Cómo se forma un revolucionario… antimperialista.

Ernesto Che Guevara y Aleida Guevara
Che y su hija Aleida

Por: Guiteras (Harold Cárdenas)

Desde pequeños, los niños cubanos tenemos como paradigma del revolucionario a Ernesto Che Guevara. En las escuelas primarias del país, es común escuchar a los pioneritos  expresar su consigna: “seremos como el Che”. Pero, ¿realmente sabíamos lo que decíamos? ¿Decirlo nos daba conciencia política? ¿Decirlo a coro nos hizo más revolucionarios o nos acercó al Che?
Desde esa edad y durante el resto de los niveles escolares se nos habló sobre los mártires, sobre las guerras de independencia y sobre la Revolución. Voy a hablar ahora de mi caso particular, pero no creo ser la excepción en mi generación, el impacto real de estos intentos por formar una conciencia en mí fue muy pobre. Pasó como pasa actualmente con algunos spots televisivos y el manejo que se hace de estos temas en relación a la juventud, una saturación de mensajes políticos que puede terminar en aversión o apatía, exactamente el objetivo contrario de lo que se busca.En realidad creo que hubiera sido más útil y nos hubiera acercado más al Che si se hubieran concentrado en crear en nosotros una conciencia crítica, un pensamiento lógico, convertirnos en personas decentes, con valores y con una verdadera instrucción que irremediablemente nos acercaría (casi por gravedad) al Socialismo. Por supuesto, estoy hablando de principios de los años 90, que no había precisamente mucho espacio a estudiar detenidamente las estrategias, porque la realidad que se le imponía al país era muy difícil. Pero sostengo mi tesis de educar mediante la reflexión, como dice Reinaldo Taladrid, sacando nuestras propias conclusiones, que siempre defenderemos con más tesón que aquellas ajenas que asumimos como nuestras.
Cuando llegué a la Universidad tenía poca o ninguna conciencia política, fue a través de la instrucción recibida en Filosofía e Historia y mucho estudio autodidacta que comencé a identificarme con el Socialismo y a sentirme orgulloso de mi país y su historia.
Esta es mi vivencia y experiencia personal, la que conozco, quisiera escuchar otras, quisiera saber cómo se forma la conciencia política de otros jóvenes. Si  es un “cuadro” de la FEU o la UJC, saber si pasa por procesos naturales de asimilación e identificación con el proyecto cubano o si es fruto del adoctrinamiento. Si es un joven “de la base” saber si tuvo la oportunidad alguna vez de que alguien le explicara qué es realmente el Socialismo y cómo debe funcionar una sociedad socialista (por no decir comunista), este es nuestro mayor objetivo, la razón de nuestra lucha y siempre me ha parecido que los cubanos ni siquiera saben de qué se trata.
No luchamos por mantener las deficiencias de nuestro sistema económico, o las prohibiciones de viajar o tener Internet, luchamos por preservar nuestros logros alcanzados y tener en un futuro un país del que los jóvenes no emigren, en el que la economía funcione y no sean necesarias estas prohibiciones. Pero para lograr esto siempre tendremos que contar con los sabotajes del sistema imperialista mundial, que no voy a personificar con los Estados Unidos porque en realidad se trata de algo mucho mayor, que de tanto repetirlo a veces nos parece irreal, pero existe, y se expresa a través de los voceros del libre mercado y todas sus teorías liberales.

Julio Antonio Mella
Julio Antonio Mella: ejemplo de joven antimperialista

Antiimperialista del siglo XXI
En Cuba el nacionalismo, patriotismo o como quieran llamarlo, pasa inevitablemente por el antimperialismo,  algo que bien sabían Mella, Villena, Guiteras y otros más. A veces perdemos el rumbo buscando una senda que Antonio Guiteras ya nos recomendaba, el Socialismo, pero no uno con los tintes estalinistas o de un carácter extremadamente cerrado, como imperó a lo largo del siglo XX, un Socialismo latinoamericano (o del Siglo XXI, como prefieran) que responda a las necesidades específicas de nuestros pueblos.
Es doloroso escuchar personas proponer desmontar el Socialismo en Cuba, cuando en realidad nunca lo llegamos a construir, por lo tanto ese “desmonte” es falso y decirlo resulta una injusticia con el propio Socialismo al que nunca se le ha dado una oportunidad. En honor a la verdad, en las pocas ocasiones que pudimos construirlo como nación, un idealismo en exceso y un afán casi obsesivo de construir el Comunismo (como si fuera cosa fácil) sin pasar por las necesarias fases intermedias nos arrebataron la posibilidad real de lograrlo.
Pero en la construcción de este Socialismo el Partido debe jugar un papel clave. La existencia de más de un Partido en las naciones capitalistas no implica necesariamente democracia o que el Poder esté realmente en manos del pueblo, pero la existencia de un Partido Único tampoco da esta seguridad automáticamente. Tanto el pluripartidismo como el unipartidismo para funcionar respondiendo a los intereses de las masas necesitan un contacto directo con el pueblo, con sus carencias y aspiraciones. Ya en el país tenemos camino adelantado al respecto, pero si de verdad se quiere preservar el proyecto socialista hay que ir mucho más allá. Un Partido que funcione lo menos “piramidal” posible, con una base en la que se promueva el pensamiento crítico en el que tanto insisto (a conciencia), calidad existe entre la militancia del PCC, tengo muchos amigos militantes que poseen un decoro y una decencia que me inspiran confianza en las infinitas posibilidades del PCC si se saben utilizar bien sus potencialidades. Ese debe ser el camino que a mi criterio debemos seguir, de no ser provocaríamos la caída de lo que tanta sangre ha costado construir.
El Che tomó conciencia política en su viaje por motocicleta a través de Latinoamérica, pero contaba con una educación muy sólida y altos valores que sus padres supieron inculcarle. En un contexto como el nuestro, de un país que ha perdido valores básicos y con una juventud cada vez más amenazada por la “chatarra cultural” del exterior, la formación política de los jóvenes no puede pasar por el adoctrinamiento o la preparación formal. Debe ser a través de la instrucción verdadera, en la que se da la posibilidad de escoger la vía que parezca más adecuada a nuestra realidad, si Mella, Villena y Guiteras escogieron el Socialismo… ¿qué nos hace pensar que esta nueva generación no lo hará también?
Todo se reduce al mensaje que transmitamos de nuestro proyecto político, de la propia Revolución, de una necesidad urgente de oxigenarla y revitalizarla no sólo en el terreno económico, sino también como ideología y lo que esta encierra. Es nuestro turno al bate…

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