CONTRA EL TERRORISMO DE LOS MEDIOSDEMOCRÁTICOS

Colaboración con La Joven Cuba

Por Carlos Tena

Una de las virtudes más ilustrativas del carácter del ciudadano/a cubano/a, es su enorme capacidad para inventar aquello que resulte de utilidad a sus compatriotas, aunque algunos (a pesar de la propaganda, siguen siendo una minoría) no merezcan disfrutar de cualquiera de esos hallazgos técnicos, mecánicos o culinarios, que les han convertido en los Reyes del Reciclaje a todos los niveles. Más increíble aún resulta que en el sector médico y farmacológico, los investigadores y expertos continúan descubriendo, ensayando y fabricando medicamentos para enfermedades tan mortales como el cáncer, que circulan ya en algunas naciones dotadas de gobiernos sin complejos.

En los medios llamados “democráticos”, jamás se habla de las enormes virtudes de la ciencia cubana, excepto cuando se tratase del caso de un experto que decidiera emigrar al exterior. Para Falsimedia, en aquella sociedad no existirá nada digno de alabanza, hasta que los grandes monopolios y empresarios al estilo del desvergonzado Diaz Ferrán, no gocen de libertad para contratar, explotar y despedir a un trabajador; de libertad para robar, estafar, expoliar las arcas del estado, evadir capitales a las Islas Caimán, Palau, Panamá o Suiza; de libertad para controlar todos los medios de información y a los dos partidos (en realidad, el mismo) que habitualmente se alternan en el poder, a sus jueces, ejército y policía, con total impunidad. Esos son los primordiales derechos humanos del primer mundo.

Marginalmente a las tibias posiciones que la minúscula izquierda europea adopta con el tema de los inexistentes presos políticos de la isla (los auténticos se hallan en la Base yanqui de Guantánamo, sin haber sido siquiera procesados y juzgados, pero la CE calla como vieja zorra ante la Casa Blanca), la cuestión en la que casi todos los colectivos reconocen es la injusta, criminal e ilegal medida llamada bloqueo, en todas sus variantes posibles, aplicada contra la isla más justa del globo, en la que la igualdad es tangible, y el igualitarismo un vicio a desterrar; precisamente porque resulta injusto que una persona que no quiere trabajar, perciba las mismas ayudas alimenticias (libreta) que otra que cumple con su compromiso con el estado, que no es sino colaborar en el desarrollo de la sociedad en la que vive.

Las Damas del Cheque en Blanco no dan un palo al agua (el dinero les llega desde las cuentas corrientes de los terroristas en Miami), pero siguen disfrutando de las subvenciones que el estado reparte en aquella sociedad, en la que millones de compatriotas demuestran a diario su responsabilidad como ciudadanos, trabajando en la seguridad de que no va a llegar una reforma tan injustas e inaceptables como las aprobadas en el viejo continente, que aparcaron las promesas formuladas en campaña al mundo laboral, haciéndole culpable de una crisis aún no explicada en su desnudez, pero alabando las enormes ganancias de la banca privada.

Una sociedad en la que los verdaderos derechos humanos se respetan con absoluta transparencia; un país donde todos los servicios están subvencionados (luz, agua, energía eléctrica, gas, telefonía, etc.), en la que la armonía social brilla, además de por la sempiterna sonrisa de sus habitantes, por su ritmo y cadencia laboral, su desparpajo y simpatía, no es extraño que llene de envidia a los representantes del empresariado español en el Senado y las Cortes, esos que se hacen pasar por políticos del PPSOE, que protagonizan esperpénticos debates y discusiones en medio de un decorado zarzuelero, ocultando que su meta es ingresar miles de euros semanales en las cuentas corrientes de sus Padrinos, no sea que cuando un ministro o presidente cese en su cargo, fuera a perder su puesto como asesor o consejero delegado en cualquier monopolio saneado económicamente.

Zapatero, de haber gobernado en lugar de Aznar, habría enviado tropas tanto a Iraq como a Afganistán. Aznar, por su parte, hubiera aplicado una rebaja salarial  y  una congelación de las pensiones, con las mismas características de esta última canallada efectuada contra todos los trabajadores y jubilados. La única diferencia es que, de ser el PP quien hubiera cometido la agresión, los de la Ceja saldrían en mesnada a vociferar, con Víctor Manuel, Pedro Almodóvar e Imanol Arias a la cabeza. Y para rizar el rizo, en el colmo de las generosidades mal entendidas, esta España de Tortura y Pandereta brinda a decenas de delincuentes y mercenarios cubanos, alojamiento y sustento gratuito, más 20 euros al día. En tanto, miles de honrados inmigrantes o no, que anhelan trabajar y vivir dignamente, duermen al raso en parques, bancos, pidiendo limosna.

