelo, tratar este tema  y abordar sus complejidades puede llevar un artículo mucho más extenso que este.

Para el sector cooperativo los Lineamientos del #25 al #29 establecen un grupo de políticas encaminadas a dotar de independencia y autonomías a dichas organizaciones, dándole la categoría de dueños de los medios de producción, aunque establece muy bien claro la prohibición de que dicha propiedad sea utilizada como mercancía, es decir que sea vendida, alquilada o arrendada a otras cooperativas o a otras formas no estatales de producción. ¿Qué hará una cooperativa con un tractor para el cual realizó una inversión y al cabo del tiempo dejó de serle útil? ¿El Estado se lo comprará por su valor real? Me parece que el Estado no se lo va a comprar, porque a él no le hace falta. Si no se le busca una solución efectiva a esta problemática veo en los próximos años un mercado negro de Activos Fijos.

Existen otros lineamientos dirigidos a las funciones del Estado limitándoles sus relaciones con el sector Empresarial y es el caso del Lineamiento # 35. También hay políticas dirigidas al sector financiero, es decir los Bancos para estimular al sector no estatal y contribuir a su adecuado funcionamiento como es el lineamiento # 51.

Está claro y es una verdad, por lo menos para mi lo es, que la propiedad individual que promueve el sistema capitalista solo exacerba el sentimiento egoísta que está en la propia naturaleza de los seres humanos. Esas sociedades todo se centra en los intereses personales por encima del colectivo, donde todo se calcula y tiene un valor monetario incluso la vida humana, es una herencia que traemos impregnada de los sistemas sociales que antecedieron al capitalista y en este se acrecienta. El socialismo como proceso que inicia el paso a una organización de la sociedad en la cual “…el libre desarrollo de cada individuo es condición del libre desarrollo de todos” es el comienzo de un salto cualitativo en el desarrollo de la sociedad que me gustaría construir. La Revolución Cubana tiene que transformar radicalmente la vinculación del individuo al proceso de producción apropiación de la riqueza, llevándolo de la simple condición de creador enajenado del valor a la de productor pleno de su propia vida material (Marx), a la condición de sujeto libre en el proceso de su propia reproducción como parte del sistema de los individuos sociales (Marx). La sociedad que sueño es una  sociedad de productores asociados en donde cada persona pueda desarrollar a plenitud sus potencialidades. Una sociedad donde se produce con el propósito de satisfacer las necesidades en lugar de mercancías para intercambiarlas, Una sociedad donde la propiedad de los medios de producción sea común en lugar de la propiedad privada, una sociedad donde exista una forma de gobierno democrático, participativo y protagónico, en vez de un Estado por encima de la sociedad donde las decisiones se impongan desde arriba y donde toda iniciativa sea potestad de los funcionarios del gobierno. Estos lineamientos en su esencia traen respuestas a estas soluciones, pero son los hombres los que tienen que ser capaces de poder aplicar cada una de estas ideas. El tiempo será el mejor juez para concluir lo acertado o no de estas políticas.

Me disculpo con los lectores que haya sido un poco teórico. Me es muy difícil analizar estos temas y no referirme a las leyes de esta ciencia. Si dispongo de tiempo, comentaré mis impresiones sobre el proceso de la economía dirigida sobre la base de la Planificación, y este artículo me ha estimulado a profundizar sobre el tema tan complejo de los Precios.