Cuba: beisbol, victorias y política

Por: Aponte

Antes, cuando era niño, en las calles solo se jugaba pelota, de cualquier tipo: cuatro esquinas, manigua, al flojo, al medio brazo, a la mano, un terreno y un fly… y en cualquier época del año.
Ahora, de grande, en las calles casi no se juega beisbol, abundan los Messi, los CR7, y las mil variantes de fútbol… en cualquier época del año.
Antes el periódico ponía en primera plana con grandes letras: Hoy el Duke contra Arrojo; ahora se discute la final y a excepción de esta última los no aficionados ni se enteran.
Antes de la Torre pichaba hoy, mañana y también quería pichar pasado. Ahora se “cansan” rápido las “estrellas” pensando tal vez en los viajes de la selección.
Antes Victor se tiraba de cabeza aunque no hubiese televisión; ahora “si no me verán para que lo voy hacer.”
Hace años que la selección cubana de beisbol no gana nada, –nada serio- y para colmo los peloteros se van. Entonces yo me pregunto ¿cuándo haremos algo?A mi criterio va siendo hora de analizar las políticas con relación al beisbol, y no tener miedo a evitar el dilema –que ya no tiene que ser moral- de darle margen al profesionalismo. Precedentes existen, el primero que recuerdo es el de la selección de voleibol y su inserción en la Liga Italiana; el segundo el de algunos futbolistas que se insertaron en terceras y cuartas divisiones de Europa. En ambos casos el Estado manejó los contratos -fungiendo como representante- y se pudo convocar a los deportistas para los topes internacionales.
¿Por qué no hacer algo parecido con el beisbol? Dolores y sentimientos aparte me parece la mejor solución por varias razones: si el deportista tiene que escoger entre ganar mucho y arriesgarse a pasar tiempo sin venir a Cuba, o no integrar más el equipo nacional  –sobre esto último hemos conocido criterios de peloteros como el Duke, Toca, etc- o ganar un poco menos pero entrar y salir del país normalmente y poder ser convocado a la selección creo que muy pocos talentos –talentos reales- estarían en desacuerdo. Además, las Grandes Ligas no son la única Liga Profesional que existe.
Podemos hacer también algo parecido a lo que hace Japón y así garantizamos la calidad.
Variantes son las que se sobran, y algo hay que hacer, de lo contrario nos pasará como en el voleibol femenino que ya ni clasificamos para los principales torneos.
Que creen ustedes ¿le damos margen al profesionalismo y tratamos de frenar la debacle; o nos quedamos como estamos? ¿Es en realidad tan políticamente incorrecto hacer algo al respecto?