La única diferencia existente entre los dirigentes del PP y el PSOE es de talante, de una cierta capacidad de maniobra, en momentos en los que la CE obliga al gobierno del Borbón a hablar con su homólogo cubano de la infame postura común, como  hace unas semanas cuando dos enviados de Zapatero viajaron a Cuba, entre las críticas y burdas chanzas del PP, para comprobar cómo va el asunto de la liberación de los llamados presos políticos. Espero que Don José Luis invite a dos representantes del gobierno de la Revolución para que vengan a España, con objeto de comprobar si son ciertos los informes de los Relatores de la ONU en el asunto de las torturas a los detenidos, o hablar con la Confederación Episcopal para que se libere a los presos políticos vascos. Claro que hay iglesias, e iglesias. Ustedes me entienden: el  gobierno español permite que el Papa, delincuente en potencia por ocultar casos de pedofilia cuando era obispo, no sólo visite este lugar de Europa en olor de multitud (lo correcto es loor, y no la peste del Benedicto), sino que no dice ni-esta-boca-es-mía, cuando es el Vaticano donde se decide que los obispos en el País Vasco hayan de ser reaccionarios, ultraconservadores, manifiestamente franquistas, en una palabra, porque le conviene a la monarquía borbónica… y a Rubalcaba, que recibe los mayores elogios de la plana mayor del PP. Qué dato tan curioso…

Y a todo eso, añadir el penoso espectáculo de la prensa en todas sus vertientes técnicas, en la que únicamente se admiten dos opiniones: que Cuba está mal o, sencillamente muy mal. Sin embargo, cuando un profesional de la prensa escrita es capaz de afirmar que las cosas en Cuba no son como se cuentan, o que la llamada oposición no tiene el menor arraigo social, como acaba de escribir el colega Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EEUU y subdirector de Radio Miami (nada sospechoso de ser afín al comunismo y al Oro de Beijing), los periodistas de Falsimedia, con Iñaki Gabilondo al frente, miran hacia el cielo, comentando el buen tiempo que hace, mientras sus jefes deciden que a aquel tipo no hay que concederle ni un minuto en la TV.

Gonzalo ha desnudado, ha dejado en evidencia a Mauricio Vicent, Jimenez Losantos, Juan Luis Cebrián, Pedro Jota Ramírez, Muñoz Molina, Ana Belén, Pilar Bardem, Fernando Savater y demás intelectuales comprometidos con la causa del dinero.

De ahí que me alegre enormemente por la iniciativa del ICAP (Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos) al convocar la Brigada de Lucha contra el Terrorismo Mediático, que tendrá lugar en Cuba del 15 al 28 de Noviembre próximo, abierta a todos aquellos periodistas que lo deseen. Serán sin duda unas jornadas densas y extensas, teniendo como objetivo el combate sin tregua contra las mentiras, las manipulaciones (terrorismo mediático) y las falsedades que se vierten acerca de la Revolución, en los cenáculos de media docena de empresarios que controlan todas las plataformas de opinión, de alcance nacional e internacional.

La Brigada promete ser no sólo un encuentro fraternal de los colegas de la prensa libre, de esa que difícilmente puede verse en los quioscos (El Otro País, Diagonal, Mundo Obrero, Le Monde Diplomatique), sino un Batallón al que debemos acudir, si está dentro de nuestras posibilidades, para conocer a fondo cómo contribuir a un mundo mejor,  posible y pacífico, en el que no se eludirá la información contrastada, la experiencia personal, la crítica responsable, el debate y el intercambio de pareceres, desde un exquisito respeto a la independencia de esa valiente nación llamada Cuba, que lleva derrotando (incluso en el beisbol) a los USA y su poder militar, su agresividad y su imperialismo feroz.

Es la victoria de un pueblo orgulloso, sensato, amigable, enamorado de saberse dueño de su tierra, su mar, su estrella solitaria; de su lucha contra el poder colonial español, de su batalla contra las dictaduras, contra ese terrorismo que tantas vidas ha segado, y de su hermano mediático que tanto éxito tiene en Miami, la ciudad más violenta de América. Merece la pena la batalla planteada.

 

“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales” (Bertolt Brecht)