Deudas pendientes…

Por Harold Cárdenas

Desde que comenzó el blog, hemos tratado de ser consecuentes con nuestros objetivos: defender nuestro sistema político y a la misma vez debatir temas internos, por muy espinosos que estos sean. Por ello trato siempre de tomarle el pulso a mi país, plantearlo tal como es, evitando edulcorar o distorsionar una realidad que con sólo salir a la calle se respira.

A menudo me preguntan en los comentarios de los artículos cuál es el país por el que luchamos, yo trato de explicar siempre que no es este que tenemos realmente. Tendríamos que estar locos para aspirar a un país en el que existe la carta blanca para viajar o en el que la economía de los nacionales está tan deteriorada (para decirlo de manera sutil). En lugar de esto trabajamos activamente por el cese del bloqueo y la solución de los problemas nacionales (o lo que llaman algunos bloqueo interno). Para lograr esto hay que poner primeramente las cartas sobre la mesa, lograr una transparencia y comunicación que fortalezcan al país y luego enfrentar los desafíos externos.

Si nos dejamos condicionar por los comentarios negativos en el blog y le seguimos la rima a los que optan por no “darle armas al enemigo”, estaríamos renunciando a uno de nuestros objetivos principales: fomentar un pensamiento crítico en la población cubana (y externa) desde un punto de vista revolucionario. Para lograr esto tenemos que enfrentar temas difíciles, a los que generalmente no se hace mención pero que a mi opinión resultan claves en la actualidad cubana. Son estas nuestras deudas pendientes:

-Comenzaría por explicarle al pueblo (a medida que avancen las investigaciones) lo ocurrido en el hospital psiquiátrico de Mazorra y las medidas que se han tomado con los responsables.

Televisar íntegramente las sesiones de la Asamblea Nacional. Al ofrecer una versión editada e incompleta se debilita el consenso nacional y crea incertidumbre respecto a lo que allí se discute.  Sin embargo, al televisarlas o radiarlas (preferentemente en vivo) el pueblo conocería qué plantean sus representantes y si están siendo o no consecuentes con la responsabilidad que les toca. No podemos escudarnos detrás de “las informaciones clasificadas” que allí se discuten; sería cuanto menos ingenuo, pensar que los servicios de inteligencia extranjeros no tienen acceso a las sesiones, por tanto, resulta irónico que ellos conozcan a profundidad lo que allí se discute y los cubanos no.

-Explicarle al pueblo lo ocurrido con Rogelio Acevedo, Yadira García y en caso de otros hechos semejantes, dar a conocer los argumentos y las medidas a tomar con estas personas. Nadie, por brillante que haya sido su trayectoria, está por encima de la Revolución y su pueblo.

-Aclarar lo ocurrido con Esteban Morales, esto puede lograrse utilizando preferentemente espacios informativos alternativos, pero se hace necesario hacerlo para contrarrestar campañas de difamación al PCC y de paso enviar un mensaje positivo a la intelectualidad cubana. En el contexto actual, la relación intelectuales-Estado, adquiere un carácter medular.

-Para lograr muchas de estas cosas se hace necesario un mayor nivel de información, para ello el Estado puede crear espacios alternativos o fomentar esto en la sociedad civil. No podemos permitir que medios extranjeros aborden asuntos candentes de la Isla mientras nuestra prensa calla o llega tarde al asunto, darles la primicia es permitirles condicionar la discusión del tema de acuerdo a sus intereses. Tampoco el manido pretexto de la “compartimentación de la información” se aplica en muchos de los casos, que el pueblo esté desinformado puede resultar tan peligroso como que la contrarrevolución esté informada.

-Es necesario preparar al pueblo cubano para un inevitable acercamiento a Internet. La actual prohibición del acceso libre a Internet en el país se explica a través de cuestiones de infraestructura, política, psicología social de los cubanos, etc. Sin embargo, un eventual acercamiento a la red de redes por parte de las grandes masas se hará una realidad en un futuro próximo. Si los cubanos no están preparados para ello (que ya resulta contradictorio con el discurso del país más culto del mundo) sería imperdonable no crear estrategias desde ya para cuando esto ocurra.

-Sobre el manejo hacia las mal-llamadas “Damas de Blanco“: no hay necesidad para los actos de repudio, mantener la protección de estas por parte de las fuerzas del orden pero el desprecio a sus actos y la oposición del pueblo dejarlas a la espontaneidad popular. Dosificar o planificar el rechazo ha tenido efectos muy negativos:

  • se magnifican sus manifestaciones (e irónicamente se les hace un favor)
  • se da una imagen negativa de la Revolución (tanto dentro como fuera del país)
  • si resulta cierto el hecho de que se programa la oposición y los actos de repudio, de esta manera se le está restando validez al rechazo real del pueblo. Muchos cubanos han perdido familiares o se han sacrificado mucho por la Revolución, su rechazo y repudio sería genuino.

Todo esto puede acarrear graves consecuencias a largo plazo si no se le da respuesta o se soluciona, estamos en un momento privilegiado por el nivel de debate interno, que el propio Estado está fomentando, sepamos aprovecharlo y corregir nuestros errores. Estas son nuestras deudas pendientes, para algunas es ya un poco tarde, para otras es el momento perfecto, como siempre digo: la bola está en nuestra cancha.

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