Mi Tributo.

Por Eduardo

Desde hace veinte años, todos los 7 de diciembre realizo con un grupo numeroso de matanceros una larga caminata, que parte desde la Plaza de la Libertad, hasta nuestro Cementerio de San Carlos. Es mi manera de rendir homenaje, al Titán, a Panchito, y a nuestros hermanos caídos en tierras africanas. Hoy 7 de Diciembre, se conmemora el 114 Aniversario, de la caída en combate del Lugarteniente General del Ejército Libertador de Cuba, Antonio Maceo, su ayudante el Capitán Francisco Gómez Toro, y el 21 Aniversario de la Operación Tributo, donde en la tierra sagrada de la Patria depositamos los restos de los combatientes fallecidos en el cumplimiento de gloriosas misiones, en las cuales no solo se luchó por la autodeterminación de esos países hermanos, fundamentalmente Angola, sino que se logró la independencia de Namibia, y el golpe de gracia al ejército racista de la Sudáfrica del Apartheid.

Conmueven todos los hechos que rodean a la caída de Maceo. La decisión de Panchito herido a ir a morir al lado de su Padrino y jefe. Su alevoso degollamiento por parte de los mercenarios cubanos al servicio de España, cuando se dedicaban a robar las pertenencias a los mambises caídos, una vez que las tropas españolas de línea habían abandonado el campo de batalla de San Pedro. Cuenta la historia que su cabeza cayó en el regazo del Titán de Bronce.

El gesto viril del Coronel Juan Delgado, al llegar al campamento donde se respiraban los aires de la derrota. Sus palabras al General Miró Argenter y otros desconsolados jefes mambises, constituyen un ejemplo supremo de lealtad a su Jefe, y a la Revolución, – Como es que ustedes Generales han abandonado en el campo el cuerpo del Lugarteniente. Si el cadáver del General Maceo cae en manos de los españoles, este día será de baldón y oprobio, para las armas cubanas. Y agregaba, – Voy a volver al campo de batalla a rescatar el cadáver del General, todo aquel que se sienta cubano, que me siga. Muchos de le unieron en aquella carga de gloria, en la cual, muchos de los contraguerrilleros cubanos, pagaron con sus sangre, la dedicación a la tarea que como buitres estaban ejecutando entre los cadáveres.

Juan Delgado como se conoce, entregó el cadáver del Titán a sus leales parientes en el llamado “Pacto del Silencio”. Tres años en que solo la familia Pérez residente en la finca “La Dificultad” en el Cacahual, conocían del rescate y enterramiento del general y su ayudante. Uno de los muchachos de la familia, murió de hambre como reconcentrado, sin revelar el lugar sagrado de entierro del Titán, a pesar de que Weyler ofrecía una millonada por aquella información. El 17 de septiembre de 1899 una comitiva, presidida por el Generalísimo Máximo Gómez Báez e integrada por autoridades de Bejucal, generales, jefes y oficiales del Ejército Libertador, parten hacia el Cacahual, donde en presencia del notario público Ricardo Varona se procede a la exhumación de los cuerpos que fueron colocados en capilla ardiente, con guardia de honor en la casa de la familia Pérez, hasta que se construye el primer mausoleo, que dio paso al actual, donde el pueblo cubano le rinde tributo a Maceo y Panchito cada 7 de diciembre.

“…De Angola nos llevaremos la entrañable amistad que nos une a esa heroica nación y el agradecimiento de su pueblo y los restos mortales de nuestros queridos hermanos caídos en el cumplimiento del deber…”, afirmó el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Ministro de las FAR, el 12 de diciembre de 1976. Y el 6 de diciembre de 1989, después de un extraordinario trabajo para la identificación y preparación de los cadáveres en el Cementerio de la Misión Militar Cubana en Angola, se iniciaba la Operación Tributo. Esta consistió en la transportación a la Patria de los restos mortales de los 2 085 mártires que cumplían misiones militares y 204 en tareas civiles, caídos en misiones en África, para darles sepultura en los Panteones de los Caídos acondicionados en cada uno de los municipios del país.

“…A esta hora, simultáneamente, en todos los rincones de donde procedían, se da sepultura a los restos de todos los internacionalistas que cayeron en el cumplimiento de su noble y gloriosa misión…”, aquella mañana dijo el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con la voz rasgada por la emoción.

Desde aquel día, marcho con mi esposa a rendir tributo a mis mártires. Las fuerzas por el paso del tiempo ya no son las mismas de entonces, pero el espíritu permanece firme al lado de los familiares de nuestros héroes. Hoy mi compañera hará por primera vez en estos veintiún años el trayecto sola, me toca mi guardia mensual, de 24 horas en la UMCC, por tanto no podré asistir como siempre lo hago. De la universidad parten las guaguas hacia la Plaza de la Libertad a las 2.30 PM. Este post en Joven Cuba, dedicado a todos los caídos en nuestras luchas libertarias, es “Mi Tributo”.

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