El debate en los blogs y concretamente el debate en LJC

Tomado de http://api.ning.com/

Por Josep Calvet

El contendido de este artículo no es nuevo, porque hace algo más de un mes, lo fui dando a conocer a través de varios comentarios en el blog Tomar la Palabra con ocasión de una bronca que tuve con una persona. Dado que fui aportando comentarios, alguna persona llegó a decir que por qué no expresaba mis quejas y mi mala experiencia en otros blogs escribiendo un post. No lo hice porque imagino que hay cientos de temas mucho más interesantes, pero hoy parece que ha llegado el momento de decir algo.

El tema principal del artículo es cómo se debate en los blogs, qué normas escritas o no escritas existen y qué grado de cumplimiento tienen esas reglas del juego.

¿Por qué ahora sí y hace un mes no? ¿Por qué ahora me interesa escribir unas líneas sobre las formas y los modos que se están dando en los debates que se producen al determinados blogs? Pues la explicación está en un rifirrafe muy reciente que se ha producido en La Joven Cuba (LJC en adelante).

El espacio que los blogs tienen para dejar comentarios, se convierte de hecho en un foro de debate en aquellos casos en que el blog fomenta ese debate, bien a través de los contenidos de los posts y también según cómo desarrolle la moderación de dichos comentarios. Este tema está presente en la blogosfera desde siempre, porque surge la polémica desde el mismo momento en que nacen los blogs, hace unos seis años. Un blog es un todo, formado tanto por las entradas y las páginas, como por los comentarios. La valoración positiva o negativa de cualquier blog, se suele hacer tanto por la bondad de los posts, como por la forma y contenido de las discusiones que provoca. Así, parece que hay bastante consenso en afirmar que en el caso de La Joven Cuba, está siendo la combinación, artículos publicados-comentarios aportados, lo que está determinando la buena marcha del joven blog. Sin embargo, como dice uno de los refranes españoles, ‘en todas partes cuecen habas’ y este blog también sufre de vez en cuando algún contratiempo, alguna crisis. Siendo LJC un blog con menos de un año de vida, es decir en el cómputo de la vida media de un blog, está en plena juventud, se trata de una crisis de crecimiento y ello explica el rifirrafe al que me refería antes.

El debate en LJC tiene unas normas generales aceptadas sin demasiado problema como correctas y prácticamente aparecen publicados la totalidad de los comentarios que se realizan tras pasar por la moderación y aprobación que realiza el equipo del blog. En ese sentido, hay bastante consenso de que el grado de libertad de expresión es muy alto, y son pocos los comentarios que no se aprueban. El problema ha surgido cuando días atrás se produce un malestar evidente en uno de los miembros de LJC cuando ve publicadas una serie de afirmaciones que considera falsas, nada documentadas o muy tendenciosas en la línea de desprestigiar o criticar sin fundamento unos y otros aspectos de la realidad social, económica, política de Cuba. Ese modo de argumentar, haciendo afirmaciones generales muy negativas sin aportar ninguna justificación seria, viene de meses y parece que hace unos días, el vaso estuvo a punto de desbordarse y se creyó que había llegado la “gota que colmó el vaso”. Justamente se estaba discutiendo en torno a la leche. A la promesa de años atrás. La duda que tuvo más de uno, o más de una, fue si era leche o mala leche.

Pasado el episodio láctico, me entra a mí el mismo malestar que tuvo el miembro de LJC, por que veo demasiada reiteración en valoraciones fuera de contexto, fuera de tono, gratuitas, etc y se ve que me subió la tensión arterial. Total que el jueves o viernes pasado me dirigí en un comentario desafortunado a un comentarista español como yo, implicado en el tema Cuba  como yo, varios otros como yo, pero que vemos las cosas a través de cristales de distintos colores. Yo veo las cosas a través de un cristal de color rojo, y él ve las cosas a través de un  cristal de otro color. Como he dicho, mi comentario fue desafortunado porque incluía tres calificativos despectivos y no tardé mucho en disculparme.

No deseo convertir este artículo en una exposición de un asunto personal, pero dar algunos datos es necesario. ¿De quién estoy hablando y a quién ofendí?

Es una persona que deja muchos comentarios en bastantes blogs, igual que yo y por eso puedo afirmar al haberlo leído que  es una persona muy cercana a la disidencia cubana, amigo del matrimonio Escobar-Sánchez y trata de mostrar que está muy al día de hechos y situaciones tanto pasadas como presentes. Siempre se muestra respetuoso en las formas y es correcto en el trato con sus adversarios cibernéticos. Últimamente me dirijo a él tratando de que cuente un poco qué conocimiento tiene de Cuba en primera persona, es decir si ha vivido en la isla, si ha desarrollado algunas tareas que le permiten tener información de primera mano, es decir si conoce la realidad cubana por su propia experiencia. Y en ello estamos. Por mi parte, decir muy brevemente que he estado dos veces en la isla, que no tengo relación ninguna con instituciones, organismos, personas conocidas, y mi presencia en la red desde el mes de mayo se debe única y exclusivamente a mi deseo de colaborar contra el acoso y derribo que considero se está produciendo contra Cuba según yo lo entiendo, o contra el gobierno cubano según lo entienden quienes participan en ese objetivo: liquidar la Revolución Cubana.

Es hora de entrar en cómo se debate en los blogs y concretamente en LJC.

Mi experiencia personal ha sido lamentable. Si fuera un poco blandito diría que traúmática. Comienza hace un año aproximadamente cuando sin ningún motivo especial entro en Generación Y por curiosidad, de igual manera a como entraba en muchos sitios muy distintos. Abro un nick y un gravatar para participar en el sorprendente foro de GY. ¿Cómo se debate en muchos blogs del tipo GY? Muy sencillamente, no se debate. Por una parte es un consenso y una autoafirmación colectiva contra un ‘régimen’ calificado muy negativamente y por otro lado, se recibe al disidente del disidente con insultos, mofas, descalificaciones fuertes. Igual que elegí un nick y un gravatar, también elegí “portarme bien”. Creo que siempre fui respetuoso y correcto, aunque desde el primer momento dije que apoyaba el proceso revolucionario cubano (estas palabras exactas suelen ser las que uso). Como tengo bastante capacidad de aguante, apenas me molestaban los insultos. Trataba de informarme o de recabar alguna opinión concreta y yo iba a lo mío: cuando veía que había blogs pro cubanos que estaban bloqueados en GY, trataba de saber por qué y ello me llevaba a participar. Cuando veía que se afirmaban cosas que no coincidían con lo que yo creía, lo planteaba y pocas veces había alguna respuesta normal. Troll, esbirro, G2, Villa Marista, empezaron a ser palabras que iba conociendo en primera persona. Poco más. Muchos comentarios, no hay debate, se insulta a granel a quien no opina como la mayoría.

Con lo anterior, ya está mencionada una clase de blogs. Los que gruñen al que no piensa igual. Si he hablado de GY, es porque fue mi bautizo en la blogosfera cubana, pero lo mismo podría haber hablado de otros blogs de un color u otro. He hablado de lo que conozco tras varios meses de aprendizaje. Tampoco he hablado de un blog cualquiera perdido en el ciberespacio, me he referido ‘Al Blog’, al nomber one’, a la Blogger. Repito, que he mostrado una categoría de blogs: ¡Aquí no se acepta al que piensa diferente¡ Es muy posible que haya censura o no la haya pero en el fondo da igual. Lo que se diga en un post puede estar  bien, pero si luego los comentarios o el propio editor/a ‘te echan’, el foro se queda monocorde, monótono. Suele ser el caso de todos los blogs llamados opositores, los bloggers. Predomina en los comentarios la posición contraria y opositora y además prácticamente no hay invitación al diálogo.

Otra categoría de blogs. Son los que  con más o menor fortuna tratan de abrirse al debate y caben comentarios a favor y en contra de la línea editorial. No voy a dar una relación de esos blogs para no dejar a nadie fuera y tan sólo me centro en La Joven Cuba. Creo poder afirmar sin equivocarme mucho que LJC es uno de los primeros blogs donde se escriben comentarios de distintas tendencias ideológicas, de distintas tendencias políticas y ese es su principal activo. Hasta aquí hay consenso creo yo.

