En el centenario de Miguel Hernández 1910-1942.

El poeta español Miguel Hernández

Por: Josep Calvet

Lo primero que me hubiera gustado decir de Miguel Hernández en esta época de campaña  mediática contra Cuba, de acoso y derribo de la Revolución Cubana, es que era un gran amigo de la Revolución. No puede ser así porque Miguel murió en una cárcel franquista en 1942 y por lo tanto no llegó a vivir el periodo  revolucionario, ni el asalto al Cuartel Moncada, ni el triunfo de la revolución popular. Sin embargo sí se puede afirmar que Miguel era amigo del pueblo cubano.

Hasta que Tatu, Osmany Sánchez, uno de los miembros de La Joven Cuba, no comentó hace unos días que Miguel había tenido gran amistad con el revolucionario cubano Pablo de la Torriente Brau, sinceramente sabía muy poco de los lazos que el poeta español había llegado a tener con Cuba, con gente cubana. Pero vamos a tratar de empezar por el principio.

Para quien conozca poco quién es Miguel Hernández, decir muy brevemente que fue el hijo de Miguel y Concepción, gente sencilla del sur de la provincia de Alicante, ya en el límite con Murcia. Nació en 1910. Desde los siete años ayuda a su hermano Vicente en las tareas del pastoreo, aprendiendo de él este oficio; hizo estudios primarios, trabajó en varias cosas, y bien pronto descubre que le gusta leer y escribir poesía.

Ello choca con los planes que tenía su padre para él -que era que le ayudara en el campo-  y contando con un amigo, Ramón Sijé, logra iniciar una aventura totalmente excepcional en gente de su clase social. Edita por su cuenta los primeros poemas, pide libros a poetas ya conocidos, se desplaza a Madrid como era obligado en aquella época y trata de relacionarse con la gente ya muy reconocida: Lorca, Aleixandre, Juan Ramón Jiménez, Alberti…No solamente trata de conocer  a la Generación del 27, sino que también están Neruda, Picasso, Dalí, etc.

Cuando estalla la Guerra Civil (1936-1939), Miguel se alista en el bando republicano.

“En la guerra civil, que siguió al golpe de estado del general Franco contra el gobierno de la República, Miguel Hernández continuó su trayectoria poética y humana ingresando como voluntario en el ejercito republicano: se incorporó al Quinto Regimiento de Zapadores, en la organización del Partido Comunista, el 23 de septiembre de 1936 y participó en la defensa de Madrid, Andalucía, Extremadura y Teruel.” (1a). En una resolución del Comité Ejecutivo del PCE sobre el centenario del nacimiento de Miguel Hernández 1910/2010, se afirma que “Encontró en el Partido Comunista de España un lugar natural de trabajo y de lucha y, para el PCE, es un orgullo contar en nuestra organización con el gran poeta, el gran hombre y el gran comunista que fue Miguel Hernández y que sigue siendo en su obra y en nuestra memoria.” (1b)

Miguel es un hijo del pueblo, como tantos millones de mujeres, de hombres que hay en España, en Cuba y en todo el mundo. Es hijo de la clase trabajadora y cuando descubre la lectura, los libros, la poesía, trata de estudiar y se rebela ante el futuro que le espera. Asiste de pequeño a varios colegios y a los trece años comienza el bachillerato, pero dos años más tarde  su padre quiere incorporarlo al trabajo familiar y se hace pastor, pastor de cabras, ganado bien adaptado a tierras áridas, casi desérticas como lo es buena parte del territorio del sur de Alicante. La leche de esas cabras, junto con el aceite de cualquier almazara cercana, frutas de secano y pan, ha sido la dieta de tantas y tantas gentes a lo largo de tantos y tantos días en media España. De una de las dos Españas. La España pobre del primer tercio del siglo veinte.

Cómo fue adquiriendo Miguel conciencia política a partir de su propia realidad social imagino que sería como tantos otros. Amigos, conocidos, las Casas del Pueblo, los Ateneos y sobre todo las traumáticas experiencias nacionales como la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) siendo rey Alfonso XIII o la Revolución de Asturias (1934).

España vive en 1936 un momento excepcional. Llega el cambio de monarquía por republica. Estalla la República. La II República Española. Tras unas elecciones municipales el pueblo español quiere dejar atrás la restauración monárquica y la gente se lanza a la calle con una alegría inmensa,  pacíficamente y se produce un ‘subidón’,  una euforia que sorprende por lo espontánea, por su raíz popular y es la gente anónima, sencilla, del pueblo, quien protagoniza unas años de enorme fervor por la educación, por la cultura, por los derechos de la mujer.

España vive una ilusión, un despertar a algo nuevo, tal vez comparable con la Revolución Cubana que se dará veinte años más tarde.

