EL ACCIDENTE DE MI HIJO.

Por Manuel García.

Noviembre 27- 5.15 p.m. Suena el teléfono, estoy impedido de contestar pues tengo una crisis de sacrolumbagia. Mi esposa acude y del otro lado le dicen:

– Su hijo ha tenido un accidente. Un auto se interpuso en el camino de la moto que conducía y lo llevaron para el hospital Mario Muñoz. Parece que tiene una lesión grande en una pierna.

Rápidamente mi esposa se cambió de ropa, mi hija fue a avisarle a su abuela, una octogenaria que había ido a visitar a un vecino, para que no se enterara por la calle y alguien pudiera distorsionar la noticia.

Mi esposa salió sin esperar a mi hija. Tomó un ómnibus (vivimos fuera de la ciudad de Matanzas) y el chofer al enterarse cual era su situación la llevó hasta la puerta del hospital, aunque no estaba dentro de su recorrido original. Minutos después salió mi hija para el hospital.

Noviembre 27 – 5.45 p.m. Suena el teléfono. Poco a poco he ido caminando hasta situarme junto a él esperando desesperado una llamada que me aclare la situación. Mi hija me comunica que su hermano tiene fracturados la tibia y el peroné, que según los médicos no tiene otro golpe de consideración. Lo van a intervenir quirúrgicamente  y que hay dos cirujanos ortopédicos que van a realizar la operación.

Después de esa llamada hay cierta tranquilidad porque una colisión entre una moto y un auto siempre hace presagiar males mayores. Más tarde llama mi hija nuevamente para informarme más detalles del accidente: mi hijo iba en la moto por la Calzada General Betancourt y al tratar de adelantar un ómnibus que se encontraba detenido, se le interpuso un auto que salió de una calle situada tranversalmente a la Calzada. Al parecer el chofer del auto no lo vio y eso provocó el accidente. Rápidamente una mujer- que todavía nadie sabe quién es- le dijo al chofer que provocó el accidente:  ¡No te lamentes más! Vamos para el hospital. Dos hombre lo sentaron en el asiento delantero y la compañera se ubicó en el asiento contiguo al chofer. Así lo llevaron para el hospital, donde al subirlo en una camilla, la mujer citada despareció sencilla y naturalmente, como diría José Martí. Noviembre 27- 6.30 p.m. Mi hija me informa que su hermano ya está en salón.

Noviembre 27- 9.55 p.m. Mi hija me comunica que habló con los ortopédicos que operaron a mi hijo y que consideran que el resultado  fue bueno, pronto lo llevarán para la sala de ortopedia, aunque es posible que necesite una segunda intervención quirúrgica..

Noviembre 28- 1 a.m. Llega mi esposa del hospital y cuenta que habló con nuestro hijo, pues lo pasaron para la sala de ortopedia y que su estado de ánimo es bueno.

Noviembre 28- 7 a.m. Mi hija llama por teléfono y dice que su hermano tuvo mucho dolor por la noche, no se le calmaba con la Dipirona, ella habló con el médico y este ordenó inyectarle un calmante más fuerte y a partir de ahí durmió toda la noche.

Noviembre 28- 2 p.m. Haciendo mucho esfuerzo por mi dolencia, voy a la visita. Mi hijo me cuenta los detalles del accidente, aprecio que su estado de ánimo es bueno. Conozco a sus compañeros de habitación:

Un campesino que sufrió una caída y se fracturó una cadera; un pescador que una espina de pescado le atravesó la mano; un chofer retirado que es el narrador del grupo, pues además de ser el de más edad, es un cubano típico y tiene muchas historias que contar: fue combatiente del Ejército Rebelde, de la Lucha Contra Bandidos y de la gesta de Angola y también se encuentra en la habitación un joven que es cantante de una agrupación de hip-hop. Si uno no viviera en este país le resultaría imposible creer que en menos de 24 horas se hayan establecido esas relaciones entre los enfermos de aquella sala, sus familiares y mi hijo. Conversan y se tratan como si se hubieran conocido de toda la vida.

Diciembre 7- 3 p.m. Llevan nuevamente mi hijo al salón de operaciones. La intervención quirúrgica la realizarán el Director de Ortopedia del Hospital y uno de los que realizó la primera operación. Estaba programada para las 10 a.m., pero llegó una mujer con una apendicitis y la tuvieran que intervenir de urgencia.

Diciembre 14-8 p.m. Sale el médico que hizo la primera operación y nos explica que la intervención ha sido exitosa, le hicieron un injerto de coral negro para suplir un pedazo del hueso que se astilló durante el accidente. Comentamos con el médico nuestra preocupación porque sabemos que vive a 25 Km. del hospital en un municipio que no es la capital provincial y en ese horario es muy difícil transportarse. Con una sonrisa en los labios para quitarnos preocupaciones, nos dijo: No se preocupen, más lejos estaba en Angola, en Pakistán y en Haití y mírenme aquí. Por suerte, en esos momentos llegó una prima de mi hijo en el auto de su padre y se ofreció para llevarlo a su casa.

Diciembre 17- 11 a.m. Cuando pasan visita el médico determina que mi hijo puede irse para la casa. Entonces el campesino que tiene la cadera fractura: Sé que ahora recibirás el 60 % de tu salario, que no te vaya a faltar nada que comer. Dile a tu familia que vaya por mi finca. También el veterano chofer, le aseveró: Si te hace falta dinero manda a alguien a verme, que yo tengo.

Diciembre 31- 12m. Mi hijo ha vuelto al hospital a curarse varias veces. Hoy le hicieron una radiografía y el médico le explica que todo marcha según lo previsto. Lo está esperando en la casa una muchachita que trabaja en la sala de rehabilitación de mi Consejo Popular que ha venido diariamente a darle sesiones de magnetismo para que no tenga que trasladarse hasta el local de dicha sala, por lo incómodo que esto resultaría.

Mi cuñado, que cuando era pequeño (cuando Cuba era la perla según algunos de los que escriben en La Joven Cuba) se escachó un dedo y al llegar con su padre a la Casa de Socorros le dijeron que operarle el dedo costaba 40 pesos y como  su padre no los tenía, tuvo que virar para la casa, por eso ha vivido toda su vida con el dedo jorobado. Además, ha trabajado en varios países como cooperante en el sector del deporte,  dijo:

¿Cuántas personas entenderán en el mundo que durante todos estos días nadie ha pronunciado la palabra dinero? Ni ha interesado si le aprueban o no la reforma de salud a Obama; si mi sobrino es comunista o no, si es católico, evangélico o ateo. Ni hay que estar velando a los médicos para que le hagan cosas al enfermo que no necesita para cobrarle después al seguro médico. ¿Cómo podrán entender esta atención hospitalaria solidaria, camaraderil? ¿Cómo podrán entender que esta no es la excepción, sino la regla?

Las personas que viven en Cuba pensarán que he contado la situación de mi hijo buscando publicidad, porque eso ocurre en nuestro país diariamente. Nunca pensé escribir al respecto, hasta que leí en el Nuevo Herald la siguiente noticia:

WikiLeaks

Cables revelan dramático estado de hospitales en Cuba

Por JUAN O. TAMAYO

jtamayo@elnuevoherald.com

En un hospital cubano, los pacientes tuvieron que traer sus propias bombillas eléctricas. En otro, el personal empleó “una aspiradora manual primitiva” para tratar a una mujer que había abortado. En otros, los pacientes pagan sobornos para obtener un tratamiento mejor.

Estas y otras observaciones de una enfermera estadounidense asignada a la misión diplomática en La Habana fueron incluidas en un despacho enviado en enero del 2008 y publicado este mes por WikiLeaks.

Titulado ‘La medicina cubana: aquí nada es fácil’, el cable ofrece una sombría valoración por la enfermera, no identificada y oficialmente conocida como Practicante del Servicio de Salud al Extranjero (FSHP), que ya había vivido en Cuba por dos años y medio.

Read more: http://www.elnuevoherald.com/2010/12/29/860558/dramatica-situacion-de-hospitales.html#storylink=omni_popular#ixzz19Z9uOH55

Lean el título, vean el origen de la información, ¡qué homenaje a la ambigüedad y a la mentira. ¡VIVA LA LIBERTAD DE MANIPULACION DE LA PRENSA!

Contrástenla con esta información tomada del sitio Rebelión en la misma fecha que la anterior:

Este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció el éxito de Cuba en materia infantil, la cual tiene una tasa de mortalidad infantil de 4,8 por 1000 nacidos vivos.

“Cuba no es un país rico, sin embargo, hace posible que el porcentaje de niños que mueren sea menor que en la mayoría de los países del mundo, por lo que la OMS trabaja con el Ministerio de Salud Pública de la Isla para trasmitir esta experiencia, de manera que pueda ser utilizada en otras naciones”, manifestó la directora del Departamento de Salud Infantil y del Adolescente en la OMS, Elizabeth Maso, durante su participación en el Taller Internacional de Atención a la Salud Infantil, que se llevó a cabo en la Isla.

Cuando pensaba terminar,  leí la siguiente información en Cubadebate:

CUBA ALCANZA LA TASA DE MORTALIDAD MáS BAJA DE SU HISTORIA
http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/01/03/cuba-alcanza-tasa-mortalidad-mas-baja-de-su-historia/
Cuba concluyó el año 2010 con una tasa de mortalidad infantil de 4,5 por mil nacidos vivos, la más baja registrada en el país en toda su historia. Villa Clara encabeza la lista con 2,5, mientras otras siete provincias se sitúan por debajo de 5,0: Holguín 3,0; Cienfuegos y Matanzas 3,7; Camagüey 4,4; Granma 4,7; y Pinar del Río y Sancti Spíritus, 4.9.

Como diría Taladrid, el periodista: saque Ud. sus propias conclusiones.