Sin embargo planteo una objeción a la forma en que se desarrolla el debate en LJC. Primero hay que pensar qué se pretende, qué objetivos tiene, qué espacio cubre un blog como LJC. Me gustó un comentario de hace unas semanas cuando alguien se refería al hecho de comentar como ‘catarsis’, como liberación de algunos demonios, o tal vez como autocomplacencia, alimentar el ego que llevamos dentro y nos gusta ver nuestro nombre en negrita, y nos gustan nuestras propias palabras como nos gusta el olor del jabón que usamos, es decir un auto-engaño. Cuando se cierra el ordenador, ahí sigue el cuadro torcido, el noticiero sigue siendo tan malo como siempre, y no hemos arreglado nada de nuestro pequeño mundo.

Si el objetivo de un blog es tratar de dar pasos para conocer a los demás, para entender sus posiciones distintas a las mías, para intentar llegar a ciertos consensos (consensos virtuales), pero que podrían ser un embrión de consensos reales, ¿qué sentido tiene la continua descalificación pasada, presente y futura? ¿ qué sentido tiene sacar periódicamente la lista de agravios pasados?

Este es el motivo de mi artículo. No me parece razonable la continua deslegitimación de la Revolución Cubana, las continuas referencias a un pasado condicionado totalmente  por hechos ajenos a la propia nación cubana. No me parece razonable insistir una y otra vez en lo que dijo Fidel y no cumplió, lo que dijo Raúl y no se realizó, etc. Y tampoco me parece nada bien que se afirman cosas que molestan y ofenden a quienes pelean, trabajan y desean lo mejor para el Caimán Embravecido.

¿Trato con ello de limitar la libertad de expresión de alguien? En absoluto. Dado que afirmo que esa libertad de expresión se está dando en LJC, no se trata de dar marcha atrás y de una manera u otra, ponerle cortapisas. Ruego que se entienda bien lo que digo. Debe mantenerse esa forma de debatir, lo más libre posible, pero debe ceder el uso del blog como escaparate del argumentario disidente, cuando una y otra vez estamos ante más de lo mismo.

Es muy distinto criticar medidas, decisiones, declaraciones, déficits estructurales, coyunturales, lo que sea a estar cuestionando la premisa mayor: la legitimidad del proceso revolucionario.

Y la mejor forma de no aceptar lo que es un hecho, la  menor forma de tratar de tumbarlo, es diciendo una y mil veces medias verdades, rumores, informaciones sin contrastar, etc. Para ese tipo de valoraciones, existen otros blogs, dedicados en exclusiva a ello, pero resulta como mínimo chocante, que un blog donde jóvenes cubanos opinan sobre la realidad cubana, sea precisamente el sitio donde haya que leer machaconamente el memorial de agravios, las descalificaciones, hasta los insultos hacia lo que hoy representa Cuba para el resto de buena parte de la comunidad internacional.

Para finalizar, hay una cuestión que ha podido comentar alguna persona en alguna ocasión y es una tercera categoría de blogs, que diría no existen. Aquellos que puedan dar un salto cualitativo y en su línea editorial, quepa la publicación de artículos de distintas tendencias y sensibilidades. Sí creo que existe algún blog que se muestra abierto a ello. Sin embargo se hace desde una de las dos orillas y no he visto que desde esa propuesta unilateral la invitación haya funcionado. Ir más allá es que en el equipo editorial estuvieran personas de manera de pensar distinta y se diera un respeto, y una aceptación de cualquier opinión. Ello supondría una pluralidad en los post. La segunda parte es que los comentarios podrían seguir siendo como lo son ahora, es decir excesivamente tendenciosos y habría una dificultad real a la hora de la moderación, permisividad, etc.

Los problemas surgen cuando se quieren abordar las soluciones, pero no se llega a ninguna meta sin esfuerzo.