Miguel Hernández vive unos años de ilusión colectiva, las Misiones Pedagógicas, las campañas de alfabetización, el cuidado por la educación básica, por el teatro, la cultura en general llega a los pueblos pequeños, llega a todos los rincones de la piel de toro.

Todo va bien en esa época dorada, aunque también hay  ciertos desencuentros con algunos escritores que han vivido otra realidad social muy diferente a la suya. Personas más formadas en ámbitos familiares más cultos, con otras inquietudes y experiencias muy distintas a las de Miguel. Él no había salido de la provincia de Alicante y ciudades como Paris, Nueva York, La Habana eran tan sólo pequeños puntos en un mapa escolar. Su origen humilde en alguna ocasión le impedía tener más contacto, más cercanía, más aceptación por parte de otras personas que con los años  serían reconocidas por su enorme talento.

Cuando se produce el golpe de estrado franquista, España sufre una trágica transformación y los lápices, los libros, las tizas se guardan, hay que defender por las armas la legalidad republicana frente a los que quieren romper los lápices y las tizas y quemar los libros. Cuando acaba la guerra, Miguel trata de escapar a Portugal con la mala fortuna de que es reconocido en la misma frontera, a un paso del exilio por un guarda. Es detenido, condenado a muerte, pero no llega a ejecutarse la condena y pasa a prisión. Muere tres años más tarde por desnutrición, y enfermedad en la cárcel provincial de Alicante a los 32 años.

Es en esos momentos de guerra civil en España cuando Miguel conoce a Pa blo de la Torriente Brau y se hacen amigos. Pablo de la Torriente Brau era uno
de los brigadistas cubanos que se unieron al gobierno legítimo. Es la historia de los revolucionarios cubanos que yo desconocía totalmente hasta que Tatu hizo el comentario ya indicado. Posteriormente he leído un poco acerca de esa participación de cubanos en nuestra guerra civil y he conocido otro cubano muy importante en las letras y en la política cubana. Me refiero a Juan Marinello Vidaurreta. Pedí un poco de colaboración y Rosa Báez me mandó una referencia realmente interesante. Se trata del artículo Marinello y la República Española de Caridad Massón Sena, Doctora en Ciencias Históricas. Investigadora Titular del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello. (2) Es otra historia distinta y que se refiere a España en los años anteriores al estallido de la II Guerra Mundial y al papel que desempeñaron tantos y tantos escritores tratando de frenar la barbarie nazi.

Volviendo a Miguel, su obra literaria a pesar de su prematura muerte es bien conocida y valorada por todo el mundo. Miguel escribe sobre todo poesía. Poesía muy clásica sobre temas universales donde destaca el amor, la vida, la fe en las personas, el compromiso social. Su origen humilde hace que enseguida se hable de él como nuestro Poeta del Pueblo. Pero pronto sus textos trasciende las fronteras españolas y Miguel es el poeta del pueblo, de cualquier pueblo que luche por su libertad, por su dignidad, por su independencia. El pueblo cubano por ejemplo.

Miguel, es el poeta más ‘cubano’ de su generación,  a pesar de no haber pisado la isla, como sí lo hiciera Lorca en 1930. Si hubiera vivido en 1959, ¿qué habría sentido Miguel viendo la gente en la calle, viendo el triunfo por las armas de los grupos revolucionarios, viendo que todo un pueblo había recuperado una vez más su libertad?

Es fácil imaginarse el apoyo del poeta del pueblo a la Revolución Cubana, su deseo de participar, su solidaridad y su poesía comprometida enlazándose con la poesía, con la narrativa, con las palabras de sus hermanos cubanos y de los demás países latinoamericanos.

Estoy casi seguro de que en estos días, en mucha escuelas cubanas, al igual que en muchas escuelas españolas, las maestras, los maestros, el profesorado de secundaria, en cualquier parte que se enseñe lengua y literatura castellana habrá un recuerdo emocionado de Miguel Hernández Gilabert.

Acabo con algo que puse hace pocos días en un blog, dirigido a su editor: “¿Te imaginas a Miguel Hernández en 2010.? ¿Qué diría de tu Cuba, de tupatria?

Vientos del pueblo me llevan,

vientos del pueblo me arrastran,

me esparcen el corazón

y me aventan la garganta.

¿Quién habló de echar un yugo

sobre el cuello de esta raza?

¿Quién ha puesto al huracán

jamás ni yugos ni trabas,

ni quién al rayo detuvo

prisionero en una jaula?

Versos de Vientos del Pueblo. Madrid, 22 de octubre de 1936

(1a,1b) Resolución Comité Ejecutivo del PCE sobre el centenario del
nacimiento de Miguel Hernández 1910/2010,

http://www.nodo50.org/pce/docpce/pl.php?id=3654

(2) Marinello y la República Española. Caridad Massón Sena, en Perfiles de
la Cultura Cubana.
http://www.perfiles.cult.cu/article.php?numero=4&article_